Los tormentos de Maduro

  Antier le dedicamos el editorial a Diosdado Cabello, a propósito de sus acciones en el Zulia donde destituyó, a sus anchas, como si fuese el Presidente de la República, a 46 altos oficiales de la Fuerza Armada, teniendo inclusive a su lado, para refrendarle y apoyarle en la decisión, a la Ministra de Defensa que ni la boca abrió, como si actuase en efecto como Ministra de Diosdado Cabello.

  Hoy el editorial de El Nacional se pregunta: “¿En qué anda Diosdado? Cómo es eso que el Diputado Cabello, recién ascendido a Capitán, manda más que todos los comandantes de las Fuerzas Armadas, quienes han llegado a sus puestos de comando y dirección gracias a sus esfuerzos o disciplina militar, sus estudios, su lealtad a la República? De golpe y porrazo son removidos de sus cargos y trasladados a otros destinos sin que exista o se conozca públicamente alguna investigación. Crece muchísimo el poder de Cabello”. Y se preguntan en el editorial: “¿Cuál es el trompo enrollado que carga en sus bolsillos el capitán Cabello? ¿Existe algo que atente contra la estabilidad del régimen? ¿Por qué no le habla al país de frente y con la verdad por delante? ¿O es que ahora en La Fuerzas Armadas están de moda las adivinanzas?”

  Pero el editorial de Tal Cual, firmado por Petkoff, quizá sea un poco más perspicaz. Petkoff desmenuza las palabras de Cabello cuando dice: “hay cosas raras entre los militares”. Y sin melindres pronto llega Petkoff a la conclusión de que cuando Cabello sugiere que hay cosas raras entre los militares es porque, sencillamente, la gente está conspirando. Pregunta Petkoff: “¿A qué otras cosas raras puede dedicarse alguien en la institución armada como no sea a conspirar?”

  ¿Qué está pasando allí dentro? ¿Esa situación turbulenta, inestable, que se puede estar viviendo dentro de la Fuerza Armada es lo que tiene tan preocupado al señor Maduro? Porque es evidente que Maduro está atormentado.

  Fíjense que pierde la mesura con el caso de la pequeña manifestación que se dio frente al Hotel Venetur, en Margarita, cuando un grupo de militantes de Voluntad Popular fue a protestar por la presencia del equipo Cubano en la serie del Caribe (en realidad se protesta por la presencia cubana, por la invasión cubana a nuestro país). Recordarán que públicamente Maduro mandó a que se les aplicara todo el peso de la ley, porque para él es inconcebible que algún venezolano ose reclamar o protestar contra su amada Cuba. De allí esa inclemencia contra estos muchachos. Hoy en El Universal hay abundante información al respecto, y los peloteros cubanos dicen que a ellos no les pasó nada, cómo si la protesta era a 200 metros por una barricada de la Guardia Nacional. Leopoldo López dice en El Universal: “El Gobierno reprime para evitar la protesta”. En un momento donde le país esta protestando por todo y en todos los rincones del país.

  Hay otra cita para López en El Nuevo País: “Sabes que hasta quien te tiende la cama quiere cambio”. En fin…

  Mientras el Presidente se sumerge en estos tormentos, hoy El Nacional nos trae una noticia sencillamente inaceptable. Una foto nos muestra a los médicos del J.M. de los Ríos protestando porque la crisis del hospital de niños empeora. Y, hablando de niños,  más abajo un titular dice: “A mano armada asaltaron salón de preescolar en Portuguesa. A las 8:30 de la mañana un hombre y una mujer entraron en el aula con un arma de fuego, aterrorizaron a los niños y se llevaron las pertenencias de las dos maestras.

  ¿Sacar un arma delante de un niño para asaltar? ¿Y asaltar a quién? ¿A dos maestras? ¿Tiene usted idea de cuál es el sueldo de una maestra en el estado Portuguesa? Imagínese usted entonces la condición miserable de estos asaltantes. Imagínese usted la condición general, miserable, del país. Piense un poquito en eso. Estos sí deberían ser los tormentos del señor Maduro.

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