Héctor Lavoe

publicado el 28/06/12 por Laura Rodriguez en Micros de la Salsa

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Libro de la Salsa

  El 29 de junio de 1993,  hace ya diecinueve años, nos abandonó definitivamente Héctor Pérez, el gran Héctor Lavoe.

  Héctor, para mí es el personaje trágico, el personaje helénico,  de todo lo que fue ese gran  movimiento de  la Salsa en los años 70. Su vida estuvo marcada por el éxito, pero también por la tragedia y la desgracia.

  La desgracia fue tal, que procuró la muerte en dos oportunidades. Primero, lanzándose del octavo piso de un hotel en Bayamón, Puerto Rico. Luego, cuando ya el Sida le terminó de llevar, le trajo definitivamente la muerte.

  El período que hay entre una muerte y la otra, es quizás, el más penoso que uno pueda conocer. Los inescrupulosos de siempre intentaron sacarle provecho. Le exhibían en una silla de ruedas y nada era el Héctor de antes. Queda su memoria, queda ese plante de Héctor Lavoe.

  Muchos me han preguntado, en lo personal,  por mi cantante favorito. Tengo muchos cantantes favoritos.   Soy un seguidor a pies juntillas de Ismael Rivera, por ejemplo.  Creo que Tito Rodríguez fue algo sensacional. Cheo Feliciano también me gusta mucho, sobre todo el Cheo de hace tiempo. Pero cuando vamos al soneo salsero propiamente, al soneo de barrio, al soneo que caracterizó a esos años 70, nadie como Héctor Lavoe, nadie.

  Cuando él muere, su carnal de toda la vida, Willie Colón, escribe un texto sumamente sentido, me voy a permitir leerlo, disculpen la cuña,  de El Libro de la Salsa, donde lo he reproducido. Escribió Willie:

El Libro de la Salsa

  Graduado de la Universidad del Refraneo con altos honres. Miembro del Gran Círculo de los Soneros de los Soneros. Poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir de las guerras cuchifriteras donde batalló valientemente por muchísimos  años. Los “Capitanes de la Mandinga” lo respetaban. Por eso lo bautizaron “El Cantante de los Cantantes”.  Los “beginers” le temían. Cuando se trataba de labia, Héctor Lavoe era un bravo. En cuestiones de negocio, amor y amistad, no lo era. El pueblo fue cómplice en esta tragedia. Héctor le podía mentar la madre a todo el mundo y el público se reía. Lo malcriaron.

  La historia de Héctor está llena de traiciones y desengaños. El jibarito “good looking” que volvía a todas las “mamises” locas quería también ser un malote de barrio. Con el tiempo los “regalitos” de sus “amigos” del traqueteo se convirtieron en gruesas y pesadas cadenas. Este fallo repercutió en una serie fatal que alfinal nos llevó a ese muchacho que le cantó al Todopoderoso con todo su corazón. También fue traicionado por el mundo del negocio; disqueros que siguen viviendo como jeques sauditos vendiendo sus discos y revendiéndolos en CD sin pagar regalías, mientras Lavoe quedó lánguido en su pobreza; promotores que le ofrecían migajas para poder vender boletos a sus espectáculos donde exhibían a “El Cantante de los Cantantes” en su agonía; impostores tratando de reclamar la carrera y la memoria de Héctor Lavoe como propiedad personal; la comunidad latina legal también le dio la espalda cuando reclamamos de su ayuda para defenderlo contra la explotación; y yo, que también lo traicioné al no tener el valor de verlo en es condición.

Willie Colón

Por siempre, Héctor Lavoe.

 



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  El 29 de junio de 1993,  hace ya diecinueve años, nos abandonó definitivamente Héctor Pérez, el gran Héctor Lavoe.

  Héctor, para mí es el personaje trágico, el personaje helénico,  de todo lo que fue ese gran  movimiento de  la Salsa en los años 70. Su vida estuvo marcada por el éxito, pero también por la tragedia y la desgracia.

  La desgracia fue tal, que procuró la muerte en dos oportunidades. Primero, lanzándose del octavo piso de un hotel en Bayamón, Puerto Rico. Luego, cuando ya el Sida le terminó de llevar, le trajo definitivamente la muerte.

  El período que hay entre una muerte y la otra, es quizás, el más penoso que uno pueda conocer. Los inescrupulosos de siempre intentaron sacarle provecho. Le exhibían en una silla de ruedas y nada era el Héctor de antes. Queda su memoria, queda ese plante de Héctor Lavoe.

  Muchos me han preguntado, en lo personal,  por mi cantante favorito. Tengo muchos cantantes favoritos.   Soy un seguidor a pies juntillas de Ismael Rivera, por ejemplo.  Creo que Tito Rodríguez fue algo sensacional. Cheo Feliciano también me gusta mucho, sobre todo el Cheo de hace tiempo. Pero cuando vamos al soneo salsero propiamente, al soneo de barrio, al soneo que caracterizó a esos años 70, nadie como Héctor Lavoe, nadie.

  Cuando él muere, su carnal de toda la vida, Willie Colón, escribe un texto sumamente sentido, me voy a permitir leerlo, disculpen la cuña,  de El Libro de la Salsa, donde lo he reproducido. Escribió Willie:

[caption id="attachment_3884" align="alignright" width="308"] El Libro de la Salsa[/caption]

  Graduado de la Universidad del Refraneo con altos honres. Miembro del Gran Círculo de los Soneros de los Soneros. Poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir de las guerras cuchifriteras donde batalló valientemente por muchísimos  años. Los “Capitanes de la Mandinga” lo respetaban. Por eso lo bautizaron “El Cantante de los Cantantes”.  Los “beginers” le temían. Cuando se trataba de labia, Héctor Lavoe era un bravo. En cuestiones de negocio, amor y amistad, no lo era. El pueblo fue cómplice en esta tragedia. Héctor le podía mentar la madre a todo el mundo y el público se reía. Lo malcriaron.

  La historia de Héctor está llena de traiciones y desengaños. El jibarito “good looking” que volvía a todas las “mamises” locas quería también ser un malote de barrio. Con el tiempo los “regalitos” de sus “amigos” del traqueteo se convirtieron en gruesas y pesadas cadenas. Este fallo repercutió en una serie fatal que alfinal nos llevó a ese muchacho que le cantó al Todopoderoso con todo su corazón. También fue traicionado por el mundo del negocio; disqueros que siguen viviendo como jeques sauditos vendiendo sus discos y revendiéndolos en CD sin pagar regalías, mientras Lavoe quedó lánguido en su pobreza; promotores que le ofrecían migajas para poder vender boletos a sus espectáculos donde exhibían a “El Cantante de los Cantantes” en su agonía; impostores tratando de reclamar la carrera y la memoria de Héctor Lavoe como propiedad personal; la comunidad latina legal también le dio la espalda cuando reclamamos de su ayuda para defenderlo contra la explotación; y yo, que también lo traicioné al no tener el valor de verlo en es condición.

Willie Colón

Por siempre, Héctor Lavoe.

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6 Responses to “Héctor Lavoe”


Edgar Lopez
1 julio, 2012 Responder

Definitivamente, hablar de Salsa sin mencionar a Hector Juan Perez Martinez (Hector Lavoe) es una osadía, es referencia de una época, es referencia de un género, inclusive es un ejemplo de lo que no se debe llegar a ser, con una carrera, y mas aún con la vida. Dueño de una voz privilegiada, de una chispa única que le permitia sonear de una manera espectacular; definitivamente que le queda como anillo al dedo el pseudonimo "El Cantante de los Cantantes"

Ricardo Romero
15 julio, 2012 Responder

En pocas palabras, mi IDOLO gracas HECTOR por hacernos bailar llorar y gozar todos los dias…

Miguel Ponce
12 agosto, 2012 Responder

Yo naci escuchando a hector,y siempre canto su musica, por el todavia la sigo escichando

Jose Serrano-Moreno
23 septiembre, 2012 Responder

En la pieza "canto a Boriquen" del asalto navidenno I, Hector nos brinda una interpretación jibara, pero con el pathosdel que conoce su destino, como dices, Hector es una tragedia griega y en esa pieza, le dice a su isla que le cantara desde la otra vida.. como advirtiendo su temprana partida de este mundo. Hay que recordar que Hector solo contaba con 21 annos cuando grabo ese tema.

en tiempos de ésta magnifica interpretación trancaba mis primeras partidas de dominó en el barrio

Alfonso
31 agosto, 2013 Responder

El artículo habla de inescrupuloso que usaron al único Cantante de los Cantantes y percibo que quienes escarban siempre sobre drogas, sida, desgracias personales, están cometiendo lo mismo desaprovechando la ocasión para rendir justo homenaje al artista, al cantante de la gente(su gente), al ser humano humilde y solidario. Poco se menciona sobre estos atributos positivos del señor Héctor Juan Pérez Martinez.

Cuando escuchamos y disfrutamos sus obras musicales: El Cantante, El Todopoderoso, Dia de Suerte, Vamos a reir un poco y tantas hermosas interpretaciones, dudo que alguien en su sano juicio se tome la molestia de hablar de los aspectos negativos (que casi siempre rodean a las superestrellas). Sugiero que rindamos justo homenaje al Cantante de los Cantantes, hablando de sus destacables atributos (por ejemplo se habló de su impuntualidad y excesos en el escenario, puedo dar fe que durante los 6 días que se presentó en Perú -Agosto/1986- fue muy puntual y tuvo un comportamiento muy profesional y expresó su afecto a las personas que acudieron a verlos, casi 100,000 personas). Atte.

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