Entrevista con un político de la época colonial (I) – Elías Pino Iturrieta

Entrevista con un político de la época colonial (I) - Elías Pino Iturrieta
Cortesía: La Gran Aldea

Está escrito en las Constituciones Sinodales que rigen para nosotros desde el año del señor de 1687. En sus páginas se establece que la mayoría de los habitantes del contorno son incompetentes y que, por lo tanto, dependen de las decisiones de un grupo selecto de personas familiarizadas con la palabra del Papa y con lo que se mande desde la corte de Madrid… Tenemos que cuidar a los hombrecitos de Venezuela que viven bajo nuestra sombra, porque ni siquiera se saben vestir.

Publicado en: La Gran Aldea

Por: Elías Pino Iturrieta

Entrevista con un político de la época colonial (I) - Elías Pino Iturrieta
Cortesía: La Gran Aldea

-Me dijeron que usted era un político de la época colonial y lo quiero entrevistar. Son muchas las cosas que me puede aclarar sobre esos tiempos fundamentales para la sociedad venezolana.

-No sé de dónde sacó usted semejante idea. No hay políticos en la época colonial, de acuerdo con lo que ustedes entienden por política en el futuro. Trabajé en actividades del Cabildo y dejé constancia de mis ideas en las actas de la corporación, pero lo hice por obligación ante el Rey y ante Dios, sin que me atara otro nexo con las cosas que sucedían en la provincia de Venezuela.

-¿Lo escogieron el Rey y Dios para que se ocupara del bien común?

-En efecto. Está escrito en las Constituciones Sinodales que rigen para nosotros desde el año del señor de 1687. En sus páginas se establece que la mayoría de los habitantes del contorno son incompetentes y que, por lo tanto, dependen de las decisiones de un grupo selecto de personas familiarizadas con la palabra del Papa y con lo que se mande desde la corte de Madrid.

-¿Y quiénes son esas personas, entre las que usted se encuentra?

-Hace Su Merced preguntas absurdas. Se ve que Su Merced es forastero, o un sujeto que vive en la Luna. Está escrito en las normas del Sacrosanto Concilio de Trento, pero también en las páginas de la Suma Teológica y en los escritos de los doctores de la Iglesia, que los favorecidos por las disposiciones de la Providencia, es decir, los que tenemos propiedadesservidumbres y esclavitudes, estamos obligados a proteger la fe verdadera y las leyes del príncipe colocado por Dios en el trono. Es un mandato celestial que nos han trasmitido las Leyes de Indias y el señor Obispo de Caracas. Aquí nos llaman “padres de familia” en los documentos oficiales, pero en la calle nos llaman mantuanos.

-Gozaban, usted y los otros mantuanos, del privilegio excepcional de gobernar.

-Sigue usted sin entender. Lo nuestro no es un privilegio, sino una obligación. No estamos o estábamos en el mundo para pasarla bien, sino para cuidar la parcela de la creación en la cual actuamos como “padres de familia”. Sin nosotros se pierde el concierto establecido por Dios, debido a que el resto de la sociedad es incompetente y puede caer en las manos de Satanás. El Maligno inventa revoluciones y propaga ideas exóticas para destruir el reino del Señor. Por consiguiente, desde que Dios amanece tenemos que cuidar a los hombrecitos de Venezuela que viven bajo nuestra sombra, porque ni siquiera se saben vestir.

-Le voy a pedir que identifique a esos hombrecitos de Venezuela que ni siquiera se saben vestir, pero cuando reanudemos nuestra conversación el miércoles.

-No se preocupe, tengo todo el tiempo del mundo.

 

 

 

 

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