Una de Gallegos

publicado el 6/08/12 por Laura Rodriguez en También Sucede

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  La anécdota me la refirió Ibsen Martínez. A su vez Ibsen, citaba a Mauricio Walerstein y la anécdota en realidad, tenía que ver con el padre de éste, con don Gregorio Walerstein, destacadísimo productor de cine en México de los años 40 y 50.  Es como sigue:

  “Rómulo Gallegos, se aparece en la oficina de don Gregorio, y le dice:

–          Estoy en deuda con usted.

–          ¿Cómo  va a ser, don Rómulo?

–          Pues sí, le vengo a devolver el dinero que usted me dio.

  Don Gregorio queda un tanto sorprendido, desconcertado, no entiende de qué le está hablando don Rómulo.

–          Sí, – insiste el escritor- usted me pagó, tanto por tantas películas, pero sólo se hicieron dos. Por lo tanto, todo este dinero que sobra es suyo, se lo vengo a devolver.

  No salía de su asombro don Gregorio Walerstein y le decía:

–          No, don Rómulo. Se firmó un contrato por una gran cantidad de películas, por su obra, ese dinero es suyo, completamente suyo”.

  Para la ética de Rómulo Gallegos, eso era incorrecto.  La productora mexicana le había pagado por hacer la película Doña Bárbara, que como saben, fue un éxito y fue la que catapultó hasta la eternidad, nada menos, que a María Félix.  Después se filmó Canaima, protagonizada esta vez, por el gran Jorge Negrete. Pero no se hicieron las otras películas, no se hizo la Trepadora, no se hizo Cantaclaro, en fin… El maestro Gallegos, decidió que ese dinero tenía que devolverse.

  ¿Cómo terminó la anécdota? No lo sé. Creo, que Ibsen, tampoco lo tenía muy claro.

   Pero, lo que quiero destacar, es el carácter, la nobleza, la rectitud ética, de este maestro. Porque en definitiva, Don Rómulo Gallegos, era un maestro.

  Cuando se están cumpliendo 128 años de su nacimiento, (nació el 2 de agosto de 1884, en la ciudad de Caracas), es bueno recordar el talante de este hombre. Todavía, a la fecha de hoy, es el Presidente electo, con el mayor porcentaje de votos, a la Presidencia de la República.

  Recordemos  que él, fue el primer Presidente electo por el voto directo, universal y secreto. Insisto, con el mayor porcentaje de votos, inclusive, hasta la fecha.

  Era un maestro de escuela y todos sus alumnos le rendían tributo y admiración. Cuando llega Gómez, a quien se le opuso, y  le trata de llamar a su gabinete, Gallegos, le dijo que de ninguna manera. Tampoco le aceptó la oferta al Presidente Eleazar López Contreras.

  Era una manera muy distinta de hacer política, de entender el servicio público.  Prefirió permanecer  como maestro mientras escribía sus novelas. Novelas que siguen siendo fundamentales, no sólo en la literatura venezolana, sino en toda la literatura de nuestro continente.

  Cuando meses después de haber tomado posesión, le anuncian del Golpe de Estado, cuando estaba acostado en su hamaca, “enchinchorrado” como decían, y en pantuflas. Le dicen:

–          Mire  Presidente, están alzados y hay que hacer resistencia.

Gallegos dijo:

–          No. Yo no voy a hacer que la gente se mate por mí.

  Eran otros tiempos, pero sobre todo, eran otros hombres… realmente admirables.

 

 



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  La anécdota me la refirió Ibsen Martínez. A su vez Ibsen, citaba a Mauricio Walerstein y la anécdota en realidad, tenía que ver con el padre de éste, con don Gregorio Walerstein, destacadísimo productor de cine en México de los años 40 y 50.  Es como sigue:

  “Rómulo Gallegos, se aparece en la oficina de don Gregorio, y le dice:

-          Estoy en deuda con usted.

-          ¿Cómo  va a ser, don Rómulo?

-          Pues sí, le vengo a devolver el dinero que usted me dio.

  Don Gregorio queda un tanto sorprendido, desconcertado, no entiende de qué le está hablando don Rómulo.

-          Sí, - insiste el escritor- usted me pagó, tanto por tantas películas, pero sólo se hicieron dos. Por lo tanto, todo este dinero que sobra es suyo, se lo vengo a devolver.

  No salía de su asombro don Gregorio Walerstein y le decía:

-          No, don Rómulo. Se firmó un contrato por una gran cantidad de películas, por su obra, ese dinero es suyo, completamente suyo”.

  Para la ética de Rómulo Gallegos, eso era incorrecto.  La productora mexicana le había pagado por hacer la película Doña Bárbara, que como saben, fue un éxito y fue la que catapultó hasta la eternidad, nada menos, que a María Félix.  Después se filmó Canaima, protagonizada esta vez, por el gran Jorge Negrete. Pero no se hicieron las otras películas, no se hizo la Trepadora, no se hizo Cantaclaro, en fin… El maestro Gallegos, decidió que ese dinero tenía que devolverse.

  ¿Cómo terminó la anécdota? No lo sé. Creo, que Ibsen, tampoco lo tenía muy claro.

   Pero, lo que quiero destacar, es el carácter, la nobleza, la rectitud ética, de este maestro. Porque en definitiva, Don Rómulo Gallegos, era un maestro.

  Cuando se están cumpliendo 128 años de su nacimiento, (nació el 2 de agosto de 1884, en la ciudad de Caracas), es bueno recordar el talante de este hombre. Todavía, a la fecha de hoy, es el Presidente electo, con el mayor porcentaje de votos, a la Presidencia de la República.

  Recordemos  que él, fue el primer Presidente electo por el voto directo, universal y secreto. Insisto, con el mayor porcentaje de votos, inclusive, hasta la fecha.

  Era un maestro de escuela y todos sus alumnos le rendían tributo y admiración. Cuando llega Gómez, a quien se le opuso, y  le trata de llamar a su gabinete, Gallegos, le dijo que de ninguna manera. Tampoco le aceptó la oferta al Presidente Eleazar López Contreras.

  Era una manera muy distinta de hacer política, de entender el servicio público.  Prefirió permanecer  como maestro mientras escribía sus novelas. Novelas que siguen siendo fundamentales, no sólo en la literatura venezolana, sino en toda la literatura de nuestro continente.

  Cuando meses después de haber tomado posesión, le anuncian del Golpe de Estado, cuando estaba acostado en su hamaca, “enchinchorrado” como decían, y en pantuflas. Le dicen:

-          Mire  Presidente, están alzados y hay que hacer resistencia.

Gallegos dijo:

-          No. Yo no voy a hacer que la gente se mate por mí.

  Eran otros tiempos, pero sobre todo, eran otros hombres… realmente admirables.

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7 Responses to “Una de Gallegos”


Miguel Acevedo
6 agosto, 2012 Responder

Espectacular

Que buena anécdota, Cesar Miguel. y sobre todo tan atinada para nuestros días.
Un abrazo.-

Olga B.Ortega
9 agosto, 2012 Responder

Ud. lo ha dicho "ERAN OTROS TIEMPOS, ERAN OTROS HOMBRES…. HABIAN VALORES…. TRISTEMENTE LOS HEMOS PERDIDO!!!!!!!!!

Jose Abreu
19 agosto, 2012 Responder

Los Caballeros no pasan, perduran en el tiempo.
Don Romulo Gallegos fue, es y seguirá siendo un Caballero de la Venezolanidad, del Compromiso consigo mismo y con su país.
un Maestro de Maestros, digno de ser emulado por las nuevas generaciones de ciudadanos y gobernantes.
El Compromiso no es con las Finanzas personales, es con el país con la historia, con el devenir del país.

Tarde o temprano todo se sabe, todo se aclara, todo sale a luz pública, quien no aprecia gestos como este hoy, cuando casi todo el mundo esta pendiente de cuanto hay para mi, sin importar que, a quien se lleva por delante?

Gracias Cesar Miguel es bueno saber que tuvimos, tenemos y tendremos ciudadanos que piensan en la cuadretica de tierra que Dios nos dio. Gracias

Es bueno recordar a quienes tiene responsabilidades con todos nosotros que, somos algo mas que sumar dividendos en las finanzas de "ellos".

Jose Abreu
19 agosto, 2012 Responder

Los Caballeros no pasan, perduran en el tiempo.
Don Romulo Gallegos fue, es y seguirá siendo un Caballero de la Venezolanidad, del Compromiso consigo mismo y con su país.
un Maestro de Maestros, digno de ser emulado por las nuevas generaciones de ciudadanos y gobernantes.
El Compromiso no es con las Finanzas personales, es con el país con la historia, con el devenir del país.

Tarde o temprano todo se sabe, todo se aclara, todo sale a luz pública, quien no aprecia gestos como este hoy, cuando casi todo el mundo esta pendiente de cuanto hay para mi, sin importar que, a quien se lleva por delante?

Gracias Cesar Miguel es bueno saber que tuvimos, tenemos y tendremos ciudadanos que piensan en la cuadretica de tierra que Dios nos dio. Gracias

Es bueno recordar a quienes tiene responsabilidades con todos nosotros que, somos algo mas que sumar dividendos en las finanzas de "ellos".

Carlos Diaz
19 agosto, 2012 Responder

este es el ciudadano ejemplar de este país después de el lo que hay es políticos, no ciudadanos

Guillermo Ozar
20 agosto, 2012 Responder

Ojalá y nuestros políticos hicieran antes un pre-grado en ciudadanía.

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