Leopoldo

publicado el 17/02/17 por Ana Forero en Editoriales Etiquetas:, , , ,

Hace tres años, en una marcha en la ciudad de Caracas, en la Avenida Francisco de Miranda a la altura de Chacaito, se entregó Leopoldo López. Las fotos del momento ya le dieron la vuelta al mundo y son históricas. López en la estatua de José Martí, López besa a manera de despedida a su esposa Lilian Tintori, López sudado y a empujones en el vehículo de la GNB. Y todavía muchos se preguntan, ¿valió la pena esa entrega? ¿Por qué se entregó López? Si en efecto afirmaba que estábamos en una dictadura, ¿por qué se entrego? ¿Confió acaso en las leyes del país? Las preguntas serán respondidas en algún impreciso momento del futuro, cuando se haga el balance de rigor ya con López en libertad.

Por lo pronto, ya son tres años de una prisión completamente injusta y arbitraria. Hoy nos enteramos que el Tribunal Supremo de Justicia decidió cerrar el caso. El Universal: “El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desestimó este jueves el recurso de casación presentado el pasado agosto por la defensa del opositor Leopoldo López y ratificó su condena a 14 años, según informó su abogado, Juan Carlos Gutiérrez. “Se declara inadmisible el recurso de casación, ya tenemos la posibilidad de intentar acciones internacionales” dijo Gutiérrez y explicó que el recurso de casación se había hecho “con estricto apego a la jurisprudencia” y considera grave que el TSJ lo desestime”.

A López se le acusa de ser el responsable de los sucesos violentos de aquel mes de febrero de 2014. Las víctimas fueron básicamente jóvenes estudiantes opositores. Tenemos el caso emblemático de Basil Da Costa. Junto a López hay varios dirigentes políticos estudiantiles que también están en prisión. Un total de 109 presos políticos ha contabilizado Tintori. Y entre ellos hay que destacar el caso de Antonio Ledezma, quien fue sacado a empujones de su oficina y todavía no se conocen realmente las razones de su prisión. Su caso es todavía más grave si tomamos en consideración que se trata de un funcionario electo por voluntad popular. Él es el Alcalde Mayor de la ciudad de Caracas. Pero no es el único alcalde preso, Daniel Ceballos también está en prisión. Y ahora, más reciente, la detención inconstitucional de Gilbert Caro, diputado de Voluntad Popular, a quien le violaron la inmunidad parlamentaria.

A propósito de los presos políticos, hoy El Nacional titula: “Ex presidentes españoles piden la aplicación de la Carta Democratica. Felipe González y José María Aznar participaron en una acto a favor de la libertad de los presos políticos venezolanos y recriminaron que haya más encarcelados que cuando comenzó el diálogo. “Maduro los usa como carne humana para la negociación”, dijo Felipe González.” Una frase fuerte, pesada como una lápida, pero absolutamente cierta.

A todas estas, Lilian Tintori se reunió con el presidente Donald Trump en un acto que no todos han visto con buenos ojos, inclusive desde la oposición, por los verdaderos alcances e implicaciones que pueda traer dicha reunión. Pero, en todo caso, hablamos de una esposa desesperada por reunirse con su marido, por lograr su libertad, y tiene todo el derecho para hacer todo lo que considere necesario. Lo cierto es que esto ha terminado con la luna de miel que tenía el régimen con la recién estrenada administración Trump. Aunque Maduro todavía no ha querido enfrentarlo directamente, hoy El Universal informa: “Venezuela rechaza injerencia de Washington en asuntos internos. La cancillería venezolana rechazó este jueves “una intromisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump”, luego de que este pidiera a Miraflores liberar “inmediatamente” a Leopoldo López.” El reclamo no pasa de allí. Pero la situación es muy distinta con el presidente español Mariano Rajoy: “Se le reventarán los dientes al asesino de Mariano Rajoy si se mete en Venezuela”. Y todo por haber pedido exactamente lo mismo que Trump: la libertad de los presos políticos.

Un viejo refrán dice “mapurite sabe a quien perfuma”. ¿Por qué con uno es tan suave y al otro amenaza con partirle los dientes? La respuesta, según otro viejo dicho, “está de anteojitos”.



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Hace tres años, en una marcha en la ciudad de Caracas, en la Avenida Francisco de Miranda a la altura de Chacaito, se entregó Leopoldo López. Las fotos del momento ya le dieron la vuelta al mundo y son históricas. López en la estatua de José Martí, López besa a manera de despedida a su esposa Lilian Tintori, López sudado y a empujones en el vehículo de la GNB. Y todavía muchos se preguntan, ¿valió la pena esa entrega? ¿Por qué se entregó López? Si en efecto afirmaba que estábamos en una dictadura, ¿por qué se entrego? ¿Confió acaso en las leyes del país? Las preguntas serán respondidas en algún impreciso momento del futuro, cuando se haga el balance de rigor ya con López en libertad.

Por lo pronto, ya son tres años de una prisión completamente injusta y arbitraria. Hoy nos enteramos que el Tribunal Supremo de Justicia decidió cerrar el caso. El Universal: “El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desestimó este jueves el recurso de casación presentado el pasado agosto por la defensa del opositor Leopoldo López y ratificó su condena a 14 años, según informó su abogado, Juan Carlos Gutiérrez. “Se declara inadmisible el recurso de casación, ya tenemos la posibilidad de intentar acciones internacionales” dijo Gutiérrez y explicó que el recurso de casación se había hecho “con estricto apego a la jurisprudencia” y considera grave que el TSJ lo desestime”.

A López se le acusa de ser el responsable de los sucesos violentos de aquel mes de febrero de 2014. Las víctimas fueron básicamente jóvenes estudiantes opositores. Tenemos el caso emblemático de Basil Da Costa. Junto a López hay varios dirigentes políticos estudiantiles que también están en prisión. Un total de 109 presos políticos ha contabilizado Tintori. Y entre ellos hay que destacar el caso de Antonio Ledezma, quien fue sacado a empujones de su oficina y todavía no se conocen realmente las razones de su prisión. Su caso es todavía más grave si tomamos en consideración que se trata de un funcionario electo por voluntad popular. Él es el Alcalde Mayor de la ciudad de Caracas. Pero no es el único alcalde preso, Daniel Ceballos también está en prisión. Y ahora, más reciente, la detención inconstitucional de Gilbert Caro, diputado de Voluntad Popular, a quien le violaron la inmunidad parlamentaria.

A propósito de los presos políticos, hoy El Nacional titula: “Ex presidentes españoles piden la aplicación de la Carta Democratica. Felipe González y José María Aznar participaron en una acto a favor de la libertad de los presos políticos venezolanos y recriminaron que haya más encarcelados que cuando comenzó el diálogo. “Maduro los usa como carne humana para la negociación”, dijo Felipe González.” Una frase fuerte, pesada como una lápida, pero absolutamente cierta.

A todas estas, Lilian Tintori se reunió con el presidente Donald Trump en un acto que no todos han visto con buenos ojos, inclusive desde la oposición, por los verdaderos alcances e implicaciones que pueda traer dicha reunión. Pero, en todo caso, hablamos de una esposa desesperada por reunirse con su marido, por lograr su libertad, y tiene todo el derecho para hacer todo lo que considere necesario. Lo cierto es que esto ha terminado con la luna de miel que tenía el régimen con la recién estrenada administración Trump. Aunque Maduro todavía no ha querido enfrentarlo directamente, hoy El Universal informa: “Venezuela rechaza injerencia de Washington en asuntos internos. La cancillería venezolana rechazó este jueves “una intromisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump”, luego de que este pidiera a Miraflores liberar “inmediatamente” a Leopoldo López.” El reclamo no pasa de allí. Pero la situación es muy distinta con el presidente español Mariano Rajoy: “Se le reventarán los dientes al asesino de Mariano Rajoy si se mete en Venezuela”. Y todo por haber pedido exactamente lo mismo que Trump: la libertad de los presos políticos.

Un viejo refrán dice “mapurite sabe a quien perfuma”. ¿Por qué con uno es tan suave y al otro amenaza con partirle los dientes? La respuesta, según otro viejo dicho, “está de anteojitos”.
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