Paciencia, la virtud de Bob Abreu – Mari Montes

publicado el 25/03/19 por Michelle Rodríguez en También Sucede Etiquetas:, , , , ,

Publicado en: Prodavinci

Por: Mari Montes

Mari Montes

Cuando Bob Kelly firmó como profesional, su papá, Nelson Abreu, le dijo que desde ese momento tenía la responsabilidad de trabajar para estar entre los mejores.

Era un prospecto de los Leones del Caracas y de los Astros de Houston, una promesa por sus herramientas y potencial, pero para algunos entendidos Roger Cedeño y Roberto Petagine “pintaban mejor”. No sé si alguna vez escuchó esos pronósticos, pero lo cierto es que su recorrido demostró otra cosa.

Paciencia, la virtud de Bob Abreu - Mari Montes
Bob Abreu jugó con los Phillies de Filadelfia entre 1998 y 2006
Cortesía: Nick Laham | AFP

El miércoles 20 de marzo se hizo formal el anuncio de su elección al Muro de la Fama de los Phillies, la exaltación ocurrirá en agosto.

En 2020 su nombre aparecerá por primera vez en la boleta de los postulados al Salón de la Fama de Cooperstown.

En su carrera, Bob Abreu acumuló 2.400 hits, 570 dobles, 288 cuadrangulares, 400 bases robadas, 1.363 carreras empujadas y 1.476 bases por bola. También ganó un Guante de Oro. Es una combinación de números que describe a un pelotero de contacto, poderoso, veloz, selectivo y disciplinado en el home.

Entre los latinos de todos los tiempos con más boletos, según datos del analista Antonio Torres, él encabeza la lista:
1. Bob Abreu, 1.476
2. Rafael Palmeiro, 1.353
3. Álex Rodríguez, 1.338
4. Manny Ramírez, 1.329
5. David Ortiz, 1.319
6. Albert Pujols, 1.279
7. Carlos Delgado, 1.109
8. Miguel Cabrera, 1.087

Destaca Baseball Almanac: “Willie Mays y Bob Abreu son los dos únicos jugadores en la historia del béisbol en jugar 150 o más juegos por trece temporadas consecutivas: la racha de 150 partidos jugados por temporada comenzó en 1998 y terminó en 2011 (142 Juegos), empatando con The Say Hey Kid (1954 a 1966)”.

También pertenece al club élite de los jugadores con más temporadas con 20 jonrones y 20 bases robadas en el que solo hay 5 miembros: Bobby Bonds y Barry Bonds con 10. Bob Abreu, Carlos Beltrán y Eric Davis con 7 campañas.

En los Phillies de Filadelfia vieron acción 1.709 jugadores desde 1883 hasta el 2000. El 30 de septiembre de 2001, Bob Abreu conectó 2 jonrones (29 y 30), para convertirse en el primer 30-30 en la historia de la franquicia.

Otro dato de Baseball Almanac nos recuerda que Bob Abreu entre 1999 y 2005 empató el récord de la Liga Nacional de mas temporadas consecutivas (7) con 100 o mas boletos, igualando a Jeff Bagwell (1997-2002) y Mel Ott (1936- 1942).

En 2006, Abreu jugó para los Phillies de Filadelfia (Liga Nacional) y los Yankees de Nueva York (Liga Americana), recibió 124 bases por bolas y se convirtió en el segundo jugador en la historia de las Grandes Ligas con 8 temporadas consecutivas de 100 o más pasaportes, uniéndose al miembro del Salón de la Fama Frank Thomas, quien lo hizo entre 1991 y 1998.

Abreu es una mezcla de poder con velocidad y paciencia, palabra que define al aragüeño. Se hace llamar “Comedulce” para homenajear a su padre, a quien perdió cuando tenía dieciocho años y recién había sido firmado por el scout de los Astros de Houston, Andrés Reiner.

Conversamos con él al término de la rueda de prensa en la que lo acompañaron Larry Bowa y Charlie Manuel. También estuvo su compañero Jimmy Rollins.

—A partir de agosto serás parte de la historia de uno de los equipos más tradicionales del beisbol.

—Estoy emocionado, contento por ser parte de esa historia, porque yo vengo de Venezuela. Tener una placa ahí significa mucho para mí. Hacer historia es nada fácil, es un momento especial que estoy viviendo y lo estoy disfrutando al máximo.

—¿Cuándo pasabas por esa pared pensaste “yo voy a estar aquí”?

—Lo qué pensé es que quería estar en esa pared. Eso sí lo pensé, ser un inmortal en ese equipo, en esa ciudad. No es fácil porque han pasado muchos peloteros en la historia de los Phillies.

—Hablemos de una de tus principales virtudes como pelotero: la paciencia.

—Yo fui muy paciente en el beisbol y soy muy paciente en la vida. La paciencia la trabajas, la fortaleces. La paciencia fue algo que me ayudó mucho en el beisbol, podía manejar muy bien el conteo de los lanzamientos. Esperaba el conteo que yo quería batear, no en que el pítcher quería que yo bateara. La paciencia fue una de mis armas, de mis argumentos, que descontrolaba mucho al pítche. Porque ellos lanzaban, algunas veces me miraban así como diciendo “haz swing”. Creo que eso los descontrolaba mucho a ellos, que sabían cuando iban a enfrentarme que mínimo iban a tener que hacer 4 o 5 pitcheos. Fue una virtud que en el transcurso de los años la fui desarrollando más. Yo siempre he sido muy paciente en la vida con todo lo que hago, pero en el transcurso de la vida vas adquiriendo más experiencia y más paciencia.

—El tiempo que pasa desde que el lanzador suelta la bola y llega al home es un instante, ¿cómo decidir en ese instante cuál es lanzamiento, como sabías a qué pelota hacerle swing?

—Lo que pasa es que para mí esto era una universidad. Yo estudiaba al pítcher, le dedicaba tiempo en video, al principio era en VHS, después en DVD y en los últimos años fue en el iPad. Estudiaba mucho al pítcher. En las noches le pedía a la persona del staff que se encargaba de los videos que me grabara a los lanzadores que íbamos a enfrentar en la siguiente serie contra los bateadores zurdos. No tenía que ver todo el juego, sino cómo le pichaban ellos a los zurdos. Ellos tienen secuencias, le dedicaba una hora, todos los días antes de acostarme a dormir, a ver los videos, a estudiar los movimientos, ver qué hacían, qué no hacían, cuáles eran sus virtudes y cuáles eran sus debilidades, para prepararme y saber cuando los enfrentara qué iba a hacer y cuál era mi plan para atacarlo. Esa era una de las cosas que yo hacía. Algunas personas dicen que yo hacía las cosas muy fáciles, pero no era eso, era que yo tenía una preparación para el juego y eso hacía ver las cosas fáciles, pero nada es fácil.

—Esa paciencia tuya tenía un plus y era que, además de desconcertar al lanzador, como solían ser turnos de tantos lanzamientos, el pítcher lanzaba su repertorio, trabajaba más, y tus compañeros veían eso.

—Claro, y se contagiaban, porque veían los resultados de lo que estaba haciendo, que tenía resultados, que era exitoso, entonces se contagiaban y lo hacían también.

—Después de tu primera campaña con los Phillies, en la primavera de 1999, te ofrecieron un contrato por 4 años y 7.5 millones de dólares, declinaste. En la primavera de 1999, en el Jack Russell Stadium, Rubén Mijares te señaló eso y te preguntó: “¿Cuánto crees que vales Bob Abreu?”, y tú te sonreíste, te apoyaste en el bate y le dijiste: “No sé, pero voy a trabajar para dejar unos números y después hablamos”. Esa temporada ganaste cuatrocientos mil dólares pero ese “después hablamos” significó un contrato multianual de más de setenta millones de dólares a partir de la campaña de 2000.

—Siempre he tenido mucha confianza en mí, sé lo que puedo hacer y lo que no puedo hacer. En esa oportunidad me dijeron que estaba loco por no firmar. Pero yo tenía mucha confianza en mí, yo sabía lo que estaba haciendo y lo que podía hacer. Ese año quedé segundo o tercero en el título de bateo, empujé noventa carreras, fui un 20-20. La confianza es un arma importante. Tengo confianza y seguridad en lo que hago, eso me ha ayudado a ser positivo, a ser paciente. Es un paquetico con esas herramientas: trabajo, dedicación, ser positivo, ser paciente, saber lo que iba a hacer y prepararme para cada juego. Todo eso me permitió tener esa buena temporada y lograr ese contrato con los Phillies de Filadelfia.

—¿Cómo estudiabas al lanzador cuando te ibas a robar una base?

—Es como dije, yo estudiaba, yo estudiaba al pítcher igual que como estudiaba los lanzamientos cuando tenía hombres en posición anotadora, que para mí desde primera base se está en posición anotadora, desde primera estaba anotando. Estudiaba al pítcher también: qué hacía, sus movimientos, cómo ponía el pie, el tiempo de aguantar la bola para lanzar, que hacía el catcher para ver si le agarraba algo cuando iba a girar a primera o cuando iba para el home. Todas esas cosas eran las que yo estudiaba para sacar ventaja y eso que estudiaba ponerlo en práctica, y las 400 bases robadas forman parte de ese resultado.

Conocer al rival, no es un secreto, siempre da buenos resultados y la paciencia es una virtud que descontrola al oponente y lo hace cometer errores.

Son lecciones de beisbol de uno de los mejores jugadores que han nacido en Venezuela, de un pelotero completo, con herramientas que le permitieron permanecer 18 años en las Grandes Ligas, enseñanzas que podemos trasladar a otros ámbitos para alcanzar la victoria.

—¿Cómo aplicar la paciencia en la vida, en este momento que vivimos los venezolanos?

—Entendemos que queremos que las cosas pasen rápido, que todo sea al momento, cuando lo queremos, pero hay situaciones en las que hay que ser pacientes para que todo salga bien. Tener paciencia hace menos difíciles las cosas.

“Bob Abreu sabe cómo jugar este juego, por eso es peligroso”, decía Joe Girardi, manager de los Yankees.

Lea también: Ichiro se parece a Vitico“, de Mari Montes



WP_Post Object
(
    [ID] => 65326
    [post_author] => 34
    [post_date] => 2019-03-25 07:16:52
    [post_date_gmt] => 2019-03-25 11:16:52
    [post_content] => 

Publicado en: Prodavinci

Por: Mari Montes

Mari Montes

Cuando Bob Kelly firmó como profesional, su papá, Nelson Abreu, le dijo que desde ese momento tenía la responsabilidad de trabajar para estar entre los mejores.

Era un prospecto de los Leones del Caracas y de los Astros de Houston, una promesa por sus herramientas y potencial, pero para algunos entendidos Roger Cedeño y Roberto Petagine “pintaban mejor”. No sé si alguna vez escuchó esos pronósticos, pero lo cierto es que su recorrido demostró otra cosa.

Paciencia, la virtud de Bob Abreu - Mari Montes
Bob Abreu jugó con los Phillies de Filadelfia entre 1998 y 2006
Cortesía: Nick Laham | AFP

El miércoles 20 de marzo se hizo formal el anuncio de su elección al Muro de la Fama de los Phillies, la exaltación ocurrirá en agosto.

En 2020 su nombre aparecerá por primera vez en la boleta de los postulados al Salón de la Fama de Cooperstown.

En su carrera, Bob Abreu acumuló 2.400 hits, 570 dobles, 288 cuadrangulares, 400 bases robadas, 1.363 carreras empujadas y 1.476 bases por bola. También ganó un Guante de Oro. Es una combinación de números que describe a un pelotero de contacto, poderoso, veloz, selectivo y disciplinado en el home.

Entre los latinos de todos los tiempos con más boletos, según datos del analista Antonio Torres, él encabeza la lista:
1. Bob Abreu, 1.476
2. Rafael Palmeiro, 1.353
3. Álex Rodríguez, 1.338
4. Manny Ramírez, 1.329
5. David Ortiz, 1.319
6. Albert Pujols, 1.279
7. Carlos Delgado, 1.109
8. Miguel Cabrera, 1.087

Destaca Baseball Almanac: “Willie Mays y Bob Abreu son los dos únicos jugadores en la historia del béisbol en jugar 150 o más juegos por trece temporadas consecutivas: la racha de 150 partidos jugados por temporada comenzó en 1998 y terminó en 2011 (142 Juegos), empatando con The Say Hey Kid (1954 a 1966)”.

También pertenece al club élite de los jugadores con más temporadas con 20 jonrones y 20 bases robadas en el que solo hay 5 miembros: Bobby Bonds y Barry Bonds con 10. Bob Abreu, Carlos Beltrán y Eric Davis con 7 campañas.

En los Phillies de Filadelfia vieron acción 1.709 jugadores desde 1883 hasta el 2000. El 30 de septiembre de 2001, Bob Abreu conectó 2 jonrones (29 y 30), para convertirse en el primer 30-30 en la historia de la franquicia.

Otro dato de Baseball Almanac nos recuerda que Bob Abreu entre 1999 y 2005 empató el récord de la Liga Nacional de mas temporadas consecutivas (7) con 100 o mas boletos, igualando a Jeff Bagwell (1997-2002) y Mel Ott (1936- 1942).

En 2006, Abreu jugó para los Phillies de Filadelfia (Liga Nacional) y los Yankees de Nueva York (Liga Americana), recibió 124 bases por bolas y se convirtió en el segundo jugador en la historia de las Grandes Ligas con 8 temporadas consecutivas de 100 o más pasaportes, uniéndose al miembro del Salón de la Fama Frank Thomas, quien lo hizo entre 1991 y 1998.

Abreu es una mezcla de poder con velocidad y paciencia, palabra que define al aragüeño. Se hace llamar “Comedulce” para homenajear a su padre, a quien perdió cuando tenía dieciocho años y recién había sido firmado por el scout de los Astros de Houston, Andrés Reiner.

Conversamos con él al término de la rueda de prensa en la que lo acompañaron Larry Bowa y Charlie Manuel. También estuvo su compañero Jimmy Rollins.

—A partir de agosto serás parte de la historia de uno de los equipos más tradicionales del beisbol.

—Estoy emocionado, contento por ser parte de esa historia, porque yo vengo de Venezuela. Tener una placa ahí significa mucho para mí. Hacer historia es nada fácil, es un momento especial que estoy viviendo y lo estoy disfrutando al máximo.

—¿Cuándo pasabas por esa pared pensaste “yo voy a estar aquí”?

—Lo qué pensé es que quería estar en esa pared. Eso sí lo pensé, ser un inmortal en ese equipo, en esa ciudad. No es fácil porque han pasado muchos peloteros en la historia de los Phillies.

—Hablemos de una de tus principales virtudes como pelotero: la paciencia.

—Yo fui muy paciente en el beisbol y soy muy paciente en la vida. La paciencia la trabajas, la fortaleces. La paciencia fue algo que me ayudó mucho en el beisbol, podía manejar muy bien el conteo de los lanzamientos. Esperaba el conteo que yo quería batear, no en que el pítcher quería que yo bateara. La paciencia fue una de mis armas, de mis argumentos, que descontrolaba mucho al pítche. Porque ellos lanzaban, algunas veces me miraban así como diciendo “haz swing”. Creo que eso los descontrolaba mucho a ellos, que sabían cuando iban a enfrentarme que mínimo iban a tener que hacer 4 o 5 pitcheos. Fue una virtud que en el transcurso de los años la fui desarrollando más. Yo siempre he sido muy paciente en la vida con todo lo que hago, pero en el transcurso de la vida vas adquiriendo más experiencia y más paciencia.

—El tiempo que pasa desde que el lanzador suelta la bola y llega al home es un instante, ¿cómo decidir en ese instante cuál es lanzamiento, como sabías a qué pelota hacerle swing?

—Lo que pasa es que para mí esto era una universidad. Yo estudiaba al pítcher, le dedicaba tiempo en video, al principio era en VHS, después en DVD y en los últimos años fue en el iPad. Estudiaba mucho al pítcher. En las noches le pedía a la persona del staff que se encargaba de los videos que me grabara a los lanzadores que íbamos a enfrentar en la siguiente serie contra los bateadores zurdos. No tenía que ver todo el juego, sino cómo le pichaban ellos a los zurdos. Ellos tienen secuencias, le dedicaba una hora, todos los días antes de acostarme a dormir, a ver los videos, a estudiar los movimientos, ver qué hacían, qué no hacían, cuáles eran sus virtudes y cuáles eran sus debilidades, para prepararme y saber cuando los enfrentara qué iba a hacer y cuál era mi plan para atacarlo. Esa era una de las cosas que yo hacía. Algunas personas dicen que yo hacía las cosas muy fáciles, pero no era eso, era que yo tenía una preparación para el juego y eso hacía ver las cosas fáciles, pero nada es fácil.

—Esa paciencia tuya tenía un plus y era que, además de desconcertar al lanzador, como solían ser turnos de tantos lanzamientos, el pítcher lanzaba su repertorio, trabajaba más, y tus compañeros veían eso.

—Claro, y se contagiaban, porque veían los resultados de lo que estaba haciendo, que tenía resultados, que era exitoso, entonces se contagiaban y lo hacían también.

—Después de tu primera campaña con los Phillies, en la primavera de 1999, te ofrecieron un contrato por 4 años y 7.5 millones de dólares, declinaste. En la primavera de 1999, en el Jack Russell Stadium, Rubén Mijares te señaló eso y te preguntó: “¿Cuánto crees que vales Bob Abreu?”, y tú te sonreíste, te apoyaste en el bate y le dijiste: “No sé, pero voy a trabajar para dejar unos números y después hablamos”. Esa temporada ganaste cuatrocientos mil dólares pero ese “después hablamos” significó un contrato multianual de más de setenta millones de dólares a partir de la campaña de 2000.

—Siempre he tenido mucha confianza en mí, sé lo que puedo hacer y lo que no puedo hacer. En esa oportunidad me dijeron que estaba loco por no firmar. Pero yo tenía mucha confianza en mí, yo sabía lo que estaba haciendo y lo que podía hacer. Ese año quedé segundo o tercero en el título de bateo, empujé noventa carreras, fui un 20-20. La confianza es un arma importante. Tengo confianza y seguridad en lo que hago, eso me ha ayudado a ser positivo, a ser paciente. Es un paquetico con esas herramientas: trabajo, dedicación, ser positivo, ser paciente, saber lo que iba a hacer y prepararme para cada juego. Todo eso me permitió tener esa buena temporada y lograr ese contrato con los Phillies de Filadelfia.

—¿Cómo estudiabas al lanzador cuando te ibas a robar una base?

—Es como dije, yo estudiaba, yo estudiaba al pítcher igual que como estudiaba los lanzamientos cuando tenía hombres en posición anotadora, que para mí desde primera base se está en posición anotadora, desde primera estaba anotando. Estudiaba al pítcher también: qué hacía, sus movimientos, cómo ponía el pie, el tiempo de aguantar la bola para lanzar, que hacía el catcher para ver si le agarraba algo cuando iba a girar a primera o cuando iba para el home. Todas esas cosas eran las que yo estudiaba para sacar ventaja y eso que estudiaba ponerlo en práctica, y las 400 bases robadas forman parte de ese resultado.

Conocer al rival, no es un secreto, siempre da buenos resultados y la paciencia es una virtud que descontrola al oponente y lo hace cometer errores.

Son lecciones de beisbol de uno de los mejores jugadores que han nacido en Venezuela, de un pelotero completo, con herramientas que le permitieron permanecer 18 años en las Grandes Ligas, enseñanzas que podemos trasladar a otros ámbitos para alcanzar la victoria.

—¿Cómo aplicar la paciencia en la vida, en este momento que vivimos los venezolanos?

—Entendemos que queremos que las cosas pasen rápido, que todo sea al momento, cuando lo queremos, pero hay situaciones en las que hay que ser pacientes para que todo salga bien. Tener paciencia hace menos difíciles las cosas.

“Bob Abreu sabe cómo jugar este juego, por eso es peligroso”, decía Joe Girardi, manager de los Yankees.

Lea también: "Ichiro se parece a Vitico", de Mari Montes

[post_title] => Paciencia, la virtud de Bob Abreu - Mari Montes [post_excerpt] => [post_status] => publish [comment_status] => open [ping_status] => closed [post_password] => [post_name] => paciencia-la-virtud-de-bob-abreu-mari-montes [to_ping] => [pinged] => [post_modified] => 2019-03-25 01:19:01 [post_modified_gmt] => 2019-03-25 05:19:01 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => http://www.cesarmiguelrondon.com/?p=65326 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )

Dejar un comentario


error: Content is protected !!