Esto no ha terminado

 

“El pueblo no les paró. La oposición salió a trancar avenidas y a causar destrozos, pero el pueblo salió a laborar a pesar de las amenazas y el clima de inquietud que pretendieron crear los operadores de la ultra derecha. Las estaciones del metro se mantuvieron abiertas, salvo en horas de la tarde cuando algunas estaciones en el este de la ciudad sufrieron el acoso de los extremistas. Sin embargo, el transporte público funcionó y la gente salió a construir un país”.

Esto lo leo en la primera página de El Correo del Orinoco, un diario oficialista que tiene como lema “la Artillería del Pensamiento”. Ilustra la información con dos fotografías. En una se enfrentan unos jóvenes con el rostro cubierto que avanzan a cámara. Y digo enfrentan porque asumo que, del lado de la cámara, está la Guardia Nacional o cualquier otro organismo represor que no aparece retratado. En la otra fotografía se ve el transito regular en una avenida de la ciudad capital, gentes que caminan para aquí y para allá, que suben y bajan de una buseta. La imagen, en efecto, habla de normalidad. El día de ayer, para este diario oficialista, transcurrió con total normalidad.

El Universal, por su parte, titula: “Industriales ven en patrones de consumo nuevas oportunidades”. Y no hay ninguna foto de lo que ocurrió ayer en Caracas, más bien una que recuerda a las víctimas del Holocausto en Europa. Aquí también nos plantean que el día de ayer transcurrió en total normalidad. Sin embargo, cuando vamos a otros diarios nos impactan las fotografías de las multitudes que colmaron la autopista Francisco Fajardo en el Distribuidor de Altamira, en Caracas, más las de las diversas manifestaciones en las principales ciudades del país durante el llamado  “Plantón”.

En efecto, el país sigue en la calle. No decimos la oposición y tampoco vamos a caer en la ridiculez de llamarla la “ultra derecha”. Hay que decir el país está en la calle, porque es el país, en su abrumadora mayoría, el que ha salido a las calles a gritar su repudio al regimen actual.

Pero en las manifestaciones de ayer hubo disturbios y muertos en algunos estados del país. El Pitazo.com informa de 4 muertos, 26 heridos y 45 detenidos. “Dos personas fueron asesinadas en Mérida, una en Barinas y otra en Lara. En Aragua, Bolívar, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Portuguesa y Trujillo también se registraron hechos violentos”. Y esto se ilustra con una fotografía donde vemos a funcionarios de la PNB en motocicletas, de a dos por moto, con el parrilero siempre armado con una suerte de fusil para lanzar las lacrimógenas. Es la represión que ejerce el régimen.

En este contexto destaca por cínica y absurda la frase del General en Jefe Vladimir Padrino López, Ministro de  la Defensa. En Notitarde, de Valencia, le citan en un tuit: “¿Cuantos muertos más necesitan los extremistas de la oposición para abandonar la violencia como forma de hacer política? ¿Cuántos más?” Ante esto uno se pregunta: ¿por qué un alto funcionario del régimen, que debería velar por la seguridad de los venezolanos, refiere el problema tomando distancia, como si no fuera con él, a lo Pilatos? General, ¿por qué acusa usted que los muertos son responsabilidad de la oposición? ¿Acaso existe alguna investigación seria y profesional que lo constate? Sea honesto, General, ¿sabe usted quiénes son los asesinos? Y le pregunto más: ¿la represión de dónde ha venido? ¿En los terribles sucesos de Caracas por qué la gente terminó en el Guaire? ¿Qué los obligó a entrar en esas aguas putrefactas? ¿Acaso los funcionarios de la Guardia Nacional no obedecen ordenes suyas? ¿Acaso no es usted responsable directo de la represión desatada en nuestras calles? Un tuit no le lava las manos, General. Recuerde que cada año Pilatos vuelve a ser condenado.

Pero por más de la represión, y de los muertos y de los heridos, la protesta sigue en las calles. El miedo ya no intimida ni paraliza.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, declara en la página de Unión Radio: “La oposición marchará mañana a la sede de un Poder Publico”. No precisa cuál, es parte de la estrategia. El también diputado Miguel Pizarro acota en la misma página: “El miércoles nos movilizaremos al Municipio Libertador, no decimos cuál es el punto, porque no le podemos dar 72 horas para que se preparen”. Se estima que podrían intentar de nuevo ir a la Defensoría del Pueblo, o al Consejo Nacional Electoral o al Tribunal Supremo de Justicia.

Y, a todas estas, ¿por qué el Defensor del Pueblo no ha hecho su mejor esfuerzo para que las manifestaciones lleguen a su despacho? ¿No se llama Defensor del Pueblo? ¿No debería procurar que ese mismo pueblo llegue a su oficina? ¿Por qué le cierra las puertas?

Esto no ha terminado. Ahora es cuando.

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