Cartas de Amor

publicado el 15/12/13 por Ana Forero en También Sucede Etiquetas:, ,

 Nada como una carta de amor. Las cartas de amor persisten. Y con el paso de los tiempos esta existencia de emails, twitters, redes sociales, mensajería de texto, no ha hecho sino incrementar el fervor por eso de escribirle a la persona amada unas cuantas letras. Letras que suelen ser más intimas, más cálidas algunas veces, que las mismas palabras dichas a viva voz. Sobre todo la palabra escrita siempre queda.

Ahora, entre cartas de amor y cartas de amor, cuando un auténtico genio de la literatura se enamora ¿qué produce?

Lo que voy a leer vino publicado en el ABC de Madrid, dice:

Franz Kafka conoció a Felice Bauer en agosto de 1912 en Praga, durante una cena en casa de su amigo Max Brod. Por aquel entonces, el autor de “La metamorfosis” tenía 29 años, mientras que la que se convertiría en el gran amor de su vida contaba solo con 24. Bauer trabajaba como secretaria en Berlín y, desde que sus ojos se fijaran en ella al otro lado de la mesa, Kafka se quedó prendado. La correspondencia entre ambos comenzó en septiembre.

Franz Kafka y Felice

Franz Kafka y Felice

El autor checo escribía a la joven casi a diario, en ocasiones varias veces al día. Y, entre carta y carta, surgió el amor. Ahora, por primera vez en treinta y seis años, la editorial Nórdica publica en España el volumen completo de esta correspondencia bajo el título de “Cartas a Felice”, una obra apasionante que es casi una autobiografía de Franz Kafka.

Las más de 500 cartas y tarjetas postales fueron escritas entre el 20 de septiembre de 1912 y el 16 de octubre de 1917, una etapa fundamental en la obra del autor. De hecho, algunos de los libros fundamentales de Kafka como: “El proceso” y “La metamorfosis”, fueron concebidos durante ese período, por lo que estas 829 páginas representan una extraordinaria aproximación para llegar a entender al genial escritor checo.

Además del interés por su relación con Felice Bauer y del apasionado tono de las cartas, el editor de Nórdica destaca la pasión que el autor manifiesta en las misivas hacia la literatura y que trata de transmitir a su amada. Kafka llegó a describir a Felice como “una saludable niña, segura de sí misma” y, aunque la joven pertenecía a una acomodada familia de clase media y le interesaba la literatura y el arte, difícilmente llegaba a comprender la profundidad de la obra del autor checo.

Lo cierto es que, tanto Kafka como Bauer, albergaban serias dudas de que el matrimonio fuera la opción adecuada para una pareja como ellos. En ocasiones, Felice veía a Kafka como a un ser extraño y demasiado aislado de la vida cotidiana, mientras que Kafka temía que el matrimonio pusiera en peligro su dedicación a la escritura e interfiriera en su necesidad de soledad.

dopis_feliceEl amor que el atormentado Franz sentía por Felice era tan puro, intenso y real como su escritura, y de ahí el temor a perderlas a ambas. “No puedo creer que exista un cuento de hadas en el que se haya luchado por una mujer más y con mayor desesperación de lo que en mi interior se ha luchado por ti, desde el principio y siempre de nuevo y tal vez para siempre”, –cita textual en una de las cartas-. De hecho, en abril de 1914 se comprometen por primera vez, rompiendo pocos meses después (en julio) y comprometiéndose de nuevo en julio de 1917.

Más nunca, sin embargo, llegaron a nada.

A veces es bueno pasar también del papel, o en nuestro caso, de la pantalla virtual a la práctica.

 



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 Nada como una carta de amor. Las cartas de amor persisten. Y con el paso de los tiempos esta existencia de emails, twitters, redes sociales, mensajería de texto, no ha hecho sino incrementar el fervor por eso de escribirle a la persona amada unas cuantas letras. Letras que suelen ser más intimas, más cálidas algunas veces, que las mismas palabras dichas a viva voz. Sobre todo la palabra escrita siempre queda.

Ahora, entre cartas de amor y cartas de amor, cuando un auténtico genio de la literatura se enamora ¿qué produce?

Lo que voy a leer vino publicado en el ABC de Madrid, dice:

Franz Kafka conoció a Felice Bauer en agosto de 1912 en Praga, durante una cena en casa de su amigo Max Brod. Por aquel entonces, el autor de “La metamorfosis” tenía 29 años, mientras que la que se convertiría en el gran amor de su vida contaba solo con 24. Bauer trabajaba como secretaria en Berlín y, desde que sus ojos se fijaran en ella al otro lado de la mesa, Kafka se quedó prendado. La correspondencia entre ambos comenzó en septiembre.

[caption id="attachment_17679" align="aligncenter" width="270"]Franz Kafka y Felice Franz Kafka y Felice[/caption]

El autor checo escribía a la joven casi a diario, en ocasiones varias veces al día. Y, entre carta y carta, surgió el amor. Ahora, por primera vez en treinta y seis años, la editorial Nórdica publica en España el volumen completo de esta correspondencia bajo el título de “Cartas a Felice”, una obra apasionante que es casi una autobiografía de Franz Kafka.

Las más de 500 cartas y tarjetas postales fueron escritas entre el 20 de septiembre de 1912 y el 16 de octubre de 1917, una etapa fundamental en la obra del autor. De hecho, algunos de los libros fundamentales de Kafka como: “El proceso” y “La metamorfosis”, fueron concebidos durante ese período, por lo que estas 829 páginas representan una extraordinaria aproximación para llegar a entender al genial escritor checo.

Además del interés por su relación con Felice Bauer y del apasionado tono de las cartas, el editor de Nórdica destaca la pasión que el autor manifiesta en las misivas hacia la literatura y que trata de transmitir a su amada. Kafka llegó a describir a Felice como “una saludable niña, segura de sí misma” y, aunque la joven pertenecía a una acomodada familia de clase media y le interesaba la literatura y el arte, difícilmente llegaba a comprender la profundidad de la obra del autor checo.

Lo cierto es que, tanto Kafka como Bauer, albergaban serias dudas de que el matrimonio fuera la opción adecuada para una pareja como ellos. En ocasiones, Felice veía a Kafka como a un ser extraño y demasiado aislado de la vida cotidiana, mientras que Kafka temía que el matrimonio pusiera en peligro su dedicación a la escritura e interfiriera en su necesidad de soledad.

dopis_feliceEl amor que el atormentado Franz sentía por Felice era tan puro, intenso y real como su escritura, y de ahí el temor a perderlas a ambas. “No puedo creer que exista un cuento de hadas en el que se haya luchado por una mujer más y con mayor desesperación de lo que en mi interior se ha luchado por ti, desde el principio y siempre de nuevo y tal vez para siempre”, -cita textual en una de las cartas-. De hecho, en abril de 1914 se comprometen por primera vez, rompiendo pocos meses después (en julio) y comprometiéndose de nuevo en julio de 1917.

Más nunca, sin embargo, llegaron a nada.

A veces es bueno pasar también del papel, o en nuestro caso, de la pantalla virtual a la práctica.

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