Carta a Luis Aparicio en su cumpleaños 85 – Mari Montes

publicado el 30/04/19 por Michelle Rodríguez en También Sucede Etiquetas:, , , , ,

Publicado en: Prodavinci

Por: Mari Montes

Mari Montes

¡Feliz cumpleaños, don Luis! Celebramos sus 85 abriles con alegría y disfrutando jugadas y batazos de los venezolanos que hoy brillan en las Grandes Ligas, soñando con llevarse el premio que lleva su nombre, porque usted es una inspiración para todos ellos.

Es inevitable ver a Elvis Andrus, por ejemplo, haciendo malabares para poner fuera a un rival, y no pensar en usted, y es así cada vez que un campocorto venezolano se luce con una acrobacia.

Decía “Chico” Carrasquel, que gozaba tanto echando cuentos, que desde que usted llegó a los Medias Blancas él sabía que sería una leyenda. Por eso se empeñó en aconsejarle en aquellos días de dudas por todo lo que se iba en impuestos, y lo que parecía un obstáculo dejó de serlo, él ya estaba en los Indios de Cleveland porque la apuesta de los Medias Blancas era usted, que terminó ganando el “Novato del año”.

De allá para acá la historia quedó escrita. Era fascinante oírlo hablar con tanto orgullo sobre usted y aquella conversación de amigos, para que nada lo desviara de la ruta que terminó con su placa en la galería de inmortales de Cooperstown.

“Debes probarle a todo el mundo que puedes jugar en las Grandes Ligas, gracias a ti ahora estoy jugando en Cleveland”. Contaba que le dijo orgulloso como nadie.

No tuve el gusto de verle jugar, pero por fortuna quedaron los videos de sus años con los Medias Blancas, con los Orioles, donde fue pieza indispensable para ganar la Serie Mundial de 1966, y también con los Medias Rojas. Montones de crónicas dejaron constancia de la brillantez de su juego, no solo de su desempeño en el shortstop, también de su inteligencia y habilidad para robar bases.

“Denle base por bolas a Luis Aparicio y es casi seguro que la convertirá en doble. Al siguiente pitcheo estará en segunda», la cita es de Casey Stengel, describe en pocas palabras otro de sus talentos, como destaca su placa del Salón de la Fama.

¡Es tan emocionante don Luis, pararse frente a esa placa y leer sus números y aportes al béisbol: “Inició el renacimiento del robo de bases”. Fueron nueve temporadas en fila como líder estafador, y aunque dicen que todos los récords se hicieron para romperse, no parece posible que alguien pueda superarlo en esa seguidilla.

No quiero desviarme de la emoción de ver en esa galería su placa, comienza uno leyendo sus logros y de pronto comienzan a brotar las lágrimas, lágrimas de alegría y de orgullo. Es algo difícil de describir porque se encuentra uno con la mano en el corazón, es como “cruzar el puente”, con el nudo en la garganta y el corazón exaltado. Una vez se lo dije, es una de las emociones más bonitas que he sentido en todos mis años en el béisbol ¡Significa tanto!

No sé si le conté que hace unos años coincidí en el Yankee Stadium con su compañero Jim Palmer, intercambiamos algunas palabras y cuando supo mi nacionalidad me dijo: “Venezuela, Luis Aparicio” y comenzó a describirlo, la tranquilidad que sentía cuando apenas iniciaba su carrera y sabía que usted era la seguridad, si alguna pelota quería convertirse en hit por los lados de su pradera.

Usted es sinónimo de Venezuela Don Luis, su sola mención nos reconcilia con el país. Usted forma parte de lo mejor de nuestra historia, es un héroe civil, ejemplo eterno de cómo es posible llegar a lo más alto, haciendo lo que hay que hacer, con esfuerzo, disciplina, sin complejos, con inteligencia y honestidad.

Por eso me gusta publicar citas suyas en las redes sociales y recordarlo en cada cosa que hacen nuestros jugadores, los que vienen llegando y los que vendrán, todos son sus herederos, como lo fueron David Concepción, Oswaldo Guillén, Omar Vizquel y toda la lista de torpederos que le siguen.

Estas frases que he encontrado lo describen perfectamente.

«¿Cuál es el requisito para ser un buen segunda base? Un buen campocorto. Tengo la suerte de tener al mejor: Luis Aparicio». Nelly Fox.

«Luis Aparicio es el único que he visto ir detrás de la segunda base, darse la vuelta y poner out a Mickey Mantle. Luis Aparicio tenía manos seguras como nadie”. Phil Rizzuto.

«Cuando me dicen ‘Venezuela’, pienso en Luis Aparicio». Jim Palmer.

“Es el mejor que he visto. Luis Aparicio hace jugadas que yo sé que son imposibles y, sin embargo, las hace casi todos los días”. Bill Veeck.

“Ese tipo pequeño es el mejor campo corto que he visto. No puedo imaginar cómo alguien podría ser mejor”. Ralph Houk.

“Sabía que iba a ser mejor que yo, no podía aceptarle que me dijera que quería devolverse”. Alfonso Carrasquel.

Feliz cumpleaños don Luis, mire por el retrovisor y sonría, como sonreímos nosotros cuando hablamos de usted, cuando repasamos sus números y encontramos sus hazañas, no cabemos de tanto orgullo.

Mire por el retrovisor y disfrute un juego en el que haya uno de los nuestros, y vuelva a sonreír porque usted está en cada uno de ellos, no solo de los campocortos, usted está en todos los que juegan y nacieron en su Venezuela querida.

Dios y la Chinita lo bendicen “Little Louis” y a nosotros, por haber nacido en la misma tierra que usted.

Lea también: Bill Veeck, si divierte, la gente vendrá“, de Mari Montes



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Por: Mari Montes

Mari Montes

¡Feliz cumpleaños, don Luis! Celebramos sus 85 abriles con alegría y disfrutando jugadas y batazos de los venezolanos que hoy brillan en las Grandes Ligas, soñando con llevarse el premio que lleva su nombre, porque usted es una inspiración para todos ellos.

Es inevitable ver a Elvis Andrus, por ejemplo, haciendo malabares para poner fuera a un rival, y no pensar en usted, y es así cada vez que un campocorto venezolano se luce con una acrobacia.

Decía “Chico” Carrasquel, que gozaba tanto echando cuentos, que desde que usted llegó a los Medias Blancas él sabía que sería una leyenda. Por eso se empeñó en aconsejarle en aquellos días de dudas por todo lo que se iba en impuestos, y lo que parecía un obstáculo dejó de serlo, él ya estaba en los Indios de Cleveland porque la apuesta de los Medias Blancas era usted, que terminó ganando el “Novato del año”.

De allá para acá la historia quedó escrita. Era fascinante oírlo hablar con tanto orgullo sobre usted y aquella conversación de amigos, para que nada lo desviara de la ruta que terminó con su placa en la galería de inmortales de Cooperstown.

“Debes probarle a todo el mundo que puedes jugar en las Grandes Ligas, gracias a ti ahora estoy jugando en Cleveland”. Contaba que le dijo orgulloso como nadie.

No tuve el gusto de verle jugar, pero por fortuna quedaron los videos de sus años con los Medias Blancas, con los Orioles, donde fue pieza indispensable para ganar la Serie Mundial de 1966, y también con los Medias Rojas. Montones de crónicas dejaron constancia de la brillantez de su juego, no solo de su desempeño en el shortstop, también de su inteligencia y habilidad para robar bases.

“Denle base por bolas a Luis Aparicio y es casi seguro que la convertirá en doble. Al siguiente pitcheo estará en segunda», la cita es de Casey Stengel, describe en pocas palabras otro de sus talentos, como destaca su placa del Salón de la Fama.

¡Es tan emocionante don Luis, pararse frente a esa placa y leer sus números y aportes al béisbol: “Inició el renacimiento del robo de bases”. Fueron nueve temporadas en fila como líder estafador, y aunque dicen que todos los récords se hicieron para romperse, no parece posible que alguien pueda superarlo en esa seguidilla.

No quiero desviarme de la emoción de ver en esa galería su placa, comienza uno leyendo sus logros y de pronto comienzan a brotar las lágrimas, lágrimas de alegría y de orgullo. Es algo difícil de describir porque se encuentra uno con la mano en el corazón, es como “cruzar el puente”, con el nudo en la garganta y el corazón exaltado. Una vez se lo dije, es una de las emociones más bonitas que he sentido en todos mis años en el béisbol ¡Significa tanto!

No sé si le conté que hace unos años coincidí en el Yankee Stadium con su compañero Jim Palmer, intercambiamos algunas palabras y cuando supo mi nacionalidad me dijo: “Venezuela, Luis Aparicio” y comenzó a describirlo, la tranquilidad que sentía cuando apenas iniciaba su carrera y sabía que usted era la seguridad, si alguna pelota quería convertirse en hit por los lados de su pradera.

Usted es sinónimo de Venezuela Don Luis, su sola mención nos reconcilia con el país. Usted forma parte de lo mejor de nuestra historia, es un héroe civil, ejemplo eterno de cómo es posible llegar a lo más alto, haciendo lo que hay que hacer, con esfuerzo, disciplina, sin complejos, con inteligencia y honestidad.

Por eso me gusta publicar citas suyas en las redes sociales y recordarlo en cada cosa que hacen nuestros jugadores, los que vienen llegando y los que vendrán, todos son sus herederos, como lo fueron David Concepción, Oswaldo Guillén, Omar Vizquel y toda la lista de torpederos que le siguen.

Estas frases que he encontrado lo describen perfectamente.

«¿Cuál es el requisito para ser un buen segunda base? Un buen campocorto. Tengo la suerte de tener al mejor: Luis Aparicio». Nelly Fox.

«Luis Aparicio es el único que he visto ir detrás de la segunda base, darse la vuelta y poner out a Mickey Mantle. Luis Aparicio tenía manos seguras como nadie”. Phil Rizzuto.

«Cuando me dicen ‘Venezuela’, pienso en Luis Aparicio». Jim Palmer.

“Es el mejor que he visto. Luis Aparicio hace jugadas que yo sé que son imposibles y, sin embargo, las hace casi todos los días”. Bill Veeck.

“Ese tipo pequeño es el mejor campo corto que he visto. No puedo imaginar cómo alguien podría ser mejor”. Ralph Houk.

“Sabía que iba a ser mejor que yo, no podía aceptarle que me dijera que quería devolverse”. Alfonso Carrasquel.

Feliz cumpleaños don Luis, mire por el retrovisor y sonría, como sonreímos nosotros cuando hablamos de usted, cuando repasamos sus números y encontramos sus hazañas, no cabemos de tanto orgullo.

Mire por el retrovisor y disfrute un juego en el que haya uno de los nuestros, y vuelva a sonreír porque usted está en cada uno de ellos, no solo de los campocortos, usted está en todos los que juegan y nacieron en su Venezuela querida.

Dios y la Chinita lo bendicen “Little Louis” y a nosotros, por haber nacido en la misma tierra que usted.

Lea también: "Bill Veeck, si divierte, la gente vendrá", de Mari Montes

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