La radicalización

publicado el 14/04/15 por Ana Forero en Editoriales Etiquetas:, , ,

  ¿Cuál es el concepto que tiene el señor Presidente de la República del empresario? El Presidente, es la evidencia hasta el presente, no pude dejar de ver al empresario, a todo aquel que trata de trabajar por cuenta propia, sino como un enemigo. Esto va desde el gran empresario hasta el taxista, por ejemplo, que manejando su carrito también es un empresario privado. Para el Presidente, todo aquel que no está trabajando militantemente dentro del Estado –léase gobierno-  es un saboteador. De allí viene el concepto de la guerra económica. Con unas gríngolas gigantescas, siderales, el presidente y los que le acompañan en el alto gobierno, son incapaces de ver la realidad, sus causas, sus consecuencias. La guerra económica es un concepto político, un concepto mediático, una mera frase que se puso a rodar ante la opinión pública.

  Todos los estudiosos que se han dedicado a abordar con profundidad el problema, han comprobado que tal guerra económica no existe, y que las penurias por las que pasamos son, sencillamente, responsabilidad, culpa -para decirlo con una palabra más dura y coloquial,- del propio gobierno.

  Ayer ya llamábamos la atención sobre las declaraciones de Aristóbulo Istúriz, advirtiendo que la guerra económica recrudecería. Y ayer, tan pronto llegó, el Presidente insistió también en el tema. Saben muy bien en el alto gobierno que lo que viene es duro, que lo que viene es harto difícil. Pero el gobierno, como de costumbre, lejos de enfrentar con valor y responsabilidad el caos que él mismo causó, insiste tozudamente en el tema de la guerra económica y en ese enemigo que hay que pulverizar. El enemigo es el empresario privado. Dijo textualmente el presidente: “Ya basta de tanta reunidera (con el sector privado). Los convocamos, hablamos, ponen sus caritas de corderitos y se van como unos lobos a meter la puñalada contra el pueblo”.

  Una excusa absolutamente manipuladora. ¿Qué pretende el señor Maduro, y qué pretende su gente cuando se reúnen con el sector empresarial? Pretenden que los empresarios, mansa y obsecuentemente, y salgan de esas reuniones diciendo: sí, sí señor, como no, a la hora que usted quiera, señor. Y, dado que la gran mayoría los ministros son militares, hasta parándose firme quizás.

  El Nacional reseña el caso del Ministro Berroterán, de Agricultura, quien excluye de una reunión a los productores de cacao tradicionales, los que tienen meses esperando permisos de exportación para cumplir con sus compradores en el exterior. Pero el ministro, vaya usted a saber por qué, estos productores no le interesan para nada. Se reúne con el sector de la carne, y suelta esta perla: “Mientras más controles haya más eficiencia”. Exactamente lo contrario de lo que aconsejan la economía y el sentido común. Un señor como Berroterán, pues, hace méritos suficientes para ser Ministro del Presidente Maduro.

  Para concluir, reparemos en la gran sentencia que ayer lanzó el Presidente: “Vengo dispuesto a radicalizar la revolución contra todos los que la sabotean en lo económico. Pido a los ministros mano dura y a los poderes del estado también” Y lo más delicado: “El que no pueda sostener su actividad económica que se vaya, y el que encontremos en conspiración irá a la cárcel. Sabotaje permanente”.

  A ver, ¿se va a radicalizar el presidente contra los que lo “sabotean” en lo económico? Pero si  aquí el único que sabotea es el propio gobierno. Y a los ministros les pide mano dura. Y la frase crucial: “El que no pueda sostener su actividad económica que se vaya”.

  ¿Qué tal si nos vamos sincerando? ¿No es eso lo que usted en el fondo quiere, Presidente: que se vayan todos?



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  ¿Cuál es el concepto que tiene el señor Presidente de la República del empresario? El Presidente, es la evidencia hasta el presente, no pude dejar de ver al empresario, a todo aquel que trata de trabajar por cuenta propia, sino como un enemigo. Esto va desde el gran empresario hasta el taxista, por ejemplo, que manejando su carrito también es un empresario privado. Para el Presidente, todo aquel que no está trabajando militantemente dentro del Estado –léase gobierno-  es un saboteador. De allí viene el concepto de la guerra económica. Con unas gríngolas gigantescas, siderales, el presidente y los que le acompañan en el alto gobierno, son incapaces de ver la realidad, sus causas, sus consecuencias. La guerra económica es un concepto político, un concepto mediático, una mera frase que se puso a rodar ante la opinión pública.

  Todos los estudiosos que se han dedicado a abordar con profundidad el problema, han comprobado que tal guerra económica no existe, y que las penurias por las que pasamos son, sencillamente, responsabilidad, culpa -para decirlo con una palabra más dura y coloquial,- del propio gobierno.

  Ayer ya llamábamos la atención sobre las declaraciones de Aristóbulo Istúriz, advirtiendo que la guerra económica recrudecería. Y ayer, tan pronto llegó, el Presidente insistió también en el tema. Saben muy bien en el alto gobierno que lo que viene es duro, que lo que viene es harto difícil. Pero el gobierno, como de costumbre, lejos de enfrentar con valor y responsabilidad el caos que él mismo causó, insiste tozudamente en el tema de la guerra económica y en ese enemigo que hay que pulverizar. El enemigo es el empresario privado. Dijo textualmente el presidente: “Ya basta de tanta reunidera (con el sector privado). Los convocamos, hablamos, ponen sus caritas de corderitos y se van como unos lobos a meter la puñalada contra el pueblo”.

  Una excusa absolutamente manipuladora. ¿Qué pretende el señor Maduro, y qué pretende su gente cuando se reúnen con el sector empresarial? Pretenden que los empresarios, mansa y obsecuentemente, y salgan de esas reuniones diciendo: sí, sí señor, como no, a la hora que usted quiera, señor. Y, dado que la gran mayoría los ministros son militares, hasta parándose firme quizás.

  El Nacional reseña el caso del Ministro Berroterán, de Agricultura, quien excluye de una reunión a los productores de cacao tradicionales, los que tienen meses esperando permisos de exportación para cumplir con sus compradores en el exterior. Pero el ministro, vaya usted a saber por qué, estos productores no le interesan para nada. Se reúne con el sector de la carne, y suelta esta perla: “Mientras más controles haya más eficiencia”. Exactamente lo contrario de lo que aconsejan la economía y el sentido común. Un señor como Berroterán, pues, hace méritos suficientes para ser Ministro del Presidente Maduro.

  Para concluir, reparemos en la gran sentencia que ayer lanzó el Presidente: “Vengo dispuesto a radicalizar la revolución contra todos los que la sabotean en lo económico. Pido a los ministros mano dura y a los poderes del estado también” Y lo más delicado: “El que no pueda sostener su actividad económica que se vaya, y el que encontremos en conspiración irá a la cárcel. Sabotaje permanente”.

  A ver, ¿se va a radicalizar el presidente contra los que lo “sabotean” en lo económico? Pero si  aquí el único que sabotea es el propio gobierno. Y a los ministros les pide mano dura. Y la frase crucial: “El que no pueda sostener su actividad económica que se vaya”.

  ¿Qué tal si nos vamos sincerando? ¿No es eso lo que usted en el fondo quiere, Presidente: que se vayan todos?

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2 Responses to “La radicalización”


Freddy Siso
14 abril, 2015 Responder

Los Venezolanos estamos en manos de unos desalmados. Más nada les importa: el poder por el poder.

Estas fueron las instrucciones que le fueron dadas en Cuba

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