Salud mental del venezolano – Roberto De Vries

publicado el 5/01/17 por Ana Forero en El espacio de mis amigos Etiquetas:,

2017 arrancó con la terrible noticia de la muerte del buen amigo y respetado siquiatra Roberto De Vries. El pasado 22 de diciembre recibimos este trabajo, quizá el último que escribió. Hoy, como una manera de honrar su memoria, es justo y oportuno compartirlo con ustedes.


Roberto de Vries

Médico Psiquiatra / Comunicador Social.

En base a los tres elementos que la OMS individualiza como los elementos que traducen la salud mental de una sociedad, se trabaja su presencia en los venezolanos de la actualidad que nos reflejan una sociedad en la que hay víctimas avergonzadas, gobierno contumaz y oposición indignada e impotente. Cómo está la función intelectual de cada uno de estos grupos, cómo establece relaciones con los otros y para qué trabajan.

La gran mayoría de la población venezolana no está al tanto que la OMS califica la salud mental de ella y del resto de los habitantes del mundo en base a tres grandes criterios que establecen el estado de equilibrio entre las personas y su entorno sociocultural, éstos tres criterios definen que la salud mental  se logra  a través de    su participación intelectual, de las diferentes relaciones que establece y de su trabajo,  pero, al mismo tiempo, este desconocimiento  no impide que se dé cuenta del constante deterioro de su equilibrio y productividad mental como consecuencia de múltiples variables que han tenido impacto desde la política, la economía y desde lo social. Ahora, trataré de repasar la salud mental de nosotros los venezolanos, con algunos parámetros que si bien no están fundamentados en el conocimiento científico de data confiable, objetivamente trabajada para dar datos fríos, si está hecha con el respeto mínimo a la verdad observada que un científico debe respetar ante sí mismo, confiando en que la objetividad está por encima de cualquier rasgo o simpatía ideológica o partidista que podría modificar la percepción de una realidad tan compleja y complicada como ha sido la sociedad venezolana en lo que va de siglo XXI y para lo que, aclaro desde ahora como estudioso social que mi posicionamiento ideológico está en el ser renovador ante los cambios (antes que revolucionario o conservador), demócrata en la convivencia (un “yo” sólido que respeta el “yo” de los otros y capacitado para hacer grupos en “nosotros”) y, finalmente práctico en la acción política lo que significa que estoy más en el encuentro racional de soluciones concertadas que en la defensa de posiciones dogmáticas o pragmáticas a priori que, por lo general agravan los problemas como el de la salud mental de una sociedad.

VERGÜENZA, CONTUMACIA Y AUTODESTRUCCIÓN

De esta manera y utilizando los tres parámetros que coloca la OMS, en los momentos actuales para calificar la salud mental, el venezolano, ahora está dividido en tres grandes sectores de acuerdo a su historia sociopolítica reciente, haciendo cada uno de ellos, que los otros dos se profundicen más en lo que pareciera convertirse en un círculo de profundización del subdesarrollo. El primero que calificamos y evaluamos es un venezolano “víctima” (que carece de poder), a un segundo que llamamos  “victimario” (que alimenta y eterniza  su poder de las víctimas) y a otro, tercero,  que llamamos “superviviente” y que son todos los venezolanos que habiendo sido independientes hasta hace poco tiempo hoy, se encuentran negados a ser víctimas de los actuales victimarios desplazando a los antiguos sobrevivientes que se fueron en su mayoría a ser víctimas y otros a engrosar el rol de victimarios,  este tercer tipo de venezolanos, los antiguos triunfadores meritocráticos, son ahora supervivientes “ilustrados”, con altos niveles de desarrollo intelectual, social y hasta económico.

En este año hemos encontrado en forma sorpresiva que las víctimas tienen “vergüenza” al sentirse los causantes de haber colocado en las posiciones de poder a quienes están ahora, fortaleciéndolos y afianzándolos continuamente. Hoy se sienten, sin expresarlo abiertamente, vejados por ellos. Reconocer abiertamente que se equivocaron eligiendo les haría sentir aparte de avergonzados, con peor credibilidad.

Los victimarios practican la “contumacia” (RAE: tenacidad y dureza en mantener un error), entendiendo que existen las posibilidades que se haga por crasa ignorancia o, en forma estratégica, para el logro de un objetivo muy específico, incluso de tipo ideológico en el cual es necesario derrumbar el sistema anterior en base a la profundización de estos fracasos.

Los supervivientes ilustrados son los antiguos independientes con logros y éxitos en el pasado que hoy, por mantenerse en el país por las razones más diversas, se encuentran “indignados” (lo que no sienten las víctimas) pero además con un gran sentido de impotencia. Esta mezcla de indignación impotente es una realidad muy cercana a la autodestrucción.

 

INTELECTUALIDAD ENFOCADA

Con estos brevísimos perfiles básicos de la población venezolana 2016, podemos imaginar fácilmente sobre cuál es la participación intelectual de cada sector descrito y que será,  en el grupo de las víctimas, volverse sinvergüenzas o luchar contra este sentimiento de vejación continua y de haber sido simples herramientas; en el gobierno contumaz, su intelectualidad se enfoca en cómo defender por un tiempo más esa contumacia para lograr que los supervivientes ilustrados terminen de irse o autodestruirse y a estos supervivientes ilustrados, que son personajes de la desesperación culta, su intelectualidad está dirigida a cómo encontrar una vía que les abra la posibilidad real de obtener el  poder en las próximas semanas.

 

 

 

RELACIONES POSIBLES

En cuanto a las posibilidades de relaciones, estas solo tienen tres posibilidades que son la integración víctima/victimario en una clásica relación de dependencia en la que se continúen dando las de “amorodio” tan frecuentes en las telenovelas y los boleros; la segunda que estaría dada entre las víctimas avergonzadas y los supervivientes autodestructivos que generaría un cuadro de alta explosión social y que se da con la aparición de líderes que busquen esto tanto en las víctimas para que superen la vergüenza o de los supervivientes ilustrados que se den cuenta que son mayoría excluida en los actuales momentos. Y la tercera posibilidad que los contumaces se integren en formas creativas o veladas a los supervivientes ilustrados dando pie a actuaciones de Real Politik pero que ya muchos verían como la aparición más evidente de la que llamamos “Groteske Politik” que haría a las víctimas avergonzadas terminar por reír por la fealdad de las acciones, la exageración de sus dinámicas, la ridiculez de sus conclusiones y las carcajadas que se dan para esconder los gritos de llanto.

 

ACTIVIDAD LABORAL DE ACUERDO A LA INTELECTUALIDAD

En cuanto al tercer elemento de Participación Laboral como indicador fundamental de Salud Mental, ninguno de los tres grupos, en sus actuales condiciones está en capacidad de realizar trabajos para el crecimiento y desarrollo de la sociedad venezolana ya que la gran cantidad de víctimas en supervivencia (no de supervivientes como víctimas) solo buscan garantizar la presencia de los elementos básicos de comidas y medicamentos que le permitan seguir vivos, mientras que los contumaces tienen como trabajo fundamental seguir en el poder que les asegure no caer en supervivencia y los supervivientes indignados e impotentes en no caer en la cercana situación de convertirse en sumisas víctimas de un liderazgo que no deja el poder fácilmente.

Con todo este planteamiento, la pregunta es si algún grupo de venezolanos puede llenar los criterios de salud mental que establece la OMS.

 

LA SALIDA VENEZOLANA EN SALUD MENTAL

 

Con esta dura descripción de perfiles básicos de la dinámica social venezolana, la posible salida a todo esta realidad y que es un elemento que aparte le conviene a todo el entorno sociopolítico y económico de América Latina, está en la aparición de algunos cambios precisos en la mentalidad de quienes están liderando estas dinámicas que, aunque luzcan algo complejas y hasta imposibles de lograr, puedan ser comprendidas bajo el concepto poderoso pero peligroso (por las malas interpretaciones que se hagan de él) de Poder Mental como la capacidad para generar pensamientos que comiencen con una adecuada percepción de la realidad que facilite las actitudes proactivas para evitar las continuas y fallidas respuestas reactivas que no utilizan adecuadamente la memoria ni la inteligencia haciendo que las reacciones no tengan un criterio sólido sino eternamente improvisado.

 

¿CÓMO QUITARLE VERGÜENZA AL PUEBLO?

 

En este caso específico, con la metódica con la que enfrentamos la presencia de nuestra salud mental como sociedad, el pensamiento proactivo tiene que encontrar cómo quitarle la vergüenza a una sociedad que ha “fallado” escogiendo a sus dirigentes, aprovechando –incluso- la parte buena del sentir vergüenza que es la presencia de la otredad o de la importancia del otro en la vida propia. Saber quitar la vergüenza y canalizarla a las acciones concretas  como emoción o como sentimiento destructivo no es fácil, más cuando vemos en la práctica, cuando daño hace su presencia en las vidas humanas individuales. ¿Alguien tiene la terapéutica para la vergüenza colectiva que está dañando a muchas sociedades?

 

¿CÓMO NEUTRALIZAR LA CONTUMACIA?

 

¿Cómo decirles a los líderes que practican la contumacia que dejen de hacerlo por el bien de las sociedades y de ellos mismos? ¿Cómo hacerles conocer qué las ideologías, entendidas como esquemas para obtener la mejor sociedad posible, es también flexible y cambiante?¿Cómo explicarles que las ideologías no están para hacer que la gente sea feliz sino para que el ser humano tenga el mayor bienestar posible y que la felicidad, es un problema de tipo personal que cada quien debe enfrentar de manera particular?

 

¿QUÉ HACER CON LA INDIGNACIÓN?

 

¿Cómo hacer que muchos de los supervivientes ilustrados, manejen de manera más adecuada su indignación? ¿Qué se podría manejar mejor con criterios éticos de una mejor convivencia en vez de con severos esquemas morales de poder herido? ¿Cómo hacer que la indignación no se vuelva en contra de quien la siente? ¿Dónde está una clara escala de valores que permita actuar en forma eficaz contra los elementos que generan indignación?

El tema de la Salud Mental es quizás el factor más importante que separa los buenos de los malos liderazgos en las áreas política, económica y social. Revisar este tema ha sido importante.

 

A continuación  presenta un gráfico de la Evolución Psicológica del ser humano en donde se pueden observar las relaciones que se pueden establecer entre los diferentes niveles, donde el primer nivel es el de víctima, donde se encuentra la mayoría de la población venezolana.

 



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Roberto de Vries Médico Psiquiatra / Comunicador Social. En base a los tres elementos que la OMS individualiza como los elementos que traducen la salud mental de una sociedad, se trabaja su presencia en los venezolanos de la actualidad que nos reflejan una sociedad en la que hay víctimas avergonzadas, gobierno contumaz y oposición indignada e impotente. Cómo está la función intelectual de cada uno de estos grupos, cómo establece relaciones con los otros y para qué trabajan. La gran mayoría de la población venezolana no está al tanto que la OMS califica la salud mental de ella y del resto de los habitantes del mundo en base a tres grandes criterios que establecen el estado de equilibrio entre las personas y su entorno sociocultural, éstos tres criterios definen que la salud mental  se logra  a través de    su participación intelectual, de las diferentes relaciones que establece y de su trabajo,  pero, al mismo tiempo, este desconocimiento  no impide que se dé cuenta del constante deterioro de su equilibrio y productividad mental como consecuencia de múltiples variables que han tenido impacto desde la política, la economía y desde lo social. Ahora, trataré de repasar la salud mental de nosotros los venezolanos, con algunos parámetros que si bien no están fundamentados en el conocimiento científico de data confiable, objetivamente trabajada para dar datos fríos, si está hecha con el respeto mínimo a la verdad observada que un científico debe respetar ante sí mismo, confiando en que la objetividad está por encima de cualquier rasgo o simpatía ideológica o partidista que podría modificar la percepción de una realidad tan compleja y complicada como ha sido la sociedad venezolana en lo que va de siglo XXI y para lo que, aclaro desde ahora como estudioso social que mi posicionamiento ideológico está en el ser renovador ante los cambios (antes que revolucionario o conservador), demócrata en la convivencia (un “yo” sólido que respeta el “yo” de los otros y capacitado para hacer grupos en “nosotros”) y, finalmente práctico en la acción política lo que significa que estoy más en el encuentro racional de soluciones concertadas que en la defensa de posiciones dogmáticas o pragmáticas a priori que, por lo general agravan los problemas como el de la salud mental de una sociedad. VERGÜENZA, CONTUMACIA Y AUTODESTRUCCIÓN De esta manera y utilizando los tres parámetros que coloca la OMS, en los momentos actuales para calificar la salud mental, el venezolano, ahora está dividido en tres grandes sectores de acuerdo a su historia sociopolítica reciente, haciendo cada uno de ellos, que los otros dos se profundicen más en lo que pareciera convertirse en un círculo de profundización del subdesarrollo. El primero que calificamos y evaluamos es un venezolano “víctima” (que carece de poder), a un segundo que llamamos  “victimario” (que alimenta y eterniza  su poder de las víctimas) y a otro, tercero,  que llamamos “superviviente” y que son todos los venezolanos que habiendo sido independientes hasta hace poco tiempo hoy, se encuentran negados a ser víctimas de los actuales victimarios desplazando a los antiguos sobrevivientes que se fueron en su mayoría a ser víctimas y otros a engrosar el rol de victimarios,  este tercer tipo de venezolanos, los antiguos triunfadores meritocráticos, son ahora supervivientes “ilustrados”, con altos niveles de desarrollo intelectual, social y hasta económico. En este año hemos encontrado en forma sorpresiva que las víctimas tienen “vergüenza" al sentirse los causantes de haber colocado en las posiciones de poder a quienes están ahora, fortaleciéndolos y afianzándolos continuamente. Hoy se sienten, sin expresarlo abiertamente, vejados por ellos. Reconocer abiertamente que se equivocaron eligiendo les haría sentir aparte de avergonzados, con peor credibilidad. Los victimarios practican la “contumacia” (RAE: tenacidad y dureza en mantener un error), entendiendo que existen las posibilidades que se haga por crasa ignorancia o, en forma estratégica, para el logro de un objetivo muy específico, incluso de tipo ideológico en el cual es necesario derrumbar el sistema anterior en base a la profundización de estos fracasos. Los supervivientes ilustrados son los antiguos independientes con logros y éxitos en el pasado que hoy, por mantenerse en el país por las razones más diversas, se encuentran “indignados” (lo que no sienten las víctimas) pero además con un gran sentido de impotencia. Esta mezcla de indignación impotente es una realidad muy cercana a la autodestrucción.   INTELECTUALIDAD ENFOCADA Con estos brevísimos perfiles básicos de la población venezolana 2016, podemos imaginar fácilmente sobre cuál es la participación intelectual de cada sector descrito y que será,  en el grupo de las víctimas, volverse sinvergüenzas o luchar contra este sentimiento de vejación continua y de haber sido simples herramientas; en el gobierno contumaz, su intelectualidad se enfoca en cómo defender por un tiempo más esa contumacia para lograr que los supervivientes ilustrados terminen de irse o autodestruirse y a estos supervivientes ilustrados, que son personajes de la desesperación culta, su intelectualidad está dirigida a cómo encontrar una vía que les abra la posibilidad real de obtener el  poder en las próximas semanas.       RELACIONES POSIBLES En cuanto a las posibilidades de relaciones, estas solo tienen tres posibilidades que son la integración víctima/victimario en una clásica relación de dependencia en la que se continúen dando las de “amorodio” tan frecuentes en las telenovelas y los boleros; la segunda que estaría dada entre las víctimas avergonzadas y los supervivientes autodestructivos que generaría un cuadro de alta explosión social y que se da con la aparición de líderes que busquen esto tanto en las víctimas para que superen la vergüenza o de los supervivientes ilustrados que se den cuenta que son mayoría excluida en los actuales momentos. Y la tercera posibilidad que los contumaces se integren en formas creativas o veladas a los supervivientes ilustrados dando pie a actuaciones de Real Politik pero que ya muchos verían como la aparición más evidente de la que llamamos “Groteske Politik” que haría a las víctimas avergonzadas terminar por reír por la fealdad de las acciones, la exageración de sus dinámicas, la ridiculez de sus conclusiones y las carcajadas que se dan para esconder los gritos de llanto.   ACTIVIDAD LABORAL DE ACUERDO A LA INTELECTUALIDAD En cuanto al tercer elemento de Participación Laboral como indicador fundamental de Salud Mental, ninguno de los tres grupos, en sus actuales condiciones está en capacidad de realizar trabajos para el crecimiento y desarrollo de la sociedad venezolana ya que la gran cantidad de víctimas en supervivencia (no de supervivientes como víctimas) solo buscan garantizar la presencia de los elementos básicos de comidas y medicamentos que le permitan seguir vivos, mientras que los contumaces tienen como trabajo fundamental seguir en el poder que les asegure no caer en supervivencia y los supervivientes indignados e impotentes en no caer en la cercana situación de convertirse en sumisas víctimas de un liderazgo que no deja el poder fácilmente. Con todo este planteamiento, la pregunta es si algún grupo de venezolanos puede llenar los criterios de salud mental que establece la OMS.   LA SALIDA VENEZOLANA EN SALUD MENTAL   Con esta dura descripción de perfiles básicos de la dinámica social venezolana, la posible salida a todo esta realidad y que es un elemento que aparte le conviene a todo el entorno sociopolítico y económico de América Latina, está en la aparición de algunos cambios precisos en la mentalidad de quienes están liderando estas dinámicas que, aunque luzcan algo complejas y hasta imposibles de lograr, puedan ser comprendidas bajo el concepto poderoso pero peligroso (por las malas interpretaciones que se hagan de él) de Poder Mental como la capacidad para generar pensamientos que comiencen con una adecuada percepción de la realidad que facilite las actitudes proactivas para evitar las continuas y fallidas respuestas reactivas que no utilizan adecuadamente la memoria ni la inteligencia haciendo que las reacciones no tengan un criterio sólido sino eternamente improvisado.   ¿CÓMO QUITARLE VERGÜENZA AL PUEBLO?   En este caso específico, con la metódica con la que enfrentamos la presencia de nuestra salud mental como sociedad, el pensamiento proactivo tiene que encontrar cómo quitarle la vergüenza a una sociedad que ha “fallado” escogiendo a sus dirigentes, aprovechando –incluso- la parte buena del sentir vergüenza que es la presencia de la otredad o de la importancia del otro en la vida propia. Saber quitar la vergüenza y canalizarla a las acciones concretas  como emoción o como sentimiento destructivo no es fácil, más cuando vemos en la práctica, cuando daño hace su presencia en las vidas humanas individuales. ¿Alguien tiene la terapéutica para la vergüenza colectiva que está dañando a muchas sociedades?   ¿CÓMO NEUTRALIZAR LA CONTUMACIA?   ¿Cómo decirles a los líderes que practican la contumacia que dejen de hacerlo por el bien de las sociedades y de ellos mismos? ¿Cómo hacerles conocer qué las ideologías, entendidas como esquemas para obtener la mejor sociedad posible, es también flexible y cambiante?¿Cómo explicarles que las ideologías no están para hacer que la gente sea feliz sino para que el ser humano tenga el mayor bienestar posible y que la felicidad, es un problema de tipo personal que cada quien debe enfrentar de manera particular?   ¿QUÉ HACER CON LA INDIGNACIÓN?   ¿Cómo hacer que muchos de los supervivientes ilustrados, manejen de manera más adecuada su indignación? ¿Qué se podría manejar mejor con criterios éticos de una mejor convivencia en vez de con severos esquemas morales de poder herido? ¿Cómo hacer que la indignación no se vuelva en contra de quien la siente? ¿Dónde está una clara escala de valores que permita actuar en forma eficaz contra los elementos que generan indignación? El tema de la Salud Mental es quizás el factor más importante que separa los buenos de los malos liderazgos en las áreas política, económica y social. 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