Viaje en taxi

publicado el 5/09/14 por Ana Forero en Editoriales Etiquetas:, , ,

  ¿Qué clase de país es el que tenemos en este momento?

  Imagínese usted por un instante que no es venezolano, que es un turista que llega de cualquier parte del mundo. Escoja para este reto de la imaginación la nacionalidad que le provoque. Digamos que usted puede ser mexicano, suizo, de Corea del Sur, en fin. Usted llega y por no dejar compra un diario en el primer kiosco que encuentra. Adquiere, digamos, el 2001 en la edición de hoy. ¿Qué puede usted pensar de este país al que está recién llegando cuando usted lee un titular como este? “Evite que la pelazón lo vuelva loco. Respire, piense en positivo, ejercite su imaginación o haga relajación muscular para contrarrestar los efectos de la crisis económica en su salud mental. Expertos llaman a estar muy alertas”. ¿Qué impresión puede usted tener de un país en cual esto es un titular?

  Luego usted sube a un taxi donde tienen en sintonía a Unión Radio, que tiene muy buena información, y ahí usted escucha la reseña que hace la periodista María Fernanda Zambrano de unas declaraciones del Presidente de la República: “Ahora han salido algunos de estos Obispos como dueños de una verdad inquisitorial a masacrar a esta humilde mujer y a decir que casi cometió un pecado, cuando es una mujer humilde”. Usted está desconcertado, se pregunata de qué se trata. ¿Los Obispos de Venezuela han lanzado una nueva inquisición? Es como la locura, porque la inquisición es una institución totalmente anacrónica. Y se entera de que el partido de gobierno lanzó oficialmente una oración en la que se confunde o se modifica el Padre Nuestro por un Padre Nuestro a Hugo Chávez. Y escucha las declaraciones del Presidente: “Es una especie de nueva inquisición vulgar, porque es una mujer humilde católica de corazón, ama de casa, abuela, leyó, lo que hizo fue leer un poema de un poeta muy famoso, William Osuna, que  escribió una poesía que se llama Chávez Nuestro, un poco utilizando una técnica de la poesía”. Y usted se dirá: caramba, este es un país interesante, el Presidente de la República también sabe de técnicas de poesía.

  Antes de llegar a su destino usted concluirá que hay un pueblo que se esta volviendo loco por la pelazón y que, además, puede enloquecer también porque vive entre anacronismos: el gobierno va hacia el socialismo y la iglesia restaura la inquisición.

  ¿Qué clase de país es este al cual usted está llegando?

  En la primera oportunidad busca otros diarios. Ningún país puede funcionar entre locuras y anacronismos, se dice. Encuentra Tal Cual: Laureano Márquez habla de una Ley donde está prohibido hablar mal de Venezuela en el exterior. En El Mundo: “Mitsubishi sigue con sus operaciones. La planta es la única que no ha paralizado sus actividades en lo que va de año”. Y en El Nacional: “Paran planta de Mitsubishi por falta de materiales”.

  ¿Qué clase de país es este donde un diario dice una cosa y otro lo contrario? Uno de los dos miente, evidentemente. ¿En este país se puede mentir con tanta impunidad y descaro?, se pregunta desconcertado. Y la respuesta lo abruma.

  Antes de llegar a su destino ojea otros titulares. El Nacional: “Pronostican más recesión, inflación y tensión social”. El Nuevo País: “Incapacidad se come revolución de Maduro. El sacudón se quedó solo en enroques ministeriales por la escasa capacidad de maniobra del presidente”. Y en un semanario progobierno, un periodista afecto al régimen como lo es Miguel Salazar, le escribe a Maduro: “Sus cambios en el tren de gobierno, más que cambios son enroques que no llenan las expectativas del pueblo. Se nota muchísimo la existencia y el poder de las fracciones, sin embargo usted está obligado por encima de propios y extraños a marcar el rumbo del país. O gobierna o se va.”

  ¿Qué hace usted entonces, que no es venezolano y recién llegó al país? Quizá dude en bajarse del taxi, quizá pida más bien que lo devuelvan al aeropuerto. Pero usted sí es venezolano y se acabó el ejercicio de imaginación. Quizá sólo le quede entonces rezar el Padre Nuestro, pero el de verdad.



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  ¿Qué clase de país es el que tenemos en este momento?

  Imagínese usted por un instante que no es venezolano, que es un turista que llega de cualquier parte del mundo. Escoja para este reto de la imaginación la nacionalidad que le provoque. Digamos que usted puede ser mexicano, suizo, de Corea del Sur, en fin. Usted llega y por no dejar compra un diario en el primer kiosco que encuentra. Adquiere, digamos, el 2001 en la edición de hoy. ¿Qué puede usted pensar de este país al que está recién llegando cuando usted lee un titular como este? “Evite que la pelazón lo vuelva loco. Respire, piense en positivo, ejercite su imaginación o haga relajación muscular para contrarrestar los efectos de la crisis económica en su salud mental. Expertos llaman a estar muy alertas”. ¿Qué impresión puede usted tener de un país en cual esto es un titular?

  Luego usted sube a un taxi donde tienen en sintonía a Unión Radio, que tiene muy buena información, y ahí usted escucha la reseña que hace la periodista María Fernanda Zambrano de unas declaraciones del Presidente de la República: “Ahora han salido algunos de estos Obispos como dueños de una verdad inquisitorial a masacrar a esta humilde mujer y a decir que casi cometió un pecado, cuando es una mujer humilde”. Usted está desconcertado, se pregunata de qué se trata. ¿Los Obispos de Venezuela han lanzado una nueva inquisición? Es como la locura, porque la inquisición es una institución totalmente anacrónica. Y se entera de que el partido de gobierno lanzó oficialmente una oración en la que se confunde o se modifica el Padre Nuestro por un Padre Nuestro a Hugo Chávez. Y escucha las declaraciones del Presidente: “Es una especie de nueva inquisición vulgar, porque es una mujer humilde católica de corazón, ama de casa, abuela, leyó, lo que hizo fue leer un poema de un poeta muy famoso, William Osuna, que  escribió una poesía que se llama Chávez Nuestro, un poco utilizando una técnica de la poesía”. Y usted se dirá: caramba, este es un país interesante, el Presidente de la República también sabe de técnicas de poesía.

  Antes de llegar a su destino usted concluirá que hay un pueblo que se esta volviendo loco por la pelazón y que, además, puede enloquecer también porque vive entre anacronismos: el gobierno va hacia el socialismo y la iglesia restaura la inquisición.

  ¿Qué clase de país es este al cual usted está llegando?

  En la primera oportunidad busca otros diarios. Ningún país puede funcionar entre locuras y anacronismos, se dice. Encuentra Tal Cual: Laureano Márquez habla de una Ley donde está prohibido hablar mal de Venezuela en el exterior. En El Mundo: “Mitsubishi sigue con sus operaciones. La planta es la única que no ha paralizado sus actividades en lo que va de año”. Y en El Nacional: “Paran planta de Mitsubishi por falta de materiales”.

  ¿Qué clase de país es este donde un diario dice una cosa y otro lo contrario? Uno de los dos miente, evidentemente. ¿En este país se puede mentir con tanta impunidad y descaro?, se pregunta desconcertado. Y la respuesta lo abruma.

  Antes de llegar a su destino ojea otros titulares. El Nacional: “Pronostican más recesión, inflación y tensión social”. El Nuevo País: “Incapacidad se come revolución de Maduro. El sacudón se quedó solo en enroques ministeriales por la escasa capacidad de maniobra del presidente”. Y en un semanario progobierno, un periodista afecto al régimen como lo es Miguel Salazar, le escribe a Maduro: “Sus cambios en el tren de gobierno, más que cambios son enroques que no llenan las expectativas del pueblo. Se nota muchísimo la existencia y el poder de las fracciones, sin embargo usted está obligado por encima de propios y extraños a marcar el rumbo del país. O gobierna o se va.”

  ¿Qué hace usted entonces, que no es venezolano y recién llegó al país? Quizá dude en bajarse del taxi, quizá pida más bien que lo devuelvan al aeropuerto. Pero usted sí es venezolano y se acabó el ejercicio de imaginación. Quizá sólo le quede entonces rezar el Padre Nuestro, pero el de verdad.

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