Preguntas retóricas, respuestas concretas – Luisa Kislinger

publicado el 8/09/15 por Ana Forero en El espacio de mis amigos Etiquetas:, , , ,

Por: Luisa Kislinger

En su alocución del martes 1 de septiembre, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hizo una pregunta que_JGK7842
a los y las venezolanas nos entró en el corazón como una daga ardiente, porque es la misma pregunta que nos hacemos desde hace años. “¿Dónde está el mundo? ¿Dónde está la región?” dijo el Presidente Santos en referencia a la reacción internacional a la gravísima crisis humanitaria y diplomática entre su país y Venezuela.

Señor Presidente, con todo respeto, le digo que la región entera se encuentra en el mismo agujero sórdido y oscuro en el cual se encontraba también Colombia cuando se abstuvo en la votación que sacó de la agenda del Consejo Permanente de la OEA el tema de Venezuela a principios del 2014, que proponía considerar la grave crisis política que estaba ocurriendo en ese mismo momento. Colombia prefirió dejar en manos de la UNASUR, esa misma que hoy le hace una mala pasada al no convocar una reunión de cancilleres, la situación venezolana en su momento más álgido, y muy seguramente concientes de las violaciones de derechos humanos que ocurrían en ese momento.

Ese es el mismo agujero en el cual ha estado la región durante años, sin querer mirar lo que se venía. Jugando con fuego. Negociando con un régimen que no respeta ni a los suyos. Movidos los distintos gobiernos por formidables negocios de todo tipo que hoy se han volteado a morderles la cola a algunos y algunas. Inspirados por una patraña ideológica. No queriendo tocarles, no fuese cosa que el proceso de paz se viera afectado. La región entera, con muy pocas excepciones, anestesiada y temerosa a causa de una gorda chequera que a gritos y atropellos exige toda la lealtad que sus petrodólares pueden comprar. Intimidada por “bullies” como Roy Chaderton que no les tiembla el pulso para insultar a sus colaboradores en público o para hacer apología del odio en televisión estatal. O por una Canciller que en privado dice una cosa, y luego en público ridiculiza los acuerdos alcanzados. Ante eso, la región ha estado bochornosamente callada por años. Dejaron crecer a un monstruo y ahora no se sabe cómo hacerle frente. Y no crea Usted que esperamos venezolanas y venezolanos que los demás vengan a arreglar nuestros problemas. No. Pero como Usted mismo dijo en su alocución, el silencio no puede ser una opción. Era fácil imaginar que la situación de aguda crisis interna algún día tendría repercusiones directas en nuestros vecinos. ¿No cree Usted que la escasez de alimentos, el colapso del sistema de salud, la inseguridad desbordada, la inflación incontrolable, la recesión, entre muchos otros problemas, pudiera motivar, en algún punto, una oleada de desplazados colombianos y venezolanos hacia la extensa frontera común?

Desde luego que no nos alegra que hoy sea Usted y Colombia quienes estén en la posición de no ser escuchados. Pero sí nos anima saber que, probablemente, ahora sí entienda y se solidarice genuinamente con lo que por años hemos vivido quienes, al no estar con el régimen, no tenemos quien hable por nosotros, porque hasta nuestros funcionarios electos, como en el caso del Alcalde Mayor Antonio Ledezma, han sido arrestados sin motivo alguno. Somos millones de venezolanos y venezolanas que tenemos voz pero no quien nos escuche, sea porque la diplomacia chavista ha bloqueado las vías posibles para ello, o porque intereses económicos y dudosas alianzas ideológicas han hecho que países hermanos se hagan los sordos a las graves violaciones de derechos humanos.

Pero que no le quepa duda al Presidente Santos y a Colombia entera: somos mayoría quienes en Venezuela estamos con ustedes y con los centenares de colombianos y colombianas que han sido maliciosa y arbitrariamente deportados. Que vemos con horror de lo que es capaz el régimen: jugar con el destino de personas que no tienen cómo defenderse ante un poder corrupto, arbitrario e inhumano. Hacemos votos porque estas personas consigan regular su situación en Colombia y se reunifiquen las familias separadas. Y esperamos que esta crisis sea un punto de inflexión en la relación hemisférica con el régimen venezolano, porque ¿cuántas violaciones más de derechos humanos hace falta para reconocer su verdadero talante?

* Internacionalista (UCV). Magíster en Comunicación Social (UCV). Exfuncionaria diplomática de carrera del servicio exterior venezolano.

@kislingerluisa



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Por: Luisa Kislinger

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Señor Presidente, con todo respeto, le digo que la región entera se encuentra en el mismo agujero sórdido y oscuro en el cual se encontraba también Colombia cuando se abstuvo en la votación que sacó de la agenda del Consejo Permanente de la OEA el tema de Venezuela a principios del 2014, que proponía considerar la grave crisis política que estaba ocurriendo en ese mismo momento. Colombia prefirió dejar en manos de la UNASUR, esa misma que hoy le hace una mala pasada al no convocar una reunión de cancilleres, la situación venezolana en su momento más álgido, y muy seguramente concientes de las violaciones de derechos humanos que ocurrían en ese momento.

Ese es el mismo agujero en el cual ha estado la región durante años, sin querer mirar lo que se venía. Jugando con fuego. Negociando con un régimen que no respeta ni a los suyos. Movidos los distintos gobiernos por formidables negocios de todo tipo que hoy se han volteado a morderles la cola a algunos y algunas. Inspirados por una patraña ideológica. No queriendo tocarles, no fuese cosa que el proceso de paz se viera afectado. La región entera, con muy pocas excepciones, anestesiada y temerosa a causa de una gorda chequera que a gritos y atropellos exige toda la lealtad que sus petrodólares pueden comprar. Intimidada por “bullies” como Roy Chaderton que no les tiembla el pulso para insultar a sus colaboradores en público o para hacer apología del odio en televisión estatal. O por una Canciller que en privado dice una cosa, y luego en público ridiculiza los acuerdos alcanzados. Ante eso, la región ha estado bochornosamente callada por años. Dejaron crecer a un monstruo y ahora no se sabe cómo hacerle frente. Y no crea Usted que esperamos venezolanas y venezolanos que los demás vengan a arreglar nuestros problemas. No. Pero como Usted mismo dijo en su alocución, el silencio no puede ser una opción. Era fácil imaginar que la situación de aguda crisis interna algún día tendría repercusiones directas en nuestros vecinos. ¿No cree Usted que la escasez de alimentos, el colapso del sistema de salud, la inseguridad desbordada, la inflación incontrolable, la recesión, entre muchos otros problemas, pudiera motivar, en algún punto, una oleada de desplazados colombianos y venezolanos hacia la extensa frontera común?

Desde luego que no nos alegra que hoy sea Usted y Colombia quienes estén en la posición de no ser escuchados. Pero sí nos anima saber que, probablemente, ahora sí entienda y se solidarice genuinamente con lo que por años hemos vivido quienes, al no estar con el régimen, no tenemos quien hable por nosotros, porque hasta nuestros funcionarios electos, como en el caso del Alcalde Mayor Antonio Ledezma, han sido arrestados sin motivo alguno. Somos millones de venezolanos y venezolanas que tenemos voz pero no quien nos escuche, sea porque la diplomacia chavista ha bloqueado las vías posibles para ello, o porque intereses económicos y dudosas alianzas ideológicas han hecho que países hermanos se hagan los sordos a las graves violaciones de derechos humanos.

Pero que no le quepa duda al Presidente Santos y a Colombia entera: somos mayoría quienes en Venezuela estamos con ustedes y con los centenares de colombianos y colombianas que han sido maliciosa y arbitrariamente deportados. Que vemos con horror de lo que es capaz el régimen: jugar con el destino de personas que no tienen cómo defenderse ante un poder corrupto, arbitrario e inhumano. Hacemos votos porque estas personas consigan regular su situación en Colombia y se reunifiquen las familias separadas. Y esperamos que esta crisis sea un punto de inflexión en la relación hemisférica con el régimen venezolano, porque ¿cuántas violaciones más de derechos humanos hace falta para reconocer su verdadero talante?

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