Jerry González, Pirata Del Caribe – Xariell Sarabia

Jerry González
Foto: La Rioja
Jerry Gonzalez
Foto: La Rioja

Por: Xariell Sarabia

Parece que la tragedia fuera una condición de grandes trompetistas de jazz, basta olfatear la vida de Lee Morgan, Clifford Brown, Fats Navarro o Chet Baker. Hoy 1 de octubre se une a la lista maldita el niuyorrican Jerry González, genio del jazz latino y de la salsa. Su nombre y su apellido estuvieron ligados a proyectos intensos y poderosos. Extraño desde todo punto de vista, anduvo con la sorpresa como marca; fue buen conguero y trompetista, curioso el muchacho. Desde que tomó la conga rozó la experimentación salsera, como cuando tocó con los Palmieri, pero más sonoros fueron los desafíos que tuvo como cómplice con su hermano el bajista Andy González y es que mucho de lo que forjaron fueron cosas de familia. Se dice que, desde su casa neoyorquina se cocinaron el Grupo Folklórico y Experimental Neoyorquino y el Conjunto Libre. Esperó el momento preciso para montar The Fort Apache Band, uno de los proyectos más interesantes de la historia del jazz latino, eso lo asoma el propio Ray Barretto en una nota del cuaderno de uno de sus discos del lado del jazz.

Mucho de rumba, tal vez por su origen y su tumbadora que siempre tuvo en frente, otro tanto de Monk, de Miles Davis; su sonido asordinado era único, el de Miles y el de Jerry. Cuando ya parecía haberlo tocado todo surgió el encuentro casual con el flamenco. Compartió domicilio entre ambos lados del Atlántico. El matrimonio entre los andaluces y el Caribe catapultó la rumba, y no me refiero únicamente a la musical. La noche y la fiesta española es sabrosa y ruda como la neoyorquina.

De la pasión flamenca surgen dos maravillas: Los Piratas del Caribe y Avísenle a mi contrario con Los Comandos de La Clave. Fernando Trueba lo pone, casi casi, como el muchacho de la película en la insuperable Calle 54.

Murió en un apartamento en Madrid, tras un incendio. El humo que inhaló no le fue útil, tenía 69 años. Tremendo músico, muy especial y espacial.

 

 

 

 

Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *