La Lucha Libre según Garp

publicado el 22/02/13 por Laura Rodriguez en El espacio de mis amigos Etiquetas:, ,

Por: Ibsen Martínez

Lo que singulariza a John Irving y su comentario sobre la controvertida decisión del COI es que, además de novelista de talla, desde sus días universitarios, ha sido, primero, un practicante de la lucha libre y, ya en sus setentena, autor de una novela cuyo protagonista cultiva el pancracio.

La semana pasada, el matutino New York Times publicó en su página de opinión un extenso y erudito comentario sobre la decisión del Comité Olímpico Internacional, alcanzada en Lausana mediante voto secreto, de eliminar la lucha libre de los Juego Olímpicos a partir de 2020.

La pieza publicada es singular, no sólo por lo bien concertado de sus razones ( que glosaremos más abajo), sino porque su autor es un notable novelista, laureado por la crítica y favorecido por esa posteridad contemporánea que es Hollywood: varias de sus novelas han sido llevadas a la pantalla grande, con variada fortuna, pero nunca de modo desapercibido ni por el público ni por los críticos especializados.

Hablo de John Irving, el estadounidense autor de la celebérrima novela “El Mundo según Garp”, llevada al cine en 1982 por George Roy Hill y protagonizada por Robin Williams junto a la turbadora Glenn Close.

Lo que singulariza a Irving y su comentario sobre la controvertida decisión del COI es que, además de novelista de talla, desde sus días universitarios, ha sido, primero, un practicante de la lucha libre y, ya en sus setentena, autor de una novela cuyo protagonista cultiva el pancracio.

La novela en cuestión se titula “In One Person”, apareció a mediados del año pasado y todavía no ha sido traducida al español. Para normar el jucio del lector, citaré el parecer de un crítico británico: “Una novela convincente sobre el deseo, el secreto y la identidad sexual, En una persona es una historia de amor incumplido -atormentada, divertida y que no nos deja indiferentes- y también un abrazo apasionado de nuestras diferencias sexuales.”

Billy Abbott, el narrador y protagonista de la novela, es bisexual, y su relato narra la historia tragicómica (que se extiende durante más de medio siglo) de su vida como un “sospechoso sexual”, una frase que utilizó por primera vez John Irving en 1978 en su famosa novela sobre “casos terminales”, El mundo según Garp.

Su novela más política desde Príncipes de Maine y Oración por Owen, En una persona de John Irving es un intenso tributo a los amigos y amantes de Billy, un elenco histriónico de personajes que desafían la categoría y el convenio. No menos importante, En una persona es un retrato íntimo e inolvidable de la soledad de un hombre bisexual que se dedica su vida a convertirse en alguien que “valga la pena”. Al igual que Irving, Billy es novelista …y practica regularmente la lucha libre.

2.-

Según el propio Irving, el haber practicado y pensado mucho en torno a esta disciplina deportiva, lo ha dotado de recursos intelectuales y literarios a la hora de escribir sus novelas.

Irving, nacido en 1942, comenzó a practicar la lucha mientras estudiaba en la unversidad de Exeter, Inglaterra. Escuchémosle explicar su profunda y extraña pasión por un deporte poco favorecido por los esnobs literarios:

“La lucha libre, al igual que el boxeo, es un deporte cuyas categorías las dicta el peso corporal: te fajas sólo con gente de tu tamaño. El aspecto civilizatorio que ofrece la combatividad de ese deporte apela a mi sentido ético: siempre he admirado la regla que te hace responsable del retorno seguro del oponente a la lona si, en el fragor del combate, llegas a alzarlo de la misma. Pero la mejor respuesta por qué me gusta la lucha libre quizá que fue la primera cosa en la logré descollar alguna vez: la primera cosa para la que resulté ser verdaderamente bueno en la vida.”

Irving rinde tributo a su coach escolar, Ted Seabrooke, quien lo ayudó a superar sus limitaciones como atleta y a hacerse de una estrategia que aprovechase su fortalezas. Por aquel entonces, Irving, padecía de dislexia y supo ver paralelos entre los retos que enfrentaba en la lona y los que planteaba su anhelo de hacerse escritor. ¿Y qué piensa Irving de la inusitada decisión del Comité Olímpico Internacional?

3.-

Irving comienza por esta afirmación : “Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad fueron abolidos en el año 393 antes de Cristo en vista de que se habían tornado demasiado corruptos. La lucha libre se contaba entre los deportes de mayor importancia en aquellos juegos y por ello fue incluída desde el comienzo de la era moderna de las Olimpiadas.

“Es llamativo que en la misma votación secreta por la que el comité ejecutivo del COI eliminó la lucha libre a partir de las Olimipadas de 2020, se votó a favor de retener el pentatlón.

“Posiblemente usted se haya perdido el pentatlón el verano pasado, durante la Olimpiada de Londres, en la que tan solo 26 países participaron en la prueba combinada de tiro, equitación, carrera, natación y esgrima. En la misma Olimpiada, hubo luchadores medallistas de 29 naciones. En otras palabras: hubo más países medallistas en lucha libre que lo que que compitieron en pentatlón. Globalmente, la audiencia de las competencias de lucha libre promedio 23 millones de televidentes. El pentatlón alcanzó algo así como 12 millones y medio de espectadores globales.”

Los pareceres de Irving tienen el peso de quien con frecuencia actúa en su país como promotor de la disciplina que nos ocupa. Y es desde esa perspectiva que señala el hecho de que solamente dos miembros del comité ejecutvo del COI provengan de países que promueven activamente la lucha libre.

Las cifras que esgrime son elocuentes en punto a representatividad: la lucha libre se practica en 180 países mientras que sólo 53 promueven, y en desigual medida, el pentatlón moderno. Setenta y un países enviaron luchadores a la Olimpiada de Londres del año pasado. Para ello, esos ateltas debieron vencer en las más duras competencias calificadoras del mundo.

Si bien es cierto que los Estados Unidos ha acumulado históricamente mas medallas olímpicas en esta disciplina que cualquier otro país, no es menos cierto que Rusia domina actualmente en este deporte. Y que Cuba, Finlandia, Irán, Turquía y Surcorea pueden mostrar con orgullo muchos luchadores medallistas. El desmembramietnode la antigua Unión Soviética ha deparado otros páises medallistas, tales como Azerbaiján, Georgia y Uzbekistán.

Ciertamente, es difícil adivinar como han de votar 15 miembros del COI en cónclave secreto, pero Irving se pliega al consenso: la FILA (Federación Interrnacional de Luchas Asociadas), que comprenden la lucha libre, la grecorromana, el pancracio, el llamado grappling y otrasd disciplinas afines practicad en más de 180 países, no parece haber hecho su trabajo de rerepsentar y proteger el deporte favorito de el señor Irving.

“Los luchadores necesitamos no sólo nuevo liderazgo en la FILA, sino mayor transparecnia y repnsabilidad de parte del Comité Olímpico Internacional”, afirma el novelista.

En efecto, gracias, en parte, a las insuficiencias de la FILA, el comité ejecutivo del COI pudo tomar solapadamente una decisión tan dañina como la corrupción que acabò con los Juegos Olímpicos en 393 antes de Cristo.

Ibsen Martínez está en @ibsenM



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Por: Ibsen Martínez

Lo que singulariza a John Irving y su comentario sobre la controvertida decisión del COI es que, además de novelista de talla, desde sus días universitarios, ha sido, primero, un practicante de la lucha libre y, ya en sus setentena, autor de una novela cuyo protagonista cultiva el pancracio.

La semana pasada, el matutino New York Times publicó en su página de opinión un extenso y erudito comentario sobre la decisión del Comité Olímpico Internacional, alcanzada en Lausana mediante voto secreto, de eliminar la lucha libre de los Juego Olímpicos a partir de 2020.

La pieza publicada es singular, no sólo por lo bien concertado de sus razones ( que glosaremos más abajo), sino porque su autor es un notable novelista, laureado por la crítica y favorecido por esa posteridad contemporánea que es Hollywood: varias de sus novelas han sido llevadas a la pantalla grande, con variada fortuna, pero nunca de modo desapercibido ni por el público ni por los críticos especializados.

Hablo de John Irving, el estadounidense autor de la celebérrima novela “El Mundo según Garp”, llevada al cine en 1982 por George Roy Hill y protagonizada por Robin Williams junto a la turbadora Glenn Close.

Lo que singulariza a Irving y su comentario sobre la controvertida decisión del COI es que, además de novelista de talla, desde sus días universitarios, ha sido, primero, un practicante de la lucha libre y, ya en sus setentena, autor de una novela cuyo protagonista cultiva el pancracio.

La novela en cuestión se titula “In One Person”, apareció a mediados del año pasado y todavía no ha sido traducida al español. Para normar el jucio del lector, citaré el parecer de un crítico británico: “Una novela convincente sobre el deseo, el secreto y la identidad sexual, En una persona es una historia de amor incumplido -atormentada, divertida y que no nos deja indiferentes- y también un abrazo apasionado de nuestras diferencias sexuales.”

Billy Abbott, el narrador y protagonista de la novela, es bisexual, y su relato narra la historia tragicómica (que se extiende durante más de medio siglo) de su vida como un “sospechoso sexual”, una frase que utilizó por primera vez John Irving en 1978 en su famosa novela sobre “casos terminales”, El mundo según Garp.

Su novela más política desde Príncipes de Maine y Oración por Owen, En una persona de John Irving es un intenso tributo a los amigos y amantes de Billy, un elenco histriónico de personajes que desafían la categoría y el convenio. No menos importante, En una persona es un retrato íntimo e inolvidable de la soledad de un hombre bisexual que se dedica su vida a convertirse en alguien que “valga la pena”. Al igual que Irving, Billy es novelista …y practica regularmente la lucha libre.

2.-

Según el propio Irving, el haber practicado y pensado mucho en torno a esta disciplina deportiva, lo ha dotado de recursos intelectuales y literarios a la hora de escribir sus novelas.

Irving, nacido en 1942, comenzó a practicar la lucha mientras estudiaba en la unversidad de Exeter, Inglaterra. Escuchémosle explicar su profunda y extraña pasión por un deporte poco favorecido por los esnobs literarios:

“La lucha libre, al igual que el boxeo, es un deporte cuyas categorías las dicta el peso corporal: te fajas sólo con gente de tu tamaño. El aspecto civilizatorio que ofrece la combatividad de ese deporte apela a mi sentido ético: siempre he admirado la regla que te hace responsable del retorno seguro del oponente a la lona si, en el fragor del combate, llegas a alzarlo de la misma. Pero la mejor respuesta por qué me gusta la lucha libre quizá que fue la primera cosa en la logré descollar alguna vez: la primera cosa para la que resulté ser verdaderamente bueno en la vida.”

Irving rinde tributo a su coach escolar, Ted Seabrooke, quien lo ayudó a superar sus limitaciones como atleta y a hacerse de una estrategia que aprovechase su fortalezas. Por aquel entonces, Irving, padecía de dislexia y supo ver paralelos entre los retos que enfrentaba en la lona y los que planteaba su anhelo de hacerse escritor. ¿Y qué piensa Irving de la inusitada decisión del Comité Olímpico Internacional?

3.-

Irving comienza por esta afirmación : “Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad fueron abolidos en el año 393 antes de Cristo en vista de que se habían tornado demasiado corruptos. La lucha libre se contaba entre los deportes de mayor importancia en aquellos juegos y por ello fue incluída desde el comienzo de la era moderna de las Olimpiadas.

“Es llamativo que en la misma votación secreta por la que el comité ejecutivo del COI eliminó la lucha libre a partir de las Olimipadas de 2020, se votó a favor de retener el pentatlón.

“Posiblemente usted se haya perdido el pentatlón el verano pasado, durante la Olimpiada de Londres, en la que tan solo 26 países participaron en la prueba combinada de tiro, equitación, carrera, natación y esgrima. En la misma Olimpiada, hubo luchadores medallistas de 29 naciones. En otras palabras: hubo más países medallistas en lucha libre que lo que que compitieron en pentatlón. Globalmente, la audiencia de las competencias de lucha libre promedio 23 millones de televidentes. El pentatlón alcanzó algo así como 12 millones y medio de espectadores globales.”

Los pareceres de Irving tienen el peso de quien con frecuencia actúa en su país como promotor de la disciplina que nos ocupa. Y es desde esa perspectiva que señala el hecho de que solamente dos miembros del comité ejecutvo del COI provengan de países que promueven activamente la lucha libre.

Las cifras que esgrime son elocuentes en punto a representatividad: la lucha libre se practica en 180 países mientras que sólo 53 promueven, y en desigual medida, el pentatlón moderno. Setenta y un países enviaron luchadores a la Olimpiada de Londres del año pasado. Para ello, esos ateltas debieron vencer en las más duras competencias calificadoras del mundo.

Si bien es cierto que los Estados Unidos ha acumulado históricamente mas medallas olímpicas en esta disciplina que cualquier otro país, no es menos cierto que Rusia domina actualmente en este deporte. Y que Cuba, Finlandia, Irán, Turquía y Surcorea pueden mostrar con orgullo muchos luchadores medallistas. El desmembramietnode la antigua Unión Soviética ha deparado otros páises medallistas, tales como Azerbaiján, Georgia y Uzbekistán.

Ciertamente, es difícil adivinar como han de votar 15 miembros del COI en cónclave secreto, pero Irving se pliega al consenso: la FILA (Federación Interrnacional de Luchas Asociadas), que comprenden la lucha libre, la grecorromana, el pancracio, el llamado grappling y otrasd disciplinas afines practicad en más de 180 países, no parece haber hecho su trabajo de rerepsentar y proteger el deporte favorito de el señor Irving.

“Los luchadores necesitamos no sólo nuevo liderazgo en la FILA, sino mayor transparecnia y repnsabilidad de parte del Comité Olímpico Internacional”, afirma el novelista.

En efecto, gracias, en parte, a las insuficiencias de la FILA, el comité ejecutivo del COI pudo tomar solapadamente una decisión tan dañina como la corrupción que acabò con los Juegos Olímpicos en 393 antes de Cristo.

Ibsen Martínez está en @ibsenM

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