Guiones de Películas

César Miguel Rondón es uno de los escritores de televisión (novelas, miniseries, seriados y largometrajes) más prestigiosos de Hispanoamérica; destacándose, además, como productor y director. Sus novelas se han transmitido con rotundo éxito en países de América, Europa y Asia: República Dominicana, Paraguay, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Perú, El Salvador, Puerto Rico, Chile, España, Reino Unido, Rusia, Europa Central, Eslovenia, Filipinas e Indonesia, entre otros. Además ha recibido los más importantes reconocimientos en Venezuela y el exterior.

A continuación una reseña breve de sus guiónes de películas.

CANGREJO II. (Gente de Cine, Venezuela) (1984).
Dirigida por Román Chalbaud. Guión de César Miguel Rondón.

Historia basada en el relato El caso de la hermana del sacerdote del libro “Cuatro Crímenes, Cuatro Poderes” de Fermín Mármol León. La hermana de un joven sacerdote de la Diócesis local es violada y asesinada en su propia casa. Todos los indicios apuntan hacia el hermano de la víctima. Las presiones eclesiásticas y gubernamentales intentan evitar la resolución del caso, convirtiéndose éste en un “cangrejo”, término tomado de la jerga policíaca venezolana para definir un caso sin solución.

 

EL SECRETO. (Producciones 800, Venezuela) (1985). Dirigida por Luis Armando Roche. Guión de César Miguel Rondón y Napoleón Graziani.

Esta es la historia de Gaspar, un hombre común y corriente, que, por una sencilla e inesperada casualidad, se ve involucrado en un cuantioso contrabando de joyas en la frontera colombo-venezolana. Demostrada su inocencia pretende alejarse del problema, pero un oficial de inteligencia de la Guardia Nacional lo “conmina” para que permanezca en la “operación”: será un extraordinario señuelo para llegarle a la raíz de la organización de contrabandistas. Así nuestro Gaspar, hombre anónimo y del común, se verá convertido súbitamente en una suerte de James Bond tropical, sin experiencia ni recursos, pero, sobre todo, sin arrojos para enfrentar semejante responsabilidad.
Este guión se hizo merecedor del Premio Municipal de Cine.

 

LA NOCHE DE SÍSIFO* (1986) Guión de César Miguel Rondón y Napoleón Graziani.

Todos buscan la fama. Todas las noches, desde el más cruel anonimato, todos andan tras ella. El escenario es la Avenida Venezuela, en el Rosal, una calle que, a mediados de los 80, reunía a lo más granado y diverso de la farra nocturna caraqueña. En unos cuantos metros, en una escenografía de restaurantes de lujo y bares de mala muerte, se reunían, en dispar y arbitraria coreografía, enamorados sin amor, prostitutas sin destino, poetas sin musa, taxistas sin pasajeros, y tríos y mariachis sin serenata que brindar. La película cuenta una de esas noches. Una en particular en que la fama, faltándole a la costumbre, sí asomó al borde del amanecer.

 

DESNUDO CON NARANJAS. (Venezuela) (1993). Dirigida por Luis Alberto Lamata. Guión de César Miguel Rondón y Luis Alberto Lamata.

Inspirada en “El Genio en la Botella”, de Robert Louis Stevenson, esta historia, ubicada en los años más cruentos de la Guerra Federal venezolana a mediados del siglo XIX, nos cuenta las muchas penurias y pocas dichas de una insólita y absurda pareja: ella, blanquísima y distinguida dama de la mejor sociedad, y él, irreverente negro liberto, supuesto oficial de los ejercitos rebeldes, ambos unidos en la huída desesperada de una guerra terrible y sin salidas. Ningún escenario más fértil para el amor que el de la desesperanza extrema y la muerte cercana e inmediata.
Este guión se hizo merecedor, entre muchos otros reconocimientos, algunos de ellos internacionales, del Premio Nacional de Cine.

 

GALÁRRAGA, BÉISBOL PURO BÉISBOL. (Productora Opayoma y Empresas Polar, Venezuela) (1999). Dirigida por César Miguel Rondón y Luis Alberto Lamata. Producida por César Miguel Rondón. Guión de César Miguel Rondón y Mari Montes.

Documental basado en la historia del pelotero y Grande Liga venezolano Andrés Galarraga. Narra los inicios del deportista desde el barrio de Chapellín -donde nació-, su desarrollo como pelotero en las ligas menores, su posterior actuación en las Mayores, hasta su incansable lucha personal contra el cáncer.
Tanto el guión como la película se hicieron merecedores de múltiples premios, entre ellos el muy importante Monseñor Pellín, otorgado por la Conferencia Episcopal Venezolana.

 

 



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