El chaleco antibalas

publicado el 10/08/15 por Ana Forero en Editoriales Etiquetas:, , ,

  Usted tiene responsabilidades. Usted tiene un trabajo que hacer. Usted es, digamos, odontólogo y está concentrado en un paciente al que le hace un delicado tratamiento de conducto. De repente entra alguien que lo interrumpe. Esa persona que entra lo hace de manera agresiva. Viste un chaleco antibalas: algo sabe él que usted no sabe. ¿Teme un ataque armado en ese instante? Las balas podrían estar rebotando allí, en su consultorio odontológico, en cuestión de segundos. O puede ser que usted esté cocinando en su casa y el mismo individuo venga y le interrumpa. ¿Qué derecho tiene él para interrumpir, para entrar a donde nadie lo ha llamado? A mí, por ejemplo, me toca hacer un programa de radio todos los días. Tengo una responsabilidad que considero muy importante con una buena cantidad de personas que, gentilmente, me sintonizan. Entonces, mientras estoy haciendo mi trabajo, viene este hombre que, sin pedir autorización ni mucho menos, se mete en lo mío y me interrumpe. Me interrumpe con agresividad; viste un chaleco antibalas.

  A lo mejor este señor- que es Mayor General activo del Ejército Venezolano- usa el chaleco antibalas para que los que lo observan intuyan o sospechen que él está trabajando. Pero hay un detalle con ese chaleco antibalas: él lo usa en un sitio donde hay periodistas, en su despacho donde se supone que está totalmente protegido. Si está totalmente protegido, ¿por qué entonces el chaleco? ¿Teme que alguien le vaya a disparar allí mismo? Una de dos: o es en exceso temeroso el general, o es ridículo el uso del chaleco antibalas. Pero si usted está sospechando algo, Ministro-General, debería darle un chaleco antibalas a todos los que están en esa sala, empezando por los periodistas.

  Pero más allá de este detalle, que mucho dice de la personalidad del caballero en cuestión, tenemos que la interrupción fue para darnos un parte de guerra. Además, finalizó de una manera muy curiosa –como los viejos noticieros de radio-: “seguiremos informando”. ¿Qué esta informando este señor? Pues nos pone al tanto del supuesto éxito de la más reciente OLP. Es el General Gustavo González López que, recordemos, fue ascendido por el Comandante Presidente -como él le gusta llamar a Maduro- a ese cargo de Ministro del Interior Justicia y Paz, una vez que apareció en la famosa lista Obama. Es decir, es un general perseguido por la justicia en los Estados Unidos. Como una manera de compensarlo lo premian con este cargo. Ahora está al frente de las OLP.

  Las OLP comenzaron, todavía sin llamarse así, el 13 de mayo en el Barrio San Vicente de Maracay, con un saldo importante de muertos, heridos y detenidos. Luego, en julio, vino la operación de la Cota 905 con un saldo de muertos inclusive mayor. Los operativos han continuado adelante en buena parte del territorio nacional, y han continuado como una manera de hacer proselitismo político en tiempo electoral.

  Afortunadamente, han bajado las cifras de muertos; pero, según comentan, el éxito ha sido poco. A manera de ejemplo, se acusa que en las barriadas donde ha entrado la OLP, los líderes, los cabecillas de las principales bandas delictivas nunca son apresados. Leo una reseña en la página Contrapunto.com: “OLP en Misión Vivienda: “Le avisaron a los malandros y agarraron a los pendejos”. Habitantes de complejos en Caracas y los Valles del Tuy advierten que los hampones no fueron capturados porque policías y militares los alertaron. Entre los detenidos destacan presuntos bachaqueros, colombianos y visitantes acusados de invasores.”

  Ayer hubo despliegue de OLP en cuatro estados, Aragua y Zulia los más destacados. En este último, comentaba el Ministro-General en el parte de guerra mencionado: “Estamos enfrentando el bachaqueo porque es lo que incita a la guerra económica”. Y ya el hombre fuerte del régimen, el también militar Diosdado Cabello, había dicho que había que sacar a los bachaqueros de las colas porque son los que están causando el problema. ¿Pero cómo se saca a un bachaquero de una cola, cómo se le identifica? ¿No es peor lo que está pidiendo el Presidente de la Asamblea Nacional: que la población desesperada sea la que definitivamente actúe por su cuenta y riesgo?

  Mientras, dice Henrique Capriles: “Los saqueos son una bomba de tiempo”  ¿A dónde vamos a parar? ¿Qué es lo que se está jugando aquí? ¿Por qué, insisto, el General anda con chaleco antibalas? ¿Qué sabe él que no sabemos los demás?



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  A lo mejor este señor- que es Mayor General activo del Ejército Venezolano- usa el chaleco antibalas para que los que lo observan intuyan o sospechen que él está trabajando. Pero hay un detalle con ese chaleco antibalas: él lo usa en un sitio donde hay periodistas, en su despacho donde se supone que está totalmente protegido. Si está totalmente protegido, ¿por qué entonces el chaleco? ¿Teme que alguien le vaya a disparar allí mismo? Una de dos: o es en exceso temeroso el general, o es ridículo el uso del chaleco antibalas. Pero si usted está sospechando algo, Ministro-General, debería darle un chaleco antibalas a todos los que están en esa sala, empezando por los periodistas.

  Pero más allá de este detalle, que mucho dice de la personalidad del caballero en cuestión, tenemos que la interrupción fue para darnos un parte de guerra. Además, finalizó de una manera muy curiosa –como los viejos noticieros de radio-: “seguiremos informando”. ¿Qué esta informando este señor? Pues nos pone al tanto del supuesto éxito de la más reciente OLP. Es el General Gustavo González López que, recordemos, fue ascendido por el Comandante Presidente -como él le gusta llamar a Maduro- a ese cargo de Ministro del Interior Justicia y Paz, una vez que apareció en la famosa lista Obama. Es decir, es un general perseguido por la justicia en los Estados Unidos. Como una manera de compensarlo lo premian con este cargo. Ahora está al frente de las OLP.

  Las OLP comenzaron, todavía sin llamarse así, el 13 de mayo en el Barrio San Vicente de Maracay, con un saldo importante de muertos, heridos y detenidos. Luego, en julio, vino la operación de la Cota 905 con un saldo de muertos inclusive mayor. Los operativos han continuado adelante en buena parte del territorio nacional, y han continuado como una manera de hacer proselitismo político en tiempo electoral.

  Afortunadamente, han bajado las cifras de muertos; pero, según comentan, el éxito ha sido poco. A manera de ejemplo, se acusa que en las barriadas donde ha entrado la OLP, los líderes, los cabecillas de las principales bandas delictivas nunca son apresados. Leo una reseña en la página Contrapunto.com: “OLP en Misión Vivienda: “Le avisaron a los malandros y agarraron a los pendejos”. Habitantes de complejos en Caracas y los Valles del Tuy advierten que los hampones no fueron capturados porque policías y militares los alertaron. Entre los detenidos destacan presuntos bachaqueros, colombianos y visitantes acusados de invasores.”

  Ayer hubo despliegue de OLP en cuatro estados, Aragua y Zulia los más destacados. En este último, comentaba el Ministro-General en el parte de guerra mencionado: “Estamos enfrentando el bachaqueo porque es lo que incita a la guerra económica”. Y ya el hombre fuerte del régimen, el también militar Diosdado Cabello, había dicho que había que sacar a los bachaqueros de las colas porque son los que están causando el problema. ¿Pero cómo se saca a un bachaquero de una cola, cómo se le identifica? ¿No es peor lo que está pidiendo el Presidente de la Asamblea Nacional: que la población desesperada sea la que definitivamente actúe por su cuenta y riesgo?

  Mientras, dice Henrique Capriles: “Los saqueos son una bomba de tiempo”  ¿A dónde vamos a parar? ¿Qué es lo que se está jugando aquí? ¿Por qué, insisto, el General anda con chaleco antibalas? ¿Qué sabe él que no sabemos los demás?

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