Carta a Tibisay – Laureano Márquez

publicado el 13/08/16 por Ana Forero en El espacio de mis amigos Etiquetas:, ,

Por: Laureano Márquez

Quisiera compartir con usted algunas reflexiones sobre susdescarga reflexiones de esta semana. Si un derecho ciudadano tiene que ser explicado tantas veces y es de tan difícil consecución, es que en verdad no existe. Usted nos asegura su imparcialidad, pero debe entender que hay una cadena de circunstancias y comportamientos que permiten a una parte importante de la sociedad venezolana pensar algo diferente a lo que usted, con todo derecho afirma. Cuando usted dice “este poder electoral no acepta presiones de nadie” y recibe una ovación en su sede, eso denota ya, de suyo, una toma de posición política. Me explico: ¿quién está presionando?, ¿quién quiere que no se presione?, ¿quién aplaude? Desde el organismo a su cargo se utilizan todos los recursos que la nomenclatura judicial le permite para relentar lo relentable, para darle vueltas a lo irreversible, para revocar intrínsecamente las obnubilaciones extrasensoriales que permitan una dilación sine die y sine noche.

Yo no sé si usted percibe las penurias, dificultades, pesadumbres, trastornos y contrariedades que una población sitiada por el hambre y las carestías, padece. Yo no sé si usted sabe que hay localidades en las que los pranes ya cobran derecho de frente de las casas y el impuesto sobre la renta a comerciantes, lo llaman vacunas. ¿No sé si usted siguió la manera como se resolvió el conflicto en la Penitenciaria General de Venezuela o los rostros desesperanzados de la gente en las colas o la disminución de peso? Ante una Venezuela que literalmente se desmorona y busca la única salida constitucional que tiene a mano, su exposición no hace otra cosa que explicarnos las extremas dificultades que un proceso electoral como el RR requiere y lapsos y actividades y plazos y contra plazos. Se deriva de su explicación una intencionalidad subyacente de esas que uno conoce cuando acude a un funcionario público y ante cualquier trámite este te dice: “caramba, esto va a estar como difícil” y comienza a pedirte documentos que suenan más a obstáculos que hay que sortear que a requisitos exigidos por la ley.

Dice usted que el Consejo Electoral “no puede adelantar ni atrasar, que esto es una democracia dinámica, fundamentada en la consulta permanente, que no hay que generar inestabilidad ni subvertir el orden constitucional”. Obviamente usted no percibe, como el suscrito, que aquí no hay ya ordenamiento constitucional vigente. Las Leyes, por muy buenas que sean, si son aplicadas con mala intención, utilizando las garantías que ellas mismas contemplan como mecanismo de relentamiento intencional de su propio espíritu, propósito y razón, terminan convirtiéndose en la negación de aquello que procuran. Yo no creo que una democracia dinámica sea aquella en la que uno solo dispone de todos los poderes y en la que estos se hacen pasar por imparciales, eso solo tiene un nombre: servidumbre voluntaria, como diría Étienne de la Boétie. Cuando una ley dice que un organismo tiene 20 días para dar una respuesta y usted utiliza el plazo –todos los plazos- hasta el último día a las 11:59 p.m., es evidente que no está fuera del ordenamiento jurídico, pero también es evidente que hay una intencionalidad subyacente que tiende a la demora de un derecho urgente. No sé si me estoy explicando bien. Igual no importa porque yo a usted tampoco la entendí del todo, por ello me acojo al principio latino: “aéquitas praefertur rigori”, es decir, lo que es igual no es trampa.

La vida le colocado en circunstancias de mucha dificultad para el país y pone sobre sus hombros el peso del destino nacional. Estoy seguro que la presión de la oposición, pública y notoria, debe agobiarle, pero también estoy convencido que mucho más debe agobiar la presión que no se ve, la verdaderamente determinante y temible. Quizá esta carta sea una presión más. Me disculpo por ello, pero el país está en caída libre, señora Tibisay. En sus manos está no cerrar salidas. Dios la ayude y a Venezuela toda.

 



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Por: Laureano Márquez

Quisiera compartir con usted algunas reflexiones sobre susdescarga reflexiones de esta semana. Si un derecho ciudadano tiene que ser explicado tantas veces y es de tan difícil consecución, es que en verdad no existe. Usted nos asegura su imparcialidad, pero debe entender que hay una cadena de circunstancias y comportamientos que permiten a una parte importante de la sociedad venezolana pensar algo diferente a lo que usted, con todo derecho afirma. Cuando usted dice “este poder electoral no acepta presiones de nadie” y recibe una ovación en su sede, eso denota ya, de suyo, una toma de posición política. Me explico: ¿quién está presionando?, ¿quién quiere que no se presione?, ¿quién aplaude? Desde el organismo a su cargo se utilizan todos los recursos que la nomenclatura judicial le permite para relentar lo relentable, para darle vueltas a lo irreversible, para revocar intrínsecamente las obnubilaciones extrasensoriales que permitan una dilación sine die y sine noche.

Yo no sé si usted percibe las penurias, dificultades, pesadumbres, trastornos y contrariedades que una población sitiada por el hambre y las carestías, padece. Yo no sé si usted sabe que hay localidades en las que los pranes ya cobran derecho de frente de las casas y el impuesto sobre la renta a comerciantes, lo llaman vacunas. ¿No sé si usted siguió la manera como se resolvió el conflicto en la Penitenciaria General de Venezuela o los rostros desesperanzados de la gente en las colas o la disminución de peso? Ante una Venezuela que literalmente se desmorona y busca la única salida constitucional que tiene a mano, su exposición no hace otra cosa que explicarnos las extremas dificultades que un proceso electoral como el RR requiere y lapsos y actividades y plazos y contra plazos. Se deriva de su explicación una intencionalidad subyacente de esas que uno conoce cuando acude a un funcionario público y ante cualquier trámite este te dice: “caramba, esto va a estar como difícil” y comienza a pedirte documentos que suenan más a obstáculos que hay que sortear que a requisitos exigidos por la ley.

Dice usted que el Consejo Electoral “no puede adelantar ni atrasar, que esto es una democracia dinámica, fundamentada en la consulta permanente, que no hay que generar inestabilidad ni subvertir el orden constitucional”. Obviamente usted no percibe, como el suscrito, que aquí no hay ya ordenamiento constitucional vigente. Las Leyes, por muy buenas que sean, si son aplicadas con mala intención, utilizando las garantías que ellas mismas contemplan como mecanismo de relentamiento intencional de su propio espíritu, propósito y razón, terminan convirtiéndose en la negación de aquello que procuran. Yo no creo que una democracia dinámica sea aquella en la que uno solo dispone de todos los poderes y en la que estos se hacen pasar por imparciales, eso solo tiene un nombre: servidumbre voluntaria, como diría Étienne de la Boétie. Cuando una ley dice que un organismo tiene 20 días para dar una respuesta y usted utiliza el plazo –todos los plazos- hasta el último día a las 11:59 p.m., es evidente que no está fuera del ordenamiento jurídico, pero también es evidente que hay una intencionalidad subyacente que tiende a la demora de un derecho urgente. No sé si me estoy explicando bien. Igual no importa porque yo a usted tampoco la entendí del todo, por ello me acojo al principio latino: “aéquitas praefertur rigori”, es decir, lo que es igual no es trampa.

La vida le colocado en circunstancias de mucha dificultad para el país y pone sobre sus hombros el peso del destino nacional. Estoy seguro que la presión de la oposición, pública y notoria, debe agobiarle, pero también estoy convencido que mucho más debe agobiar la presión que no se ve, la verdaderamente determinante y temible. Quizá esta carta sea una presión más. Me disculpo por ello, pero el país está en caída libre, señora Tibisay. En sus manos está no cerrar salidas. Dios la ayude y a Venezuela toda.

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2 Responses to “Carta a Tibisay – Laureano Márquez”


Felix Balois
13 agosto, 2016 Responder

Excelente el contenido de la carta de Laureano, pero lamentablemente esta señora tiene unas gríngolas que no la dejan ver sino las señas malsanas de Jorge Rodríguez y Maduro

ELIO SUÁREZ
23 agosto, 2016 Responder

Excelente exposición, pero dificulto que le tomen el interés correspondiente por las pasiones gubernamentales partidistas que les embarga las emociones de su condición politiquera. Dios bendiga a Venezuela y sus habitantes.

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