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	<title>César Miguel Rondón</title>
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	<title>César Miguel Rondón</title>
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		<title>Digamos, soberanía &#8211; Guillermo Ramos Flamerich</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 04:13:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El chavismo está decidido a convertirse en eso de lo que siempre acusó a la oposición Publicado en: Caracas Chronicles Por: Guillermo Ramos Flamerich En 1995, la edición número 34 de la Revista Bigott, publicación dedicada a la antropología y la cultura popular, hablaba de un renacer del sentimiento nacional tras las intentonas golpistas de 1992. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">El chavismo está decidido a convertirse en eso de lo que siempre acusó a la oposición</h2>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.caracaschronicles.com/2026/08/30/that-old-thing-we-used-to-call-sovereignty/?lang=es">Caracas Chronicles</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.caracaschronicles.com/author/guillermorflamerich/">Guillermo Ramos Flamerich</a></p>
<p>En 1995, la edición número 34 de la <em>Revista Bigott</em>, publicación dedicada a la antropología y la cultura popular, hablaba de un renacer del sentimiento nacional tras las intentonas golpistas de 1992. En uno de sus artículos, se sostenía que cierto «envalentonamiento sabanero» del jefe golpista, su decisión de asumir la responsabilidad por lo ocurrido y la evocación de Simón Bolívar y del brazalete tricolor habían devuelto atractivo a una idea arraigada de lo nacional. El gobierno de entonces intentó aprovechar ese impulso para salvar el sistema, lo que, visto a la luz de cuanto ocurrió después, equivalía también a salvar la democracia. Pero el país estaba ya exhausto. Pesaban el descrédito de los partidos políticos, la resaca de la Venezuela saudita, la depresión que siguió al Viernes Negro, la corrupción generalizada, los bajos precios del petróleo y una institucionalidad que no supo renovarse.<br />
Chávez ganó, y el joropo, las banderas y el canto del himno nacional a toda hora renacieron más allá del debate político. Entonces todo pasó a llamarse bolivariano, desde las escuelas hasta la república. Cada campaña se presentaba como una épica patriotera, una batalla o una consigna tomada del refranero popular. Pero con Chávez el gentilicio quedó fracturado. El país, la idea de lo nacional y sus símbolos fueron secuestrados. Pertenecían únicamente a quienes lo apoyaban. Así como se intentó crear una institucionalidad paralela a la existente, con los símbolos ocurrió algo semejante, dos banderas, dos escudos y dos formas de llamar a cada cosa. Mientras la lucha contra el imperialismo estadounidense se presentaba como una gesta, se hipotecaba a la república ante otras potencias y grupos a cambio de favores políticos. La soberanía se perdía tanto sobre el territorio como en la capacidad de sostener un Estado funcional al servicio de sus ciudadanos.<br />
Esas estructuras paralelas, una derruida, la otra con pies de barro, pero implacable en la represión, desdibujaron los límites de la república. El país se fue ahogando en la corrupción y en la desaparición de sus identidades compartidas. ¿Qué podía defenderse? ¿A qué podía sonar, oler o saber un país que expulsó a millones de sus habitantes y acabó con su bono demográfico? Entre la violencia política, la inseguridad y los atropellos, la economía se redujo más de la mitad y pasó a regirse por la ley del más resiliente o del más enchufado, mientras se exacerbaba el individualismo. El país y sus virtudes se convirtieron en nostalgia de tiempos mejores o en promesa de un futuro incierto. El presente, entretanto, se fue desdibujando con amargura.</p>
<blockquote><p>El chavismo, en su afán por mantenerse en el poder, secuestró también la soberanía popular. La excusa era que, aunque la oposición representara a la mayoría, no debía ser reconocida porque era entreguista y antipatriota. Después del robo de las elecciones de 2024 y de la intervención estadounidense del 3 de enero, quedó claro que la única soberanía que realmente le importa al chavismo es aquella que garantiza su propia supervivencia.</p></blockquote>
<p>Desarticulado el país, dividida su gente y sumida en el abandono y el empobrecimiento, Venezuela se convirtió en la presa perfecta para el captor de turno. Del «mega acuerdo» anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump y explicado vagamente por Delcy Rodríguez se desprende una conclusión, que los detalles sí importan. Tal como fue presentado, parece una cruel y triste entrega de soberanía, decidida entre gallos y medianoche, como tantas de las medidas anunciadas en estas décadas.<br />
El ganador y su sátrapa se lo llevan todo, recursos y concesiones, como si se tratara de una versión contemporánea de la entrega del Congo a Leopoldo II. Un regalo forzado y macabro. Pero una cosa es tener acceso a las reservas y otra muy distinta saber cómo se extraerán esos barriles. La pregunta es qué garantías tendrán los inversores y, sobre todo, qué recibirá el país a cambio. Entre lo anunciado y su ejecución se interpone todavía una enorme distancia, marcada por ilegalidades e incapacidades profundas. Existe, además, el riesgo de que Venezuela continúe reproduciendo el esquema de los «bolichicos», cada vez más semejante al de la Rusia de finales de los años noventa. Una reducida clase de millonarios frente a un país sumido en el empobrecimiento.<br />
Corresponderá a los expertos petroleros y a los economistas estudiar los alcances de lo anunciado, y a los historiadores revisar los antecedentes de acuerdos semejantes: el Protocolo Rojas-Pereire de 1879, las concesiones gomecistas, el Plan Rockefeller o las concesiones otorgadas por la dictadura de Pérez Jiménez en 1956. Por ahora, lo único que sabemos es que la administración estadounidense se empeña en encarnar todo aquello que siempre le han reprochado sus mayores críticos. El chavismo, por su parte, se empeña en convertirse en todo lo que aseguró que sería la oposición, cuya llegada al poder decía impedir para «proteger» a Venezuela, aun a costa de violar los derechos humanos y desconocer la soberanía popular.<br />
La situación nos obliga a alcanzar acuerdos como sociedad, impulsar una democratización real y recuperar nuestra soberanía, entendida como el ejercicio conjunto de la autonomía y las libertades. De no hacerlo, seguiremos sujetos a las circunstancias y a las conveniencias de otros, en lugar de actuar conforme a nuestros propios intereses. El panorama no es el mejor, pero quedan dos preguntas en el aire: ¿qué validez futura podrá tener cualquier acuerdo suscrito con el régimen que hoy gobierna Venezuela? ¿Y cuál será el estado del planeta cuando termine Trump su mandato el 20 de enero de 2029?</p>
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		<title>El legado de odio de Mladic &#8211; Clara Usón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 15:30:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fallecido genocida serbobosnio fue el primero en formular postulados de orgullo de tribu y miedo a los que vienen de fuera que amenazan nuestra cultura Publicado en: El País Por: Clara Usón “Las fronteras se trazan con sangre y las tumbas delimitan los estados”. Ratko Mladic, a quien se atribuye esta frase, no era un [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El fallecido genocida serbobosnio fue el primero en formular postulados de orgullo de tribu y miedo a los que vienen de fuera que amenazan nuestra cultura</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> El País</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Clara Usón" href="https://elpais.com/autor/clara-uson/#?rel=author_top" data-mrf-link="https://elpais.com/autor/clara-uson/">Clara Usón</a></p>
<p class="">“Las fronteras se trazan con sangre y las tumbas delimitan los estados”. <a title="https://elpais.com/internacional/2026-08-28/la-muerte-de-ratko-mladic-honores-de-heroe-en-serbia-doloroso-recuerdo-en-bosnia.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-08-28/la-muerte-de-ratko-mladic-honores-de-heroe-en-serbia-doloroso-recuerdo-en-bosnia.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/internacional/2026-08-28/la-muerte-de-ratko-mladic-honores-de-heroe-en-serbia-doloroso-recuerdo-en-bosnia.html">Ratko Mladic</a>, a quien se atribuye esta frase, no era un teórico sino un militar, un hombre de acción que llevó su doctrina a la práctica: en julio 1995, por orden suya, el ejército serbobosnio regó con la sangre de 8.000 niños y varones musulmanes, refugiados en Srebrenica, las tierras que hoy son lindes de la Republika Srpska y las tumbas de aquellas víctimas marcan la frontera con Serbia. Puede que Mladic muriera en la cárcel el pasado jueves, condenado a cadena perpetua por crímenes atroces, entre ellos genocidio, pero ahora <a title="https://elpais.com/internacional/2025-07-11/bosnia-herzegovina-revive-el-trauma-de-srebrenica-30-anos-despues-del-genocidio.html" href="https://elpais.com/internacional/2025-07-11/bosnia-herzegovina-revive-el-trauma-de-srebrenica-30-anos-despues-del-genocidio.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/internacional/2025-07-11/bosnia-herzegovina-revive-el-trauma-de-srebrenica-30-anos-despues-del-genocidio.html">Srebrenica</a>, que fue bosniaca, es serbia, y en su funeral recibirá honores de estado porque en su país es considerado un héroe.</p>
<p class="">Por expreso deseo suyo, será enterrado en el cementerio belgradense de Topcider junto a la tumba de su hija Ana, quien se quitó la vida de un disparo, con solo 24 años, tras descubrir que el padre al que tanto amaba, el salvador de la patria serbia, era un criminal de guerra. Tampoco en la muerte podrá escapar de él, descansarán juntos por toda la eternidad, el destino tiene estas pillerías. Dediqué cuatro años de mi vida a averiguar por qué se suicidó Ana Mladic, para lo cual me vi obligada a escrudiñar en las entrañas del monstruo, su padre. ¿Qué descubrí? Algo muy inquietante: los monstruos son seres humanos, no nacen, se hacen, la semilla del mal está en todos nosotros, para florecer solo necesita un poco de agua y abono.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h aligncenter" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZFXIZIA7F5L57GTIQOXJHOULSA.jpg?auth=5c8a64f8563bb1d7b00058fee393aa74026168485278dd592c1abd21d3f8a5b4&amp;width=414" sizes="(min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZFXIZIA7F5L57GTIQOXJHOULSA.jpg?auth=5c8a64f8563bb1d7b00058fee393aa74026168485278dd592c1abd21d3f8a5b4&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZFXIZIA7F5L57GTIQOXJHOULSA.jpg?auth=5c8a64f8563bb1d7b00058fee393aa74026168485278dd592c1abd21d3f8a5b4&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZFXIZIA7F5L57GTIQOXJHOULSA.jpg?auth=5c8a64f8563bb1d7b00058fee393aa74026168485278dd592c1abd21d3f8a5b4&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZFXIZIA7F5L57GTIQOXJHOULSA.jpg?auth=5c8a64f8563bb1d7b00058fee393aa74026168485278dd592c1abd21d3f8a5b4&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Memorial de la víctimas de Srebrenica, masacre ordenada por el general Mladic.<span class="a_m_m">Amel Emric (REUTERS)</span></figcaption></figure>
<p class="">Mladic era un buen padre y marido, un hombre honrado, un jefe respetado y querido por sus soldados y a la vez un criminal despiadado y fanático, responsable de la muerte de más de 100.000 personas, el azar lo puso al mando del ejército serbobosnio y el dogma de la gran Serbia y del supremacismo étnico hicieron el resto. El concepto de “limpieza étnica” nació en la guerra de Bosnia, acuñado por <a title="https://elpais.com/diario/1996/05/20/internacional/832543202_850215.html" href="https://elpais.com/diario/1996/05/20/internacional/832543202_850215.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/diario/1996/05/20/internacional/832543202_850215.html">Biljana Plavsic</a>, vicepresidenta de la República Srpska, un eufemismo muy logrado, todos estamos de acuerdo en que la suciedad es nociva, si hay grupos étnicos “sucios”, es preciso “limpiarlos” (eliminarlos), sus integrantes no son personas, sino virus, alimañas, que pueden contaminarnos.</p>
<p class="">Hace un mes, paseando por Barcelona, sorprendí una conversación.</p>
<p class="">&#8211; No soporto a los marroquíes, me dan asco-, dijo una mujer que caminaba detrás de mí.</p>
<p class="">&#8211; Yo tampoco los aguanto, tienen que irse todos-, abundó la amiga que la acompañaba.</p>
<p class="">Me volví para verlas, eran dos respetables barcelonesas en la cincuentena, sin duda buenas madres y esposas y ejemplares vecinas, en las que la semilla del odio ya había empezado a germinar y puede que ya florezca tras la crisis de Ceuta.</p>
<p class="">Mladic ha muerto pero su legado, y el de sus compinches Milosevic y Karadzcic, no solo pervive sino que está en plena expansión, ellos fueron los primeros en formular los postulados que en la actualidad defienden, aunque sin abogar por las armas, los políticos de extrema derecha como Le Pen, Abascal, Orriols, Meloni, Weidel (Trump es un caso aparte, en cuanto a Putin y Netanyahu, han superado en violencia y vesania a sus precursores): el orgullo de la tribu, el odio y el miedo a los que vienen de fuera, de quienes debemos librarnos porque amenazan nuestra cultura, nuestra religión, nuestra lengua, nuestra forma de vida y, ¿por qué no admitirlo?, nuestra etnia, de piel tan blanca, no vayamos a ensuciarla. Todo será maravilloso cuando por fin estemos solos.</p>
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		<title>La dignidad de la República &#8211; Asdrúbal Aguiar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 14:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Asdrúbal Aguiar Cuando se revisa la experiencia de la Venezuela de inicios de la democracia, la civil, la no tutelada, la que emergió tras el espíritu del 23 de enero de 1958; esa que fue la obra de unos líderes que trasvasaron la horma de quienes hasta entonces sólo aspiraban a ser diputados, bajo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/asdrubalaguiar?lang=es">Asdrúbal Aguiar</a></p>
<p>Cuando se revisa la experiencia de la Venezuela de inicios de la democracia, la civil, la no tutelada, la que emergió tras el espíritu del 23 de enero de 1958; esa que fue la obra de unos líderes que trasvasaron la horma de quienes hasta entonces sólo aspiraban a ser diputados, bajo el régimen que fuese o que esperaban un cargo, una placa, portar un revólver y por esa vía resolverse, mal puede uno no compadecerse de los que se juntan con la dictadura narco criminal imperante en el país. Creen poder devolverle y devolvernos a los venezolanos, desde un cenáculo de hipocresías, tertulia entre el diablo y la decencia, alguna esperanza de genuina libertad.</p>
<p>Entiendo y acaso deben entenderlo estos, los decentes, que han puesto todas sus carnes en el asador. Deben estar prevenidos ante lo que describe con perspicacia el periodista satírico español Mariano José de Larra (1809-1837): “En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos”. Pero volvamos a lo que importa, la cuestión de nuestra dignidad.</p>
<p>Mientras que los regentes que toman el poder en 1958, causahabientes de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se ocupan, seriamente, de lo que les corresponde y lo sabían, como lo era atender la emergencia fiscal, las urgencias de los trabajadores afectados por la caída de los ingresos petroleros, resolver sobre la cuestión de nuestras relaciones petroleras con Estados Unidos, y serenar las ambiciones dentro de las Fuerzas Armadas, los actores políticos comprometidos con los ideales de la democracia se entienden con lo suyo, entre ellos mismos.</p>
<p>Si bien tenían una clara perspectiva sobre como habría de enfrentarse la cuestión económica en el porvenir, lo primero y vertebral, así lo entendieron, fue realizar elecciones presidenciales y parlamentarias para atajar con la fuerza de la legitimidad, dentro de un marco culturalmente presidencialista y centralizador, la recurrente voracidad de poder del mundo castrense, venida desde la fundación de la república en 1830. No azar había quedado en nuestra memoria, como hierro candente sobre la piel que no la deja sanar, el desencuentro entre nuestro ícono civil, el rector José María Vargas y el coronel Pedro Carujo, una suerte de Diosdado Cabello.</p>
<p>A la par de estudiar a fondo el orden constitucional que habríamos de darnos los venezolanos para superar el corsé constitucional heredado del gobierno de facto e impedir que sus vicios se prorrogasen al tiempo nuevo, en tarea que debía asumir el nuevo parlamento, entendieron que era la base cierta para fortalecer la autonomía judicial y la parlamentaria. Era el odre para contener al gendarme necesario y atarlo con un verdadero balance de poderes. Eso lo comprendieron, igualmente, los civiles de la Revolución de octubre de 1945, intentando dejar atrás y bien encadenado al cesarismo democrático. Nada de esto fue la obra de un sincretismo de laboratorio.</p>
<p>Sabían los autores del Pacto de Puntofijo, demonizado por los mismos actores con lo que se entiende la resurrecta e ilegítima asamblea de 2015, que una democracia guiada por la decencia republicana y celosamente respetuosa de la dignidad eminente de cada venezolano, mal puede surgir de una fusión artificial, deliberada y planificada entre diferentes creencias y sus élites; en vez de emerger de forma espontánea con y desde la gente, mediante la empatía y el contacto cultural recíproco y cotidianos, como fuentes insustituibles de la confianza.</p>
<p>He observado, pues, la aporía que descuella de la actual pretensión de formar un Tribunal Supremo de Justicia que sustituya al que ha servido de simple cagatintas del Palacio de Miraflores y desde el atalaya de una Constitución, la de 1999, que, así como declara que corresponde al Estado tutelar desarrollar la personalidad de cada venezolano (artículo 3), a la vez ordena que los jueces se ciñan, para su oficio, a la doctrina “dictatorial” de Simón Bolívar, El Libertador (artículo 1).</p>
<p>Decir y afirmar esto, tal como lo hago, acaso sea tachado como aullidos a la luna, por poner de lado a la realidad que hemos de trillar en este mundo, por muy cruel que sea. Así la llamaban los antiguos, mundo, que reúne a los hijos de la maldad con quienes saber discernir sobre el bien. Por lo que la política, como no pocos lo sostienen, ha de ser y es una mera administración de lo posible. Pero si así fuese, es mi convicción, la genuinidad de lo político desaparece.</p>
<p>Toda acción política responsable ha de ser emancipadora ante la brutalidad, frente al poder factual y armado; ya que, no de ser así, toda noción sobre lo humano y acerca de la idea de humanidad se iría a los abismos. Medraríamos todos en el sueño de la razón y se nos devolvería al reino de los animales.</p>
<p>No dejó de entender, he de agregarlo, que ese desafío, el hacer de la política una forma de liberación personal mediante el servicio sincero a los otros, considerándolos igualmente dignos de respeto como nosotros, y cooperando con ellos en la empresa común de la madurez, de la emancipación, así como choca con la lógica de lo bolivariano desafía a los algoritmos del ecosistema digital imperante. Este apunta a los sentidos, a lo primitivo, desnuda a la «aldea humana» de McLuhan y transforma al fogón familiar o vecinal en un verdadero zoológico global. Es la máxima de la experiencia, no lo dudo.</p>
<p>Pero he aquí, en suma, lo que se vuelve una decisión personal, crucial y existencial para el político que sirve la ciudad, ante la desviación de lo humano racional, es decir, aprender a separar las aguas limpias de las servidas si acaso nuestro norte es la idea de la Justicia. No se trata del ajusticiamiento, sino de conjugar en favor del mayor espacio de libertad para las gentes, para el común, y de que administración de justicia no sirva para ocultar la verdad, que es lo más caro a quienes han sido víctimas del engaño como fisiología del poder.</p>
<p><strong>Cuando el realismo político se convierte en renuncia</strong></p>
<p>El llamado Rodrigato o la coyunda que amarra a los hermanos Delcy y Jorge, que sí saben de realismo, son practicantes de una frialdad que no debe desestimarse, entrenados en traicionar a los suyos y de allí que se sometan, pragmáticamente, a su enemigo histórico, Estados Unidos, acaso es hijo del mayo francés de 1968 y de su lema, “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Tanto que hicieron posible lo imposible.</p>
<p>Son sus legados la destrucción total de la república, la pulverización de nuestra población empujando a un tercio hacia el ostracismo, y la quiebra de la empresa del oro negro, que se engulleron. De donde cabe preguntarle a la contraparte, si bien unos y otros recitan las mismas instrucciones, sobre si alguno de sus integrantes – distinto de quienes han sido purgados por esta y convienen en mantenerlos en el exilio, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia – ¿tendrá el coraje de luchar por lo «imposible», por la verdad dentro del relativismo y el culto de cinismo imperantes?</p>
<p>Vaclav Havel comprendió cabalmente, en su momento, que “el poder no se sostiene solo por la fuerza bruta, sino por una ideología omnipresente que falsifica la realidad. Al aceptar este juego, los individuos se convierten en víctimas y, al mismo tiempo, en cómplices que sostienen el sistema”, afirmaba, y acertó. Por lo que, insisto, tal cuestión es dilemática e inexcusable.</p>
<p>La política se ha vuelto ejercicio de virtualidad y despliegue de actos instantáneos. Lo imponen las redes digitales y es lo propio como políticamente correcto dentro del narcisismo en boga y que procuran. No por azar, un día se dice una cosa y otra distinta al siguiente, sin que la opinión se escandalice o de por aludida. Que unos sigan diciendo que salieron en libertad todos los presos políticos en Venezuela, mientras otros afirman que son unos 600 pero aun quedan tras las rejas otros 400, es cosa que no alarma. Todo depende de la perspectiva, se arguye. Es lo propio de la virtualidad y mejor aún que sea así, se dirá, pues ello le da vida al debate y sitúa la cuestión en el plano de lo dialéctico, del entrenamiento democrático, reducido a una trifulca habitual entre mentiras y medias verdades.</p>
<p>La verdad, ciertamente, es incómoda y hasta peligrosa para quienes se baten dentro de esas aguas. Nada les interesa saber sobre los datos duros, menos aceptar que, en realidad, nadie ha salido en libertad en Venezuela. Han regresado a sus casas – enhorabuena – y sí, se trata de algunos ocupantes de los centros de tortura que todavía siguen abiertos. Entre tanto, otros, siguen siendo extraídos de la puerta giratoria que manejan a su arbitrio los represores, para encerrarles. Y digo que no han salido en libertad, ninguno, y antes bien crecen los privados de libertad, pues todos a uno – superando la cifra de más de 2.000 víctimas – tienen prohibición de viajar al exterior. Su tránsito se les limita en la geografía y se les espía, para sostener la cárcel del miedo que aún no cede. Han de regresar, periódicamente, ante el tribunal correspondiente, para que el juez represor y de turno les recuerde que gozan de un privilegio, no de un derecho humano, como lo es estar en libertad.</p>
<p>He aquí, pues, la otra lección de nuestra historia que olvida el “buenismo” político dentro de la mesa en la que departen como emisarios de la Casa Blanca los diputados del 2015, actores de reparto dentro de una misma obra y un único guionista. Previamente, para que se me entienda, no se trata de reconstruir un Estado que ha desaparecido a partir de otro dogmatismo, pero sí – como lo enseña Jürgen Habermas – con fundamento en «pretensiones» de verdad, de rectitud moral y de sinceridad, que ofrezcan un soporte de confianza y de legitimidad y de confianza; pues ante la falta de una única verdad compartida por todos, la confianza y la legitimidad no puede venir «desde arriba» sino desde la base ciudadana. Todos sabemos, al cabo lo que es la mentira y que son los regímenes de la mentira. Hemos conocido a su epígono actual, desde hace 26 años. Sistemáticamente, no se detiene, legaliza a la ilegalidad, con fraude a la verdad legal o judicial.</p>
<p>Tras la dictadura larga del general Juan Vicente Gómez, que tuvo su Helicoide, la llamada Rotunda, y cuyos grillos, al igual que los del Castillo de Puerto Cabello fueron lanzados al mar como para acallar lo sufrido, su ministro de la defensa, devenido presidente, el mismo día en que asumió, abrió las cárceles e hizo regresar a todo el exilio. En enero de 1936, el mismo Eleazar López Contreras hizo derrumbar a la ominosa cárcel sobre cuyo terreno fue construida la Plaza de la Concordia. Eran cientos los presos políticos, es decir, muchos en su proporción, e igualmente los que fueron enviados al exilio. A la protesta popular y estudiantil que se desató, esa que teme y ahora ralentiza la mesa del 2026 instruida por su guionista, tras cortarse las amarras luego de más de tres décadas de terror, se la dejó estar y antes que ser reprimida se le ofreció una respuesta política, el Programa de Febrero.</p>
<p>Wolfgang Larrazal Ugueto, que presidió la Junta de Gobierno de 1958, preocupado por la poblada que tomó a Caracas y provenía del campo empobrecido – que reclamaba ¡agua, agua, agua! – entre las alternativas que le ofrece su ministro del interior, ¡o plomo, o plata! – sin temerle a la protesta les respondió con un Plan de Emergencia: “Incorporó a miles de trabajadores desocupados en labores de ornato público, saneamiento ambiental y la culminación de obras menores inacabadas”.</p>
<p>Eso es, en suma, la empatía y la construcción de legitimidad. Es, objetivamente, de lo que carecen los diálogos impulsados y vigilados desde la embajada norteamericana en Caracas. Es lo que estuvo ausente, por ausencia de corazón, tras el doble terremoto que destruyó otra vez al Estado Vargas. La presencia fue la ausencia. Fue el silencio del régimen, su carencia de sensibilidad, su desprecio total por la dignidad humana. ¿Es en comparsa con este que los pragmáticos, los realistas de la política “opositora”, según ellos mismos afirman, por pedazos y como se digiere a un elefante construirán la libertad de los venezolanos?</p>
<p>No se diga – ruego a Dios que me equivoque por el bien todos – que contamos con una tutela, la ya mencionada, que cuando menos está vigilante del proceso de estabilización, recuperación y transición de Venezuela. Lo cierto es que actores venidos de ambos bandos partidarios y en pugna dentro de Estados Unidos, sin rubor ni recato, sumados en la causa vienen salivando. Se muestran eufóricos con la sola promoción de las inversiones que podrán comprar – como en suerte de remate y en pública almoneda – el conjunto de los activos patrimoniales de los que logró hacerse la revolución bolivariana durante sus 26 años de expoliación del país a mansalva.</p>
<p>A quienes, por faltos de cacumen y/o por presas de enconos amamantados por los errores de sus padres durante el tiempo de la subversión que se tragó, de manos Cuba, a numerosos venezolanos caídos como guerrilleros o confrontándoles, aún enjuician a la república de Puntofijo como engendró anti diluviano y premisa del tsunami que luego arrasó con todo, a partir de 1999, cabe ofrecerles algunas pastillas para la amnesia. Probablemente les ayuden durante el restablecimiento de nuestra hollada dignidad, si les importa.</p>
<p><strong>La libertad no se hereda: se construye</strong></p>
<p>Rómulo Betancourt, que mantuvo inmejorables relaciones con USA, siempre recordó, en sus escritos, que el apoyo de este a los regímenes dictatoriales no hizo sino destruir la solidaridad continental. Amamantó el resentimiento del pueblo, decía. Rafael Caldera, quien incluso discurrió ante el Congreso norteamericano y allí se le honró, sostuvo una línea similar: “Se dice frecuentemente que la América Latina recibe ayuda. Cabe más bien decir que es la América Latina la que ayuda a mantener el alto nivel de vida de los países más desarrollados, y especialmente de los Estados Unidos, suministrándoles materias primas a bajo precio”, declaraba. Y el maestro Jóvito Villalba, pionero de la generación de 1928 y su tribuno, que cierra la tríada de los parteros de nuestra moderna democracia civil, afirmaba preclaro que “los Estados Unidos no han visto en Venezuela una nación con destino propio, sino una factoría, una inmensa bomba de succión para alimentar a su maquinaria industrial”.</p>
<p>Pues bien, mientras todavía aparecen unos insepultos que rescatan la memoria del tiempo perezjimenista en 2026, estos artesanos, amigos que fueron de la Casa Blanca y sin obsecuencias, nos labraron entre el hacer y los errores, que los hubo, una patria de empatías y resiliente. Nos mostraron el camino para descubrir a la libertad como hechura propia. La data veraz, que recoge la obra colectiva de José Curiel (<em>Del pacto de Puntofijo al Pacto de La Habana</em>, 2014), cuyo prólogo me fue confiado por el autor, resiste a la mendacidad insistente.</p>
<p>La expectativa de vida de los venezolanos era de 51,4 años para 1958, alcanzando a 72,8 años para 1999, cuando se detuvo. Los acueductos, que se multiplican en 65% sólo entre 1959 y 1964, llegan a servir a 19.142.910 venezolanos en 1998, produciendo 3.033.899.000 de metros cúbicos de agua. Entre tanto, las cloacas y los sistemas de aguas servidas construidas y canalizados, para evitar las enfermedades, protegieron a 15.220.686 venezolanos.</p>
<p>Y es que Venezuela, llegado el año de 1958 era una «república de letrinas», excluida su «boutique» caraqueña. La dictadura construyó tantas que, en 1955, al celebrar su 18 de octubre de 1945 y para recordarnos que esa gesta se las había secuestrado Betancourt, anunció haber construido 149.654 pozos sépticos en toda Venezuela.</p>
<p>Ciertamente que contamos, entonces, con 5 universidades, 3 públicas y 2 privadas. El caso es que estas aumentan en la misma medida en que la geografía humana se extiende y democratiza, al punto que llegan a sumar más de 200 instituciones de educación superior para 1998. Otorgaban títulos válidos al esfuerzo de formación y para el escalamiento social mediante la educación. No se repartían diplomas como caramelos de feria ni para premiar, bajo pedido, a jueces supremos, como viene ocurriendo durante el tramo recorrido del siglo en avance.</p>
<p>Mientras que el general Gómez le dejó a Venezuela las tres primeras carreteras que cruzan al cuero seco de nuestra geografía – así lo describe Mario Picón Salas en su Comprensión de Venezuela (1949) – entre estas la Trasandina, las vialidades que alcanzan a 19.927 km de carreteras para 1958 suben a 95.529 km para 1998.</p>
<p>Nada que decir sobre la salud. Desaparecen en Venezuela las pandemias y epidemias durante el siglo XX. Y lo veraz es que hacia 1955 cuenta el país con 228 hospitales de los cuales 89 eran privados. Los centros de salud, en poblaciones entre 5 y 15 mil habitantes son 11 y 396 las medicaturas rurales. Mas llegado el año de 1998, así como los venezolanos cuentan con 39,6 profesionales de la salud (23, 7 médicos) por cada 10.000 habitantes, son 58.815 las camas hospitalarias disponibles. Los hospitales generales se elevan a 927, de los cuales 344 son del sector privado. Los ambulatorios frisan 4.027, de los que 3.365 son rurales.</p>
<p>Al Pacto de Puntofijo, cuyo tiempo no regresará por imperio de la historia de lo humano y la ausencia de circularidad en la misma historia, que sólo es maestra de la vida, afirmaba Cicerón, le toco restablecer en nosotros el orgullo de ser venezolanos. Luego quiso destruírnoslo el Pacto de La Habana, buscando envilecer y corromper al conjunto de los venezolanos, comenzando por las instituciones de la república. La república se hizo lo que vemos ahora. Es un teatro de utilería, que enajenó a nuestra soberanía mientras se hacían de nuestro territorio, como botín, unos bucaneros, los Welzares del siglo XXI. Por lo pronto, como en un juego infantil, se están montando unos poderes públicos sin columnas – como los edificios que molieron a miles de compatriotas en La Guaira – como para que la obra, diría Paul Valery, no acabe. ¡Que siga la virtualidad!, agregaría Elon Musk.</p>
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		<title>Babarabatiri / Locas Por El Mambo / Tú Sólo Tú &#8211; Benny Moré y Dámaso Pérez Prado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 13:37:46 +0000</pubDate>
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<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/Afro-Cuban-Roots-Vol.-4-Benny-More-The-Best-1.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-122165 alignleft" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/Afro-Cuban-Roots-Vol.-4-Benny-More-The-Best-1-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/Afro-Cuban-Roots-Vol.-4-Benny-More-The-Best-1-300x300.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/Afro-Cuban-Roots-Vol.-4-Benny-More-The-Best-1-150x150.jpg 150w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/Afro-Cuban-Roots-Vol.-4-Benny-More-The-Best-1.jpg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El pasado 24 de agosto se cumplieron 107 años del natalicio de Bartolomé Maximiliano More Gutiérrez, mejor conocido como Benny Moré, bárbaro del ritmo, quien nació el 24 de agosto de 1919 en Santa Isabel de las Lajas, Cuba.</p>
<p>Pues bien, para recordar al que para muchos ha sido el más grande de los soneros, vamos a navegar esta semana con algo de su música. Y comenzamos con lo que suena al fondo: «<em>Babarabatiri</em>«, con la orquesta nada menos que de Pérez Prado. La historia real comienza no en Cuba, comienza en México. ¿Por qué en México? Cuando Miguel Matamoros con su famoso trío se van de gira a México a principios de los 40, se llevan a Benny Moré. Matamoros conocía las virtudes y la versatilidad de Moré y lo llevaba como una suerte de understory, como un por si a las moscas pasa algo con cualquiera de las tres voces del trío. Pues el Benny haría el quite del caso. Cuando termina la gira y Matamoros regresa a Cuba con su trío, el Benny decide quedarse en México. México era la capital de la farándula latinoamericana. Todo lo importante que ocurría en nuestro mundo artístico popular, ocurría precisamente en Ciudad de México. Y allí es donde él hace historia con Dámaso Pérez Prado. Aquí tenemos tres de las grabaciones importantes que hicieron.: «<em>Babarabatiri</em>«, «<em>Locas por el Mambo</em>» y «<em>Tú Sólo Tú</em>«.</p>
<p>Gracias al talento de Pérez Prado y Benny Moré, se convirtió en este magnífico son.</p>
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<p><strong>Escuche también: <a href="https://cesarmiguelrondon.com/musica/navegando-por-mi-musica/as-stacey-kent/">“<em>As</em>”, de Stacey Kent</a></strong></p>
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<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/musica/navegando-por-mi-musica/babarabatiri-locas-por-el-mambo-tu-solo-tu-benny-more-y-damaso-perez-prado/">Babarabatiri / Locas Por El Mambo / Tú Sólo Tú &#8211; Benny Moré y Dámaso Pérez Prado</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Shall We Dance &#8211; Cassandra Wilson</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 13:00:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; &#160; &#160; &#160; &#160; La Sorpresa de mi música del día de hoy, lunes 31 de agosto de 2026, es el tema “Shall We Dance”, de Cassandra Wilson. &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; Escuche también: “For Once In My Life”, de Harry Connick, Jr. &#160;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/musica/sorpresas-de-mi-musica/shall-we-dance-cassandra-wilson-2/">Shall We Dance &#8211; Cassandra Wilson</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/LUNES-31-Shall-We-Dance-Cassandra-Wilson.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-122152 alignleft" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/LUNES-31-Shall-We-Dance-Cassandra-Wilson-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/LUNES-31-Shall-We-Dance-Cassandra-Wilson-300x300.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/LUNES-31-Shall-We-Dance-Cassandra-Wilson-150x150.jpg 150w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/08/LUNES-31-Shall-We-Dance-Cassandra-Wilson.jpg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
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<p>La Sorpresa de mi música del día de hoy, lunes 31 de agosto de 2026, es el tema “<em>Shall We Dance</em>”, de Cassandra Wilson.</p>
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<p><strong>Escuche también: <a href="https://cesarmiguelrondon.com/musica/sorpresas-de-mi-musica/for-once-in-my-l…rry-connick-jr-5/">“<em>For Once In My Life</em>”, de Harry Connick, Jr.</a></strong></p>
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<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/musica/sorpresas-de-mi-musica/shall-we-dance-cassandra-wilson-2/">Shall We Dance &#8211; Cassandra Wilson</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Libertad de expresión &#8211; Fernando Rodríguez</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/libertad-de-expresion-fernando-rodriguez/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 02:28:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Nacional Por: Fernando Rodríguez A Patricia Molina Como todas las tiranías, la nuestra llevó el cercenamiento de la libertad de expresión hasta su límite, la asfixia y casi el deceso. Ahora que tenemos una especie de extraña dictadura bicéfala, un mandón y una mandada, la cosa se ha abierto un tanto, un tantillo. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/libertad-de-expresion-fernando-rodriguez/">Libertad de expresión &#8211; Fernando Rodríguez</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elnacional.com/columnas/2026/08/libertad-de-expresion-2/">El Nacional</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:<a href="https://www.elnacional.com/author/col-fernandorodriguez/"> </a></strong><a href="https://www.elnacional.com/author/col-fernandorodriguez/">Fernando Rodríguez</a></p>
<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>A Patricia Molina</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">Como todas las tiranías, la nuestra llevó el cercenamiento de la libertad de expresión hasta su límite, la asfixia y casi el deceso. Ahora que tenemos una especie de extraña dictadura bicéfala, un mandón y una mandada, la cosa se ha abierto un tanto, un tantillo. Pero el asunto no es que se siga abriendo en el mismo sentido, otro poco y otro, porque el camino por donde va es errado por naturaleza.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Una vez, hace tanto, a Antonio Pasquali y a mí, nos invitó Víctor Hugo de Paola, senador, a que opináramos en una fracción encargada de evaluar un fragmento del proyecto de Constitución, elaborado por un equipo dirigido por Rafael Caldera y que precedía a su eventual aprobación. Se trataba de ver la parte referida a los medios masivos, en lugar preferente los audiovisuales.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Se comenzó leyendo la definición misma de la libertad de expresión, sacrosanta libertad. Era algo así como el derecho de los venezolanos a expresar libremente su pensamiento, salvo algunos evidentes y razonables límites. Antonio pidió la palabra y dijo que era una estupenda definición… propia del siglo XVIII, que lo único que garantizaba era que uno podía tomarse unas cervezas y pararse en una esquina caraqueña a declamar sus opiniones políticas y que la única forma decente de llevarla al presente era legislar sobre los grandes medios que hoy la procesan y que monopolizan poderosos capitales. El asunto prendió de manera increíble ya que los media, sobre todo la TV, sobre todo RCTV, habían hecho recientemente una demoledora campaña antipolítica, tratando de demostrar que todo político era corrupto por naturaleza y todo empresario puro y diáfano como una rosa. Total que nos pidieron, a nosotros asomados, una nueva redacción del articulado “para mañana”. Nos pareció increíble pero no había otra opción que hacerlo y lo hicimos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pasó tiempo antes de la discusión plenaria del proyecto, pero nuestra redacción del articulado había sido cambiada y una cierta prudencia que utilizamos para evitar la guerra a muerte había sido sobrepasada y se removían muchas de las miserias radiotelevisadas, que eran inmensas. En definitiva, los capos, revolver al cinto, enfurecidos, no solo acabaron con los artículos del área, sino con toda la Constitución. Luego la hizo el comandante eterno a su gusto y no tocó lo intocable.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La radiotelevisión chavista es una basura, en realidad siempre lo fue, pero nunca a ese nivel de estupidez y homogeneidad ideológica. Algo tiene que cambiar y cambiará. Me temo que en el sentido que la encaminaron los grandes caciques de antaño, el dúo que se distribuía a puñaladas 80% del rating. No igual, pero en el fondo más de lo mismo, incultura, antipolítica, basura mediática, mercantilismo.</p>
<p class="wp-block-paragraph">A uno le queda repetir lo que hemos dicho por décadas. La única manera de tratar de tomar el camino debido es la solución “europea”, sobre todo la inglesa, un grande y poderoso emporio audiovisual estatal, cuya gerencia escape a cualquier posición política y dé cabida a todas las que pacten el juego democrático; lo cual no impediría la presencia de alternativas privadas,</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pero proponer esto en un país y un subcontinente, hoy, mayoritariamente derechista, cuando no fascista, bajo la batuta omnipotente de Trump, es una proposición sin destino. Seguiremos devorando incultura masiva, amén.</p>
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		<title>Pedir sin dar ni discriminar &#8211; Elías Pino Iturrieta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 02:18:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre un gobierno abominable, una oposición cuestionada y ciudadanos colocados únicamente en el papel de víctimas y jueces, este artículo propone mirar más allá de los porcentajes y preguntarse qué queda fuera de los cuestionarios Publicado en: La Gran Aldea Por: Elías Pino Iturrieta Una de las orientaciones que predomina en las encuestas recientes es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Entre un gobierno abominable, una oposición cuestionada y ciudadanos colocados únicamente en el papel de víctimas y jueces, este artículo propone mirar más allá de los porcentajes y preguntarse qué queda fuera de los cuestionarios</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://lagranaldea.com/2026/08/30/pedir-sin-dar-ni-discriminar/">La Gran Aldea</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong><a href="https://x.com/eliaspino?lang=es"> Elías Pino Iturrieta</a></p>
<p class="wp-block-paragraph">Una de las orientaciones que predomina en las encuestas recientes es la insatisfacción de los encuestados. En las encuestas confiables, por supuesto, no en las tarifadas que el régimen publica con el retoque oportuno. Como la situación del país es lo más parecido a un purgatorio, lugar que, si no existe, pudiera inaugurarse aquí, dadas las calamitosas circunstancias, lo más probable es que la mayoría de los interrogados exprese malestar por la situación que padece. Más todavía, es normal que lo comuniquen con la rabia que les pueda salir de las entrañas cuando sienten el tamaño del horrible y oscuro agujero que ha pergeñado el chavismo desde su llegada al poder, o cuando calculan que la atrocidad puede crecer porque los chavistas continúan en las alturas casi como en el pasado reciente.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Hay que hacer encuestas, desde luego, aunque se sepan de antemano los resultados. En las conversas de funeral, por ejemplo, se supone que predominan los tonos y los colores fúnebres, las hablas apagadas, los murmullos entre pañuelos, pero no es trivial percatarse de su manifestación para estar seguro de lo seguro, para verificar lo verificado desde tiempos remotos o para llover sobre mojado. Pasaría distinto en las verbenas, desde luego. Para eso existen las ciencias sociales y la rama de ellas que averigua el pasajero pensar de la gente, no vaya a ser que los pagadores de los cuestionarios metan la pata sin necesidad. Pero hay un elemento de este mundo de averiguaciones que no se capta cuando se debe meter el dedo en la llaga, es decir, cuando hay que salir de la superficie para trabajar en profundidades: el encuestado siente que no forma parte del teatro, o que solo le corresponde el papel de víctima. Tal vez así lo quiere el encuestador y para eso rebusca su opinión, pese a que la sabe de antemano, para contentarse con reflejar su punto de vista sin buscar la quinta pata del gato porque no le conviene a su patrocinador.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El encuestado no forma parte del problema porque las preguntas del encuestador no quieren ponerlo en aprietos, pero también porque no se siente concernido. Nada es su culpa, los males no le incumben en su origen y, por consiguiente, solo está en el cómodo sitial de juez imperturbable. Por lo menos, el encuestador no lo inquieta con inquisiciones que le compliquen la vida, que lo incriminen. Así las cosas, al encuestado no le pasa por la cabeza que pueda ser responsable de las calamidades de la sociedad, y el encuestador evita por todos los medios sacarlo de su aséptica conducta porque puede quedarse sin el entusiasmo de los respondones. De allí que, por ejemplo, las más recientes compulsas de opinión no solo le achaquen todos los males de <a href="https://lagranaldea.com/2026/08/28/los-riesgos-de-dolarizar-en-venezuela-ahora/" data-type="link" data-id="https://lagranaldea.com/2026/08/28/los-riesgos-de-dolarizar-en-venezuela-ahora/">Venezuela </a>a un gobierno abominable, sino también a los líderes de la oposición, para que la sociedad quede libre de pecados. No la sociedad, la verdad sea dicha, sino los encuestados que la representan, pero el punto radica en escurrir el bulto del problema sin considerar la gravedad de la omisión, o de la tergiversación, para que una conclusión a vuelo de pájaro presente a Venezuela como un conjunto de espectadores pasivos que no ha tenido relación con las cosas que desfilan en su entorno, pese a que les han cambiado la vida para mal.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Si, de acuerdo con las respuestas de los encuestados, la culpa de los males de la sociedad es solo de un conjunto de apaleadores que habitan las dos costas de la playa, sin pensar en la responsabilidad de los que les dieron el garrote con toda la solicitud y con toda la irresponsabilidad del mundo, ningún diagnóstico de confianza iluminará el porvenir. A menos que consideremos, con más superficialidad que seriedad, que apenas nos toca sacarle el cuerpo a la jeringa.</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/pedir-sin-dar-ni-discriminar-elias-pino-iturrieta/">Pedir sin dar ni discriminar &#8211; Elías Pino Iturrieta</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>La insoportable hipocresía en torno a la IA &#8211; Boris Muñoz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 02:13:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Debatir el uso de la inteligencia artificial es indispensable, pero cabe preguntarse cuánto de ese debate es honesto y cómo desenmarañarlo de la tendencia a forjar miniescándalos como armas de cancelación Publicado en: El País Por: Boris Muñoz Cuando la inteligencia artificial comenzó a ser adoptada de forma masiva, las corporaciones detrás de ella insistieron en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-insoportable-hipocresia-en-torno-a-la-ia-boris-munoz/">La insoportable hipocresía en torno a la IA &#8211; Boris Muñoz</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Debatir el uso de la inteligencia artificial es indispensable, pero cabe preguntarse cuánto de ese debate es honesto y cómo desenmarañarlo de la tendencia a forjar miniescándalos como armas de cancelación</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-08-29/la-insoportable-hipocresia-en-torno-a-la-ia.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Boris Muñoz" href="https://elpais.com/autor/boris-munoz/#?rel=author_top">Boris Muñoz</a></p>
<p class="">Cuando la <a title="https://elpais.com/economia/negocios/2026-01-04/el-ano-de-la-adopcion-generalizada-de-la-ia.html" href="https://elpais.com/economia/negocios/2026-01-04/el-ano-de-la-adopcion-generalizada-de-la-ia.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">inteligencia artificial comenzó a ser adoptada de forma masiva</a>, las corporaciones detrás de ella insistieron en que no había habido en la historia una revolución tecnológica comparable. Vendieron sus modelos de lenguaje como la panacea para potenciar el conocimiento, el talento y las capacidades de individuos, grupos, instituciones y compañías. Contrastar centenares de fuentes bibliográficas o escribir y editar un ensayo se convirtió en un paseo. El artilugio de hablarle a la máquina tenía algo de acto de magia: bastaba <i>promptear</i> más o menos lo que uno quería. Los algoritmos se encargaban del resto.</p>
<p class="">Tan solo tres años después, esa magia se ha roto. Lo que es peor, la IA se ha vuelto una pesadilla: <a title="https://elpais.com/tecnologia/2026-07-26/el-problema-de-los-clips-ya-esta-aqui-las-ia-pueden-destruir-el-mundo-sin-querer.html" href="https://elpais.com/tecnologia/2026-07-26/el-problema-de-los-clips-ya-esta-aqui-las-ia-pueden-destruir-el-mundo-sin-querer.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">un invento que se rebela contra su creador</a>, como en la escena del aprendiz de brujo en <i>Fantasía</i> de Disney. Algo tarde, los gobiernos empiezan a diseñar regulaciones para ponerle riendas a su poderío y las universidades tratan de establecer códigos estrictos para limitar su uso. Esta reacción tiene otra cara: quienes utilizan la IA en la producción creativa y de ideas de élite son estigmatizados como deshonestos productores de contenido prefabricado y corren el riesgo de ser execrados en los ámbitos académico, literario e intelectual. El <i>AI slop</i>, término peyorativo que designa un producto artificial y barato, sin arte humano, se ha convertido en una de las descalificaciones más rotundas de estos tiempos. Debatir el uso de la inteligencia artificial es indispensable, pero cabe preguntarse cuánto de ese debate es honesto, cuánto es una discusión que necesita madurar y cómo desenmarañarlo de la tendencia a forjar miniescándalos como armas de cancelación.</p>
<p class="">Un caso reciente es el del artículo <a title="https://www.ft.com/content/7ff4321e-3f96-4f7b-8f2d-4fefa4773a5d" href="https://www.ft.com/content/7ff4321e-3f96-4f7b-8f2d-4fefa4773a5d" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""><i>Trump está gravando la ‘materia oscura’ que paga las cuentas de Estados Unidos</i></a>, del profesor de Harvard <a title="https://elpais.com/us/2026-01-22/ricardo-hausmann-si-trump-no-facilita-la-transicion-a-la-democracia-vamos-a-tener-que-oponernos-a-su-estrategia.html" href="https://elpais.com/us/2026-01-22/ricardo-hausmann-si-trump-no-facilita-la-transicion-a-la-democracia-vamos-a-tener-que-oponernos-a-su-estrategia.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Ricardo Hausmann</a>, publicado en <i>The Financial Times</i>. Este es el argumento: los aranceles de Trump en sus guerras comerciales tienen un costo oculto para los productos generados por la altamente rentable propiedad intelectual de Estados Unidos en el extranjero, es decir, un impuesto del Gobierno de Trump a las ganancias de las compañías de su propio país. La base analítica es la teoría de la ‘materia oscura’, metáfora económica para los activos intangibles que Estados Unidos genera en el extranjero y que la contabilidad convencional no registra, desarrollada hace veinte años por el propio Hausmann y Federico Sturzenegger. Pero resulta que Brendan Nyhan, profesor de la escuela de gobierno de Dartmouth College y comisario del uso académico de IA, pasó el artículo por Pangram, un detector de uso de IA en la creación de texto, según el cual el 71% del artículo había sido generado por la IA. Esto detonó un breve escrache en las redes del que <i>The New York Post</i>, periódico abiertamente trumpista, se hizo eco. El <i>Financial Times</i> agregó un cintillo al artículo de Hausmann tomando posición: “Hemos sabido que se utilizó inteligencia artificial para resumir un borrador más extenso de esta columna antes de su envío al <i>Financial Times</i> y de nuestra intervención editorial. El código de conducta editorial del FT prohíbe expresamente el uso de IA en la redacción”.</p>
<p class="">El problema es que ni el post de Nyhan ni la nota editorial del FT ayudan a avanzar el debate, porque ambos miden lo que se puede medir —el porcentaje de texto— y no lo que más importa: quién decidió qué. Pangram detecta si frases y pasajes son artificiales, humanos o híbridos, pero no puede demostrar si la formulación de un problema, el desarrollo de un argumento y la composición de un artículo son parcial o totalmente originales de un autor. El <i>prompteo</i> para editar un texto es, en sí mismo, un acto de escritura que obliga a redefinir conceptos como originalidad, autoría y creación. ¿Qué tal si en el caso de Hausmann, uno de los creadores de la idea de ‘materia oscura’, el proceso conceptual es original y la edición fue asistida por la IA? ¿Cómo saberlo sin hacerle una autopsia al texto —autopsia que no hay forma de ejecutar sin un uso intenso de la IA? El <i>FT</i> tiene todo el derecho de prohibir el uso de IA en la redacción, pero ¿estaba Hausmann al tanto de esa política cuando envió el artículo? No es una pregunta tonta: si un colaborador externo no fue advertido, es injusto castigarlo con la misma vara que a un tramposo confeso por el resultado de un algoritmo.</p>
<p class="">La Universidad de Maryland, con investigadores de Pangram, publicó hace poco un estudio sobre el uso de IA en la prensa de Estados Unidos. El titular de <i>Maryland Today</i> lo dice todo: <i>El uso de IA en los periódicos está generalizado, es desigual y rara vez se revela</i>. La revisión de 45.000 artículos del <i>Washington Post</i>, <i>The New York Times</i> y <i>The Wall Street Journal</i> detectó además que los autores de opinión son seis veces más proclives a usar IA que los periodistas de planta. Si la cifra es correcta, no se trata de casos aislados, sino de una práctica común en espacios influyentes de la conversación pública.</p>
<p class="">Es probable que esto obedezca a un vacío normativo entre periodistas de planta y colaboradores externos. Eso no implica que informadores y opinadores no deban seguir reglas éticas comunes, como el rigor argumentativo y el compromiso con los hechos y la verdad. Ese es el estándar del periodismo de calidad. Pero el vacío normativo lleva a otra pregunta obligatoria: ¿no es tarea del medio establecer los mecanismos de control de calidad que garanticen ese estándar?</p>
<p class="">La exculpación del <i>FT</i> es comprensible, pero endeble, y no responde a un mundo en el que la IA ya forma parte del trabajo cotidiano de miles de millones de personas. Ese es el verdadero problema. <a title="https://elpais.com/economia/formacion/2025-01-24/la-ia-la-personalizacion-y-la-interaccion-en-redes-sociales-lideran-las-tendencias-de-marketing-digital-en-2025.html" href="https://elpais.com/economia/formacion/2025-01-24/la-ia-la-personalizacion-y-la-interaccion-en-redes-sociales-lideran-las-tendencias-de-marketing-digital-en-2025.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Las redes sociales presionan sin cesar para que adoptemos la IA</a>: quien no la use quedará fuera del mercado, repiten, sobre todo en trabajos que exigen usar el intelecto. Si la IA es el presente y el futuro de la sociedad, resulta casi hipócrita exigir a estudiantes y autores que prescindan de ella para hacer sus tareas, preparar un examen o componer un ensayo.</p>
<p class="">Frente a esa hipocresía, cada actor improvisa su propia respuesta. La UNAM rediseña su prueba de ingreso para esquivar la IA. Anthropic implanta una marca de agua en el contenido generado por Claude, un intento técnico de resolver con una firma digital lo que en el fondo es un problema de responsabilidad humana. Y el economista político de la Universidad de Chicago Chris Blattman pone a disposición de cualquier usuario su sitio <a title="https://claudeblattman.com/" href="https://claudeblattman.com/" target="_blank" rel="noopener" data-link-track-dtm="">Claudeblattman.com</a> para potenciar la búsqueda del conocimiento mediante herramientas de IA. Prohibir, marcar, potenciar: tres respuestas al mismo fenómeno, y ninguna coincide con la otra. El problema no es técnico ni administrativo. Es de quien decide.</p>
<p class="">Pero, aun así, hay algo que no cuadra: el desarrollo de la tecnología más transformadora y revolucionaria nos tomó con la guardia baja, obligándonos a replantear los parámetros que nos permiten relacionarnos con ella, desde la ética hasta la privacidad, en todos los campos imaginables de nuestras vidas.</p>
<p class="">Volviendo a nuestro tema, la IA ha hecho saltar por los aires nociones tan antiguas como creación, autoría, escritura y originalidad. Es evidente que involucrar algoritmos en un proceso tan personal como la escritura obliga a revisar muchas cosas. Pero la noción de autor tiene una función poco considerada en el debate sobre qué es ser ético y qué es hacer trampa en la era de la IA.</p>
<p class="">La escritura es, en esencia, un acto lleno de decisiones. Esto es así en casi cualquier género, salvo quizás las Sagradas Escrituras —que vienen dictadas por un tal Dios— y ciertas vertientes de la poesía, como la mística y la escritura automática en el surrealismo.</p>
<p class="">En la escritura expositiva y el ensayo hay un largo camino de decisiones que van desde elegir el tema, el ángulo, el tono, las imágenes y los énfasis, elementos que pocas veces son visibles a los ojos de un lector, incluso el más avezado. El autor delega parte de ese proceso cuando pone la edición —que no es sino otro elemento de la escritura— en manos de un editor. Sea humano o artificial, ese editor es un tercero. Pero así como la función de un editor debe ser mejorar la calidad del ensayo, la responsabilidad del autor es que la edición lo ayude a expresar con exactitud lo que quiere expresar. Pongamos por caso que le pido a Claude o ChatGPT que evalúe esta columna, ya larga, y me ayude a condensarla. La IA puede parafrasear, volar párrafos enteros, proponer cambios a la estructura o reescribir el texto completo, bajo otro ángulo y con otro tono. Puede acertar o equivocarse, pero el autor es quien debe decidir cada cambio. No puede delegar la responsabilidad de decidir.</p>
<p class="">Y olvidar esa responsabilidad es uno de los grandes peligros que entraña la adopción generalizada de la IA (<a title="https://elpais.com/expres/2025-02-02/bill-gates-la-inteligencia-artificial-va-a-transformar-toda-la-sociedad.html" href="https://elpais.com/expres/2025-02-02/bill-gates-la-inteligencia-artificial-va-a-transformar-toda-la-sociedad.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">no necesitamos que Bill Gates nos lo diga</a>). No hay que permitir que sus algoritmos tomen por nosotros decisiones críticas. Pero también hay que seguir lidiando con las preguntas fundamentales de la transparencia periodística: ¿Cómo y hasta qué punto integrar la IA a la prensa informativa y de opinión? ¿Dónde termina la edición y dónde empieza la autoría? ¿Cuándo debe reconocerse el aporte de un editor de IA como coautor? Hay que reconocer, además, las paradojas de nuestra era: la IA nos potencia y nos amenaza, haciéndonos a todos contemporáneos y responsables de nuestro porvenir. Podemos combatirla como los luditas del siglo XIX, abrazarla como tecnoutopistas o plantearnos una resistencia inteligente: la que busca vigilar, regular y limitar sus usos más peligrosos. Pero urge hacerlo sin hipocresía ni pánicos apocalípticos y con algo de humor. Después de todo, quien esté libre de IA, que lance la primera piedra. Por si acaso, todos los guiones largos son míos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-insoportable-hipocresia-en-torno-a-la-ia-boris-munoz/">La insoportable hipocresía en torno a la IA &#8211; Boris Muñoz</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>¿Fraude Electrónico? (y 3) &#8211; Ismael Pérez Vigil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 12:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Blog personal Por: Ismael Pérez Vigil A la memoria de Patricia Molina Marquis, destacada periodista que supo organizar y crear espacios de opinión. Descansa en paz, amiga.  Inicié hace dos semanas un recorrido por el espinoso tema del “fraude electrónico”, aprovechando un discurso de Donald Trump, un informe de la CIA —aludido por el [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/fraude-electronico-y-3-ismael-perez-vigil/">¿Fraude Electrónico? (y 3) &#8211; Ismael Pérez Vigil</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/">Blog personal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/">Ismael Pérez Vigil</a></p>
<p><span style="font-family: Arial;"><b><i><span lang="ES-TRAD">A la memoria de Patricia Molina Marquis, destacada periodista que supo</span></i></b></span><br />
<span style="font-family: Arial;"><b><i><span lang="ES-TRAD">organizar y crear espacios de opinión. Descansa en paz, amiga</span></i></b><span lang="ES-TRAD">.</span></span><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD"> </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Inicié hace dos semanas un recorrido por el espinoso tema del </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electrónico”, aprovechando un discurso de Donald Trump, un informe de la CIA —aludido por el mismo Trump— y una entrevista a Elon Musk. Las tres piezas de información están referidas al tema, aunque ninguna logra probar nada. Es obvio que dichas </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">piezas” hay que verlas en el contexto de la campaña política interna de los EE.UU., prevista para el mes de noviembre, de cuyos resultados dependerán, seguramente, muchas cosas en ese país y en el nuestro. Y solo por eso, aunque fue un esfuerzo fútil tratar de probar el fraude electrónico, valió la pena considerarlas. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">En mi segunda entrega abordé el tema más general del </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electoral”, entendiendo por tal la alteración de los resultados de un evento electoral, que como dije no fue probado; sin embargo, está más que probado en nuestro país el intento −y el logro− de </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">desequilibrar” las condiciones objetivas de participación de los procesos electorales para favorecer a un actor determinado, el oficialismo, durante los últimos veinticinco años (Ver </span><span lang="ES-TRAD"><a href="https://bit.ly/46dEgbp" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://bit.ly/46dEgbp&amp;source=gmail&amp;ust=1788053217377000&amp;usg=AOvVaw27TrHhDI8KsbFdF93LuOL8">https://bit.ly/46dEgbp</a></span><span lang="ES-TRAD">)   </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">Tema ampliamente tratado</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">No pretendo ser original, pues sobre este tema se ha escrito mucho y desde hace años; y lo han hecho con mucha propiedad varios expertos en la materia, cuyas ideas yo resumiré, con la plena conciencia de que a quienes </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">creen” −pues es una materia de fe− en el fraude electrónico nada los va a convencer de lo contrario; yo tampoco lo hare. Por lo tanto, yo solo procuraré explicar algunos argumentos en un lenguaje que nos sirva a todos los que </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">creemos” −también es una materia de fe− en la vía del voto para rescatar y consolidar la democracia.</span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD"> Establecido el punto de que en Venezuela ha habido y hay </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electoral” en múltiples formas, hasta ahora nadie ha podido probar que exista fraude electrónico; por lo tanto, voy a resumir en cuatro pasos −y sus argumentos− lo que en mi opinión nos permite a los ciudadanos comunes y corrientes estar seguros de contrarrestar con éxito las posibilidades del fraude electrónico: </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">1. Auditorías de hardware y software</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Aclaro que no tengo </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fe ciega” en las máquinas de votación; es más, dije en mi artículo anterior, citado más arriba, que preferiría que no fueran necesarias. Pero en quienes sí tengo fe es en el personal de la oposición que desde hace más de veinticinco años ha evaluado, examinado y escudriñado los programas que se utilizan para almacenar y transmitir la información de las máquinas de votación. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Es más, en 2018, cuando se produjo el cambio de empresa, del Consorcio SBC (Smartmatic + Bizta Software + CANTV) a la empresa argentina (Ex-Clé Soluciones Biométricas), que se ocupó de los últimos procesos, fue posible examinar también el hardware de las máquinas; es decir, en esa ocasión se examinó al azar una muestra estadísticamente valida de las máquinas y sus componentes físicos y no se encontró ningún elemento sospechoso; lo que nos garantiza que las maquinas arrojan un resultado electoral correcto, obviamente, si se siguen las indicaciones y protocolos diseñados por esos especialistas de la oposición tras examinar a profundidad las máquinas. En pocas palabras, esos expertos −varios y muchos− dan testimonio de que la máquina de votación −con el software debidamente auditado y la comprobación de que no ha habido alteraciones significativas de sus componentes electrónicos− registra y transmite lo que el votante seleccionó. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">2. El elector</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">El votante hace su selección, recoge el comprobante que emite la máquina y tiene la posibilidad de verificar que lo que dice ese comprobante refleja lo que él escogió; y si no es así, puede y debe denunciarlo. No se ha sabido de discrepancias significativas entre lo que está en esos millones de comprobantes y lo que los electores dicen que fue su voto. Por lo tanto, debemos asumir que, salvo algún </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">error” o descuido del votante −que puede ocurrir−, el comprobante que introduce en la </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">caja” disponible para ello, es reflejo fiel de su opinión. Estamos hablando de varios millones de personas que revisan su voto y verifican que lo que está en el comprobante es la selección que efectivamente hicieron. Repito, varios millones de votantes que revisan sus comprobantes. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Hay, además, una verificación al final de la votación −que denominamos </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">verificación ciudadana” −, cuando se abren las </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">cajas de comprobantes” y se cuentan los votos por las diferentes opciones. Y estamos hablando de que se abren más del cincuenta por ciento de las </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">cajas de comprobantes” y se compara ese conteo con los resultados que contiene el acta emitida por cada una de las mesas. Cualquier estadístico o persona familiarizada con encuestas nos puede decir que esa cantidad o porcentaje que se revisa es una </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">muestra” más que representativa, pues bastaría con que se abriera un porcentaje mucho menor de las </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">cajas” para verificar el resultado. De nuevo, no ha habido en los años que se lleva haciendo ese procedimiento de verificación discrepancias significativas entre los </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">comprobantes del voto” y el acta que emite la máquina, que alteren el resultado en cada mesa. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">3. Las actas electrónicas</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Esta es, en mi opinión, la prueba que ha demostrado ser la más contundente. La máquina emite un acta y transmite los resultados. Copia de esa acta −que en algunas elecciones contenía un código QR con el resumen de los resultados− se transmite al CNE para la totalización, y cada uno de los testigos puede tener acceso a una copia de esa acta, con la que se puede comprobar que las actas que se han recibido y totalizado en el CNE son las mismas que están en poder de los testigos de los partidos políticos u observadores nacionales e internacionales. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">En otras palabras, gracias a esas actas emitidas por las máquinas, recogidas por los testigos electorales y el público en general, y totalizadas por el comando que apoyó a Edmundo González Urrutia el 28 de julio de 2024, este pudo demostrar que el resultado de esa elección lo favoreció ampliamente. La prueba adicional de ello es que el CNE nunca publicó esos resultados, acta por acta, mesa por mesa, para desmentir las que presentó González Urrutia y que hoy están a resguardo en la bóveda del Banco Central de Panamá. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Gracias al sistema de votación electrónico, pero sobre todo, gracias a haber cubierto con testigos un porcentaje muy alto de las mesas y que estos testigos recogieran las actas emitidas por las máquinas, que las entregaran de la manera dispuesta al comando de campaña, para totalizarlas, gracias a eso, repito, González Urrutia pudo demostrar que ganó ese proceso electoral y que ese triunfo no fue reconocido. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">4. Las auditorías posteriores</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Al finalizar el proceso se realizan varias auditorías adicionales. La primera, que llamamos la </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">verificación ciudadana”, explicada más arriba, que es el conteo que se realiza de los comprobantes de votación que emite la máquina −los cuales, como también hemos visto, fueron revisados uno a uno por los votantes y depositados en la </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">caja de comprobantes” −. Como ya dije, esa es una comprobación de una muestra estadísticamente más que suficiente, de más del cincuenta por ciento de las </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">cajas”; y que se sepa, hasta ahora no ha habido discrepancias significativas entre ese conteo y las actas emitidas por las máquinas. Pero, además, se realizan posteriormente en los locales del CNE diversas auditorías, que no voy a detallar ni explicar: de las máquinas, de la trasmisión, de los cuadernos, de las huellas, etc., en un proceso en el que participan técnicos de la oposición y observadores nacionales e internacionales. Que se sepa, ninguna de esas auditorías ha arrojado ningún resultado que sea significativo como para poner en duda el proceso electrónico de votación. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">Las premisas importantes</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Dicho todo lo anterior, pasemos a lo que considero que es el problema de fondo, que desde luego no es el </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electrónico”. Pero para conjugarlo completamente, siguiendo los pasos que resumí al máximo en los puntos anteriores, son necesarias tres premisas: la primera, desde luego, que haya elecciones; la segunda, que la gente vaya a votar; y la tercera, que se recojan y procesen la mayor cantidad de actas que sea posible. (En realidad hay otra premisa o condición, una cuarta, la más importante, que dejaré para el final). </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Fíjense que dentro de las premisas no he mencionado un CNE </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">imparcial” o un TSJ que no se inmiscuya y modifique los resultados electorales; desde luego es mucho mejor que estos dos organismos sean realmente neutrales e imparciales; pero, hemos votado −y ganado elecciones−, en circunstancias muy adversas y con esos dos actores en contra. Por lo tanto, evaluemos otras premisas. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">Primera premisa</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">La primera premisa la doy por sentada, pues paradójicamente ha sido la más </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fácil”; no ha habido mayor resistencia por parte de quienes detentan el poder desde 1999 a que se realicen elecciones, al menos hasta el momento; de hecho, se han </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">legitimado” con ellas (nótese las comillas en </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">legitimado”); por eso digo que es la premisa más </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fácil”. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Se recordará, sin embargo, que hemos tenido procesos electorales en los que los opositores no hemos participado y quienes ejercían o ejercen el poder maniobraron en ellas a sus anchas, sin ninguna resistencia, se dieron el resultado que más les convenía y nuestra </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">ausencia” del proceso ni impidió que se llevara a cabo el mismo, ni modificó en nada la estructura del poder del país. Al menos en el corto plazo; ya vemos que a largo plazo sí ha habido consecuencias, pero ese no es el tema ahora. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">Segunda y tercera premisas</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">La segunda y tercera son las premisas más importantes y de ellas depende todo; si la gente no va a votar, ni siquiera hay que preocuparse por el fraude. Y lo que resulta insólito es que nosotros mismos estimulamos la falta de participación, al </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">argumentar” que no hay nada que hacer, pues no estamos en capacidad de impedir que nos hagan fraude o que alteren electrónicamente los resultados; como dije, ni siquiera será necesario que el fraude electoral llegue a la fase de </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electrónico”, como bien dice el documento de la CIA que esgrimió Donald Trump como argumento fallido de fraude en Venezuela. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Logrado que la gente vote, el siguiente paso relevante es −de ser posible− cubrir con testigos todas las mesas o más del noventa o noventa y cinco por ciento de ellas, para recoger las actas y llevarlas −o enviarlas por el medio que sea− al punto en donde serán procesadas. Lo que ocurra después es otro tema. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Pero sin votantes, sin testigos en las mesas que recojan y posibiliten que se procesen las actas, todo el esfuerzo será inútil; con o sin máquinas de votación, sin testigos de oposición en las mesas, los de la opción del gobierno hacen lo que más les convenga y no llegaremos a esa cuarta </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">premisa”, la final, la que anuncié como la más importante y que resumiré a continuación. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">La cuarta premisa</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">No suelo concluir con notas pesimistas mis artículos, pero sí con advertencias. Podemos participar en procesos electorales, como ya hemos hecho, en muy malas condiciones; podemos llevar gente a votar, masivamente, como ocurrió en la elección primaria de 2023 y en la elección presidencial del 28 de julio de 2024; podemos tener testigos en casi todas las mesas, que recojan las actas, que hagan llegar los resultados al punto en el que se procesarán y que se logre recuperar, físicamente, la mayoría de las actas, para ponerlas a resguardo −como están las del 28 de julio de 2024−; podemos incluso ganar la elección −y demostrarlo− con un altísimo porcentaje; pero, si logramos todo eso, como ya ha ocurrido, y no tenemos la fuerza para que se respeten los resultados electorales, todo habrá sido dolorosamente inútil. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><b><span lang="ES-TRAD">Conclusión</span></b></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">A principios del Siglo XIX el “ludismo”, surgió como estrategia del movimiento obrero contra las máquinas, en las fábricas; hoy tenemos un resurgir de un “ludismo electoral”: contra las “máquinas de votación”. No son las “máquinas de votación”, no es el </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">fraude electrónico” el problema de fondo; lo es desarrollar la fuerza para lograr que se respete el resultado electoral. ¿Estamos trabajando en esa dirección o estamos </span><span dir="RTL" lang="AR-SA">“</span><span lang="ES-TRAD">minando” esa posibilidad? </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Ya hemos demostrado que tenemos los recursos y la voluntad para ganar elecciones: de gobernaciones importantes, de Asamblea Nacional, de referendos y elecciones presidenciales −a pesar de todos los fraudes electorales que describí en mi artículo anterior, citado más arriba− y también es posible evitar un “fraude electrónico”, aplicando los pasos que he mencionado en éste. </span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: large;"><span lang="ES-TRAD">Con la mayor unidad posible y la mayor movilización posible, se puede construir y lograr también la fuerza necesaria para que se respeten los resultados electorales. En este momento, no tenemos esa fuerza, hay que construirla. Pero, no pidamos peras al olmo, y perdonen el lugar común −aunque no parece tan obvio a algunos− y no olvidemos que ese no es un tema para tratarlo en artículos de prensa, entrevistas en programas de radio y televisión o en redes sociales. Mucho menos en cualquier “Mesa de Negociación”. Para decirlo en palabras ajenas que hemos escuchado durante este último cuarto de siglo: él que entendió, entendió. </span></span></p>
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