Las palabras de Daniel Habif en el Venezuela Aid Live

publicado el 25/02/19 por Michelle Rodríguez en También Sucede Etiquetas:, , , ,

Hoy les traemos las palabras del conferencista Daniel Habif en el Venezuela Aid Live el pasado viernes 22 de febrero.

“Gracias, Venezuela. Gracias por aguantar, por soportar el peso del dolor. Gracias por soportar la indiferencia de tantos. Gracias por no darte por vencida y curtirte en el terror. Gracias por no darte por vencida. Gracias, porque hay que ser muy valiente para sonreír cuando estamos quebrados por dentro. Gracias por darnos un motivo más profundo que nuestras conveniencias a todos los que hemos unido en este escenario”.

“Gracias por esperarnos. Este mexicano los ama y los soñaba sin mucho, y hoy estamos cara a cara, y no es la primera vez que la realidad le gana a un sueño. Ustedes son más bellos en persona. Qué glorioso se mide el pueblo bravo. Y aquí estamos. Y vamos bien. Qué digo bien, ¡vamos muy bien!”

“Vamos con cicatrices y llantos, pero feroces luchadores. Gochos, llaneros, maracuchos, orientales, caraqueños imparables. Insisto y repito, nada es pequeño cuando se habla de esta patria, porque estamos hablando de gigantes. ¡Estamos hablando de Venezuela, carajo!”.

“¿Cuántos soñadores hay aquí? ¿Allá atrás? ¿Cuántos soñadores hay aquí? Querido, soñador. Tu trabajo es hacer de la realidad un plano más profundo. Es decirle al mundo moderno y a la realidad distorsionada que con él y sus sueños no se juegan. El trabajo de un soñador es imaginar cómo acabar con el dolor ajeno. Cómo abrir fronteras. Cómo rellenar todos los estómagos vacíos, cómo sanar los corazones rotos, los espíritus abatidos. Cómo dar techo y vestido a todos, cómo romper con los muros y construir los puentes. Cómo reconciliar a toda la raza humana”.

“El trabajo de un soñador es enfrentar la desquiciada ironía del pragmatismo. Un soñador sueña con bombas que se convierten en dulces caricias, con balas que se convierten en manos que se estrechan, con jaulas que no tienen candados. ¿Cuántos creen que vale la pena soñar con esto? ¡Claro que vale la pena, porque la paz es un sueño que vale la pena soñar toda la vida! ¡Venezuela, no dejes de soñar nunca! Tú no perdiste tus sueños, solo te nublaron la vista. Pero hoy has recuperado la visión y nada ni nadie te detendrá”.

“Hoy me han enviado a decirte que la generación que se gestó en en el dolor y en la esclavitud mental se romperá. La lluvia tardía ha llegado, la cosecha será tan abundante que serás tú quien envié la ayuda humanitaria a otras naciones. Venezuela, hoy no será tu muerte sino tu nacimiento, y pronto dormirás como Dios te trajo al mundo: sin miedos, sin cadenas, sin hambre, sin dolor. Te aseguro que muy pronto Dios sentará en primera fila a quienes te menospreciaron, para que sean testigos en el momento en el que él te ponga a volar”.

“Todos los venezolanos que tuvieron que huir regresarán a su hogar. Recuperarán su resplandor y tu luz no será pasajera, y de las entrañas del dolor nacerá una nación cumbre que cambiará al mundo con amor. Recibirás coronas que no se rompen con el orín y la polilla. Espera agazapado, Venezuela, como león de Judá. Tus colmilos se están afilando y rugirás tanto que pronto romperás las ventanas de los cielos y dejarás de ser alimento para tu verdugo. Y tú serás el depredador del mal. Ellos tendrán que pedir refuerzos, pero nadie les responderá, porque los que aún están ciegos muy pronto verán. Se cambiaron de bando porque traicionar al mal es hacer el bien”.

“Y usted, Nicolás, se pudrió antes de madurar. Sepa esto: el líder más poderoso del mundo no es aquel que tiene un ejército a su mando o una fortuna a sus pies, un centenar de sirvientes o un millar de mujeres, o una bomba nuclear al pulso de su pulgar. Un dictador que domina a las masas y las mentes con miedo y terror, de hecho, esos hombres suelen ser niños escondidos, mimados y atemorizados que usan el poder como su amuleto de debilidad”.

“El líder más poderoso del mundo es aquel que no le entrega el poder a nadie capaz de hacer daño, y le entrega el poder a Dios para que haga con él lo que quiera. El líder más poderoso del mundo es aquel que ama a otros más que a sí mismo. Aquel que conquista sin dejar un rastro de sangre, que desarma ejércitos y abre fronteras, el que trafica con el bien.

“Señor Nicolas, recuerde bien este día. Porque serán sus propios aliados quienes le morderán los tobillos. Cada día podrá dormir menos y las pesadillas serán cada vez más reales. El pájaro que le hablará, en esta ocasión, será un buitre dándole la cita de su partida. Su fuerza bruta solo demuestra la debilidad de su espíritu. Mire bien a este mexicano con corazón en forma de arepa. Le aseguro que los enanos mentales son aplastados por gigantes espirituales, y en Venezuela sobreabundan los gigantes”.

“Aquí hay una legión que no podrán desgastar, que no se cansará y que se está fortaleciendo. Las vendas se han caído y las trompetas ya sonaron en todas las naciones, y hordas de ángeles borrarán lo negro de su legado. Será borrado de los anaqueles de la memoria, y tu nombre no será repetido y por fin serás castigado con el olvido, junto con tus secuaces. La fe ha sido activada como cañón, ya está en camino y tú serás el objetivo, Venezuela”.

“Queridos, siempre habrá días difíciles, donde el dolor será paralizante. Pero nada en la tierra es para siempre. Tú pudiste haberlo perdido todo en estos 20 años. Pudieron haberte robado todo, pero aún tienes vida para recuperarlo todo. Hoy lo intentaremos de nuevo porque ha llegado el momento, la hora, donde tendrás la victoria total. La única manera de acabar con el mal es estar enfocados en el bien”.

“No hay fronteras entre nosotros. Mírate bien, Venezuela. Tú no eres de abajo, tú eres de arriba. Tú tienes garras y alas. No escuches a los que se arrastran y serpentean. Estás hecho para las alturas. Sé que estos últimos años te han quebrado, pero tu voz es más poderosa que todas las nieblas juntas. Venezuela, en ti hay poder. Muchos te dirán mañana que no vale la pena volver a luchar, pero falta poco para que esas lágrimas tengan su recompensa y esas heridas sean transformadas en risas”.

“Es tiempo de limpiarse y sacudirse el polvo, y aprender que de las malas rachas nacen las buenas etapas. ¿Saben, queridos? Ayer le pregunté a Dios, de rodillas, que qué quería que yo dijera hoy aquí. Y él les manda a decir que les ama y que con eso les basta. Y como diría el alma llanera: Yo nací en esta rivera, del Arauca vibrador. Soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol”.

“Venezuela, tú eres un sol que arde y da calor. Tú eres una antorcha que cura la oscuridad. Venezuela, nunca más te anticipes a tu derrota, deja de renunciar sin que nadie te lo haya pedido. A partir de hoy solo habrá victorias. Y aunque la vida nos tumbe los dientes, seguiremos firmes, porque nada ni nadie puede detener a una nación que jamás se da por vencida. Y hoy todos los que estamos aquí doblaremos nuestras rodillas y las usaremos como granadas para que las fronteras sean abiertas y lo que Dios toque jamás sea cerrado”.

“¡Venezuela, ruge! ¡Ruge! ¡Ruge! ¡Estamos vivos! La gloria y la honra para ti, señor, para ti, Dios, rey de los ejércitos. No hay un ejército que pueda contra ti. Haz descender tu poder. Gracias, gracias, Venezuela. Que Dios los bendiga eternamente”.



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Hoy les traemos las palabras del conferencista Daniel Habif en el Venezuela Aid Live el pasado viernes 22 de febrero.

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“Gracias por esperarnos. Este mexicano los ama y los soñaba sin mucho, y hoy estamos cara a cara, y no es la primera vez que la realidad le gana a un sueño. Ustedes son más bellos en persona. Qué glorioso se mide el pueblo bravo. Y aquí estamos. Y vamos bien. Qué digo bien, ¡vamos muy bien!”

“Vamos con cicatrices y llantos, pero feroces luchadores. Gochos, llaneros, maracuchos, orientales, caraqueños imparables. Insisto y repito, nada es pequeño cuando se habla de esta patria, porque estamos hablando de gigantes. ¡Estamos hablando de Venezuela, carajo!”.

“¿Cuántos soñadores hay aquí? ¿Allá atrás? ¿Cuántos soñadores hay aquí? Querido, soñador. Tu trabajo es hacer de la realidad un plano más profundo. Es decirle al mundo moderno y a la realidad distorsionada que con él y sus sueños no se juegan. El trabajo de un soñador es imaginar cómo acabar con el dolor ajeno. Cómo abrir fronteras. Cómo rellenar todos los estómagos vacíos, cómo sanar los corazones rotos, los espíritus abatidos. Cómo dar techo y vestido a todos, cómo romper con los muros y construir los puentes. Cómo reconciliar a toda la raza humana”.

“El trabajo de un soñador es enfrentar la desquiciada ironía del pragmatismo. Un soñador sueña con bombas que se convierten en dulces caricias, con balas que se convierten en manos que se estrechan, con jaulas que no tienen candados. ¿Cuántos creen que vale la pena soñar con esto? ¡Claro que vale la pena, porque la paz es un sueño que vale la pena soñar toda la vida! ¡Venezuela, no dejes de soñar nunca! Tú no perdiste tus sueños, solo te nublaron la vista. Pero hoy has recuperado la visión y nada ni nadie te detendrá”.

“Hoy me han enviado a decirte que la generación que se gestó en en el dolor y en la esclavitud mental se romperá. La lluvia tardía ha llegado, la cosecha será tan abundante que serás tú quien envié la ayuda humanitaria a otras naciones. Venezuela, hoy no será tu muerte sino tu nacimiento, y pronto dormirás como Dios te trajo al mundo: sin miedos, sin cadenas, sin hambre, sin dolor. Te aseguro que muy pronto Dios sentará en primera fila a quienes te menospreciaron, para que sean testigos en el momento en el que él te ponga a volar”.

“Todos los venezolanos que tuvieron que huir regresarán a su hogar. Recuperarán su resplandor y tu luz no será pasajera, y de las entrañas del dolor nacerá una nación cumbre que cambiará al mundo con amor. Recibirás coronas que no se rompen con el orín y la polilla. Espera agazapado, Venezuela, como león de Judá. Tus colmilos se están afilando y rugirás tanto que pronto romperás las ventanas de los cielos y dejarás de ser alimento para tu verdugo. Y tú serás el depredador del mal. Ellos tendrán que pedir refuerzos, pero nadie les responderá, porque los que aún están ciegos muy pronto verán. Se cambiaron de bando porque traicionar al mal es hacer el bien”.

“Y usted, Nicolás, se pudrió antes de madurar. Sepa esto: el líder más poderoso del mundo no es aquel que tiene un ejército a su mando o una fortuna a sus pies, un centenar de sirvientes o un millar de mujeres, o una bomba nuclear al pulso de su pulgar. Un dictador que domina a las masas y las mentes con miedo y terror, de hecho, esos hombres suelen ser niños escondidos, mimados y atemorizados que usan el poder como su amuleto de debilidad”.

“El líder más poderoso del mundo es aquel que no le entrega el poder a nadie capaz de hacer daño, y le entrega el poder a Dios para que haga con él lo que quiera. El líder más poderoso del mundo es aquel que ama a otros más que a sí mismo. Aquel que conquista sin dejar un rastro de sangre, que desarma ejércitos y abre fronteras, el que trafica con el bien.

“Señor Nicolas, recuerde bien este día. Porque serán sus propios aliados quienes le morderán los tobillos. Cada día podrá dormir menos y las pesadillas serán cada vez más reales. El pájaro que le hablará, en esta ocasión, será un buitre dándole la cita de su partida. Su fuerza bruta solo demuestra la debilidad de su espíritu. Mire bien a este mexicano con corazón en forma de arepa. Le aseguro que los enanos mentales son aplastados por gigantes espirituales, y en Venezuela sobreabundan los gigantes”.

“Aquí hay una legión que no podrán desgastar, que no se cansará y que se está fortaleciendo. Las vendas se han caído y las trompetas ya sonaron en todas las naciones, y hordas de ángeles borrarán lo negro de su legado. Será borrado de los anaqueles de la memoria, y tu nombre no será repetido y por fin serás castigado con el olvido, junto con tus secuaces. La fe ha sido activada como cañón, ya está en camino y tú serás el objetivo, Venezuela”.

“Queridos, siempre habrá días difíciles, donde el dolor será paralizante. Pero nada en la tierra es para siempre. Tú pudiste haberlo perdido todo en estos 20 años. Pudieron haberte robado todo, pero aún tienes vida para recuperarlo todo. Hoy lo intentaremos de nuevo porque ha llegado el momento, la hora, donde tendrás la victoria total. La única manera de acabar con el mal es estar enfocados en el bien”.

“No hay fronteras entre nosotros. Mírate bien, Venezuela. Tú no eres de abajo, tú eres de arriba. Tú tienes garras y alas. No escuches a los que se arrastran y serpentean. Estás hecho para las alturas. Sé que estos últimos años te han quebrado, pero tu voz es más poderosa que todas las nieblas juntas. Venezuela, en ti hay poder. Muchos te dirán mañana que no vale la pena volver a luchar, pero falta poco para que esas lágrimas tengan su recompensa y esas heridas sean transformadas en risas”.

“Es tiempo de limpiarse y sacudirse el polvo, y aprender que de las malas rachas nacen las buenas etapas. ¿Saben, queridos? Ayer le pregunté a Dios, de rodillas, que qué quería que yo dijera hoy aquí. Y él les manda a decir que les ama y que con eso les basta. Y como diría el alma llanera: Yo nací en esta rivera, del Arauca vibrador. Soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas y del sol”.

“Venezuela, tú eres un sol que arde y da calor. Tú eres una antorcha que cura la oscuridad. Venezuela, nunca más te anticipes a tu derrota, deja de renunciar sin que nadie te lo haya pedido. A partir de hoy solo habrá victorias. Y aunque la vida nos tumbe los dientes, seguiremos firmes, porque nada ni nadie puede detener a una nación que jamás se da por vencida. Y hoy todos los que estamos aquí doblaremos nuestras rodillas y las usaremos como granadas para que las fronteras sean abiertas y lo que Dios toque jamás sea cerrado”.

“¡Venezuela, ruge! ¡Ruge! ¡Ruge! ¡Estamos vivos! La gloria y la honra para ti, señor, para ti, Dios, rey de los ejércitos. No hay un ejército que pueda contra ti. Haz descender tu poder. Gracias, gracias, Venezuela. Que Dios los bendiga eternamente”.

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