Infierno en la Capital

publicado el 18/05/12 por Laura Rodriguez en Editoriales

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  Desde muy temprano (cuando digo muy temprano estoy yéndome al año 2001), el régimen asumió que los medios de comunicación y los periodistas eran sus grandes  adversarios. Desde ese entonces, el talante autoritario y totalitario del régimen se impuso y se evidenció, precisamente, en la arremetida contra los medios. Para el régimen, si los medios no existieran todo iría mucho mejor. No se conocerían tantos desmanes, tanta corrupción, tantos inconvenientes.

  Estalla el conflicto en La Planta, en el corazón de la ciudad. La Planta está en el Paraíso, pasa al lado de ella, la principal arteria vial que es la autopista Francisco Fajardo. Las balas de los presos, de los detenidos o de los eufemísticamente llamados  “privados de libertad”, llegan hasta el centro de la ciudad. De manera tal que no se pueden ocultar los sucesos que están ocurriendo allí. Los sucesos en La Planta colapsan la ciudad. El pánico se extiende.

  Pero, ¿qué hace el régimen? ¿Cuál es su primera preocupación?  Silenciar a los medios.

  A un grupo de reporteros, un equipo con cámara, sonidista y demás, de Globovisión, no le dejan entrar, son agredidos. Igual pasa con unos periodistas de El Nuevo País. Es como una manera de decir: No van a transmitir.

  La mayoría de los canales que están en poder del régimen, por supuesto, se van a cualquier otra transmisión, ignoran los sucesos de La Planta. En los canales comerciales, ya sabemos muy bien cuál es la situación que se está viviendo. Globovisión queda como la opción para informarse vía televisión y entonces, arremeten contra Globovisión.

  En estos tiempos de redes sociales e internet, querer silenciar a un medio es una absoluta tontería. Porque de inmediato el twitter se llena de información. Por internet usted tiene información y los videos, ahora, se cuelgan con extrema facilidad.

  ¿Qué importa lo que quiera hacer el régimen para tratar de tapar el sol con un dedo? Desde los propios presos hasta los vecinos, nos dan un panorama completo de lo que está ocurriendo allí, en La Planta.

  Claro, pareciera que estamos hablando de tiempos distintos. El general Benavides de la Guardia Nacional, quien manda a prohibir esto y lo otro, pareciera un general de la época de Pérez Jiménez, quizás más atrás, de la época de Gómez, cuando se podía callar un periódico, se podía agredir a un periodista sin mayores consecuencias. Frente a este general y su anacronismo, tenemos estos tiempos modernos donde usted, en su computador, en su celular, en su Blackberry, en su aparato móvil, puede ver todo lo que está ocurriendo.

  Y lo que vimos fue el infierno. Las imágenes de los propios presos disparando a mansalva al aire, armas largas, son dantescas. Las imágenes que transmitieron los vecinos, dantescas. Ante ello, un régimen que, por lo visto, todo se le fue de las manos. Iris Varela hasta inspiraba lástima, al evideneciar que no tiene ninguna autoridad ni ascendencia sobre nada de lo que está pasando. A su auxilio viene Diosdado Cabello y, según algunos diarios, gracias a su mediación, se logró que al final de la noche salieran algunos de los detenidos.

  Si algo ha evidenciado la fragilidad del régimen, la fragilidad de este Gobierno, ha sido este suceso de La Planta. Les estalló un infierno en la propia ciudad capital y no tienen manera de controlarlo. Esto que se les haya ido de las manos, “fuera de control” es un titular que se repite hoy en dos diarios:

  El diario 2001 titula: “Fuera de Control”. Los “nuevos amos del valle” colapsaron a Caracas. Los nuevos amos del valle, no son aquellos a quienes reseñó Herrera Luque, son los malandros, los delincuentes que están allí en la cárcel.

  “Fuera de Control” es la expresión que también utiliza El Nuevo País, como gran titular en esta mañana. Pero aquí sí con un fuerte acento político. “Fuera de Control”. Con la desaparición del Presidente lo de La Planta creó  peligrosa sensación de vacío e impotencia.

  Porque, ciertamente, para un Presidente que hasta ayer no más era omnipresente, esa larguísima ausencia del Presidente ya lleva a que las sospechas empiecen, por lo visto, a convertirse en certezas. No dijo nada. De hecho, la Associated Press -ustedes recordarán lo comentábamos ayer- apuntó que desde su regreso el Presidente sólo se ha manifestado por twitter, dos tuits: uno para felicitar a Pastor Maldonado y el otro para felicitar a las madres en su día.

  Las madres de los presos, que son otras, fueron las que sufrieron ayer, junto a los vecinos, el infierno en la capital.



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  Estalla el conflicto en La Planta, en el corazón de la ciudad. La Planta está en el Paraíso, pasa al lado de ella, la principal arteria vial que es la autopista Francisco Fajardo. Las balas de los presos, de los detenidos o de los eufemísticamente llamados  “privados de libertad”, llegan hasta el centro de la ciudad. De manera tal que no se pueden ocultar los sucesos que están ocurriendo allí. Los sucesos en La Planta colapsan la ciudad. El pánico se extiende.

  Pero, ¿qué hace el régimen? ¿Cuál es su primera preocupación?  Silenciar a los medios.

  A un grupo de reporteros, un equipo con cámara, sonidista y demás, de Globovisión, no le dejan entrar, son agredidos. Igual pasa con unos periodistas de El Nuevo País. Es como una manera de decir: No van a transmitir.

  La mayoría de los canales que están en poder del régimen, por supuesto, se van a cualquier otra transmisión, ignoran los sucesos de La Planta. En los canales comerciales, ya sabemos muy bien cuál es la situación que se está viviendo. Globovisión queda como la opción para informarse vía televisión y entonces, arremeten contra Globovisión.

  En estos tiempos de redes sociales e internet, querer silenciar a un medio es una absoluta tontería. Porque de inmediato el twitter se llena de información. Por internet usted tiene información y los videos, ahora, se cuelgan con extrema facilidad.

  ¿Qué importa lo que quiera hacer el régimen para tratar de tapar el sol con un dedo? Desde los propios presos hasta los vecinos, nos dan un panorama completo de lo que está ocurriendo allí, en La Planta.

  Claro, pareciera que estamos hablando de tiempos distintos. El general Benavides de la Guardia Nacional, quien manda a prohibir esto y lo otro, pareciera un general de la época de Pérez Jiménez, quizás más atrás, de la época de Gómez, cuando se podía callar un periódico, se podía agredir a un periodista sin mayores consecuencias. Frente a este general y su anacronismo, tenemos estos tiempos modernos donde usted, en su computador, en su celular, en su Blackberry, en su aparato móvil, puede ver todo lo que está ocurriendo.

  Y lo que vimos fue el infierno. Las imágenes de los propios presos disparando a mansalva al aire, armas largas, son dantescas. Las imágenes que transmitieron los vecinos, dantescas. Ante ello, un régimen que, por lo visto, todo se le fue de las manos. Iris Varela hasta inspiraba lástima, al evideneciar que no tiene ninguna autoridad ni ascendencia sobre nada de lo que está pasando. A su auxilio viene Diosdado Cabello y, según algunos diarios, gracias a su mediación, se logró que al final de la noche salieran algunos de los detenidos.

  Si algo ha evidenciado la fragilidad del régimen, la fragilidad de este Gobierno, ha sido este suceso de La Planta. Les estalló un infierno en la propia ciudad capital y no tienen manera de controlarlo. Esto que se les haya ido de las manos, “fuera de control” es un titular que se repite hoy en dos diarios:

  El diario 2001 titula: “Fuera de Control”. Los “nuevos amos del valle” colapsaron a Caracas. Los nuevos amos del valle, no son aquellos a quienes reseñó Herrera Luque, son los malandros, los delincuentes que están allí en la cárcel.

  “Fuera de Control” es la expresión que también utiliza El Nuevo País, como gran titular en esta mañana. Pero aquí sí con un fuerte acento político. “Fuera de Control”. Con la desaparición del Presidente lo de La Planta creó  peligrosa sensación de vacío e impotencia.

  Porque, ciertamente, para un Presidente que hasta ayer no más era omnipresente, esa larguísima ausencia del Presidente ya lleva a que las sospechas empiecen, por lo visto, a convertirse en certezas. No dijo nada. De hecho, la Associated Press -ustedes recordarán lo comentábamos ayer- apuntó que desde su regreso el Presidente sólo se ha manifestado por twitter, dos tuits: uno para felicitar a Pastor Maldonado y el otro para felicitar a las madres en su día.

  Las madres de los presos, que son otras, fueron las que sufrieron ayer, junto a los vecinos, el infierno en la capital.

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3 Responses to “Infierno en la Capital”


Hugo Pérez
18 mayo, 2012 Responder

Como siempre, muy acertados sus comentarios. Dificil no estar de acuerdo.

Excelente, expresa la aprensión de la ciudadania.Claro y conciso y ante los intentos de militares"forajidos" de soslayar la libertad de expresión, la denuncia publica es un antidoto necesario.

Caleb White
18 mayo, 2012 Responder

Excelente artículo, Cesar Miguel!

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