El laberinto de la MUD

publicado el 1/03/13 por Laura Rodriguez en El espacio de mis amigos Etiquetas:, , , ,

Por: Jean Maninat

El domingo pasado, cuando los agitados y los pausados de la oposición estábamos a la caza de cuanta alfombra desplegasen en la entrega de los Oscars, los dirigentes de la MUD se reunían para entrompar la discusión acerca de lo que debería ser la nueva política de la oposición.

¿Por qué escogieron ese día y esa hora? Es uno de los secretos mejor guardados, luego del que almacena el hospital militar.

En todo caso ha salido a la luz pública parte del llamado “Informe Hospedales”, un atisbo serio, por lo que hemos visto, sobre las ausencias presentes en la campaña de Capriles y en la conducción de la propia MUD.

Hasta ahora, quienes han destilado públicamente sus conclusiones, se han centrado en los aspectos que más arriman la sardina al fuego de sus argumentos. Así lo han hecho invariablemente, su caballo siempre gana aun si llega de último. Es una lástima que el informe no haya sido presentado públicamente en su totalidad a los venezolanos.

Más allá del secretismo que todo lo envuelve hoy en nuestro país; más allá de la tontera de evocar el humo divino que saldría de una chimenea en el Vaticano, (en realidad es vapor); lo cierto es que la MUD tiene ante sí un problema que prelados y pelados conocemos al dedillo: ¿cuál sería la relación entre el eventual candidato y la Mesa? O sí aterrizamos un poco y dejamos el latín de lado: ¿cuál sería la relación entre Capriles y los partidos y agrupaciones que constituyen la MUD?

Allí está el detalle, diría Cantinflas, el más sabio de los mexicanos después de Alfonso Reyes.

Uno no se sorprendió cuando lo que era un secreto el domingo en la mañana, ya era una noticia de ayer en la noche del Oscar. Pero la MUD nos mantiene, como en Argos, esperando un final que todos conocemos: el candidato que nos puede ayudar a escapar de esta pesadilla es Capriles.

¿Nos entregamos así cómo así a su liderazgo? Es la pregunta que ronda entre los principales accionistas de la Mesa.

Lo que corresponde, entonces, es preparar la salida. Y en el autobús casi todos caben: ¿puede Ledesma ser el eventual candidato? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede María Corina ser la eventual candidata? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede Diego Arría ser el eventual candidato? Creo que no. Puede ayudar a congregar una opción unitaria. No en estos momentos. Intentará crear la suya y está en su derecho.

Así será el guaguancó, y desde la base tenemos el deber de preguntarnos sí estarán a la altura de las circunstancias. Todo indica que sí, pero una parte importante del esfuerzo recae sobre la persona que más opción tiene de ser el eventual candidato designado. Le corresponde a Capriles congregar más allá del círculo de hierro que lo protege y al resto respetar el grado de autonomía que le corresponde a todo candidato.

Si se quiere fortalecer la opción opositora, Capriles tendría que reconocer que AD sigue siendo un partido fundamental con raíces en todo el país. Que Avanzada Progresista es una organización seria que cuenta con una gobernación importante. Que Primero Justicia en solitario podría seguir siendo el primer partido de la oposición, pero no un partido de gobierno. Hay, sobre todo, importantes sectores que merecen ser escuchados.

Enfrentamos a un Estado poderoso, con un líder menguante pero con gran apoyo popular, y sobre todo a un grupo humano que no tiene reparo alguno en utilizar los recursos de todos los venezolanos para perpetuarse en el poder.

Capriles se ha ganado a pulso su condición de líder y primera opción electoral de la oposición. Nadie se lo puede negar, precisamente por esa razón le corresponde abrir el juego para seguir convenciendo a propios y extraños.

Los políticos democráticos son básicamente unos servidores públicos a los cuales les corresponde la ardua y poco gratificante tarea de someterse a las exigencias de sus electores.

Solo un Mesías aspira a responder únicamente ante el pueblo. Y ya sabemos a lo que conduce.

@jeanmaninat



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Por: Jean Maninat

El domingo pasado, cuando los agitados y los pausados de la oposición estábamos a la caza de cuanta alfombra desplegasen en la entrega de los Oscars, los dirigentes de la MUD se reunían para entrompar la discusión acerca de lo que debería ser la nueva política de la oposición.

¿Por qué escogieron ese día y esa hora? Es uno de los secretos mejor guardados, luego del que almacena el hospital militar.

En todo caso ha salido a la luz pública parte del llamado "Informe Hospedales", un atisbo serio, por lo que hemos visto, sobre las ausencias presentes en la campaña de Capriles y en la conducción de la propia MUD.

Hasta ahora, quienes han destilado públicamente sus conclusiones, se han centrado en los aspectos que más arriman la sardina al fuego de sus argumentos. Así lo han hecho invariablemente, su caballo siempre gana aun si llega de último. Es una lástima que el informe no haya sido presentado públicamente en su totalidad a los venezolanos.

Más allá del secretismo que todo lo envuelve hoy en nuestro país; más allá de la tontera de evocar el humo divino que saldría de una chimenea en el Vaticano, (en realidad es vapor); lo cierto es que la MUD tiene ante sí un problema que prelados y pelados conocemos al dedillo: ¿cuál sería la relación entre el eventual candidato y la Mesa? O sí aterrizamos un poco y dejamos el latín de lado: ¿cuál sería la relación entre Capriles y los partidos y agrupaciones que constituyen la MUD?

Allí está el detalle, diría Cantinflas, el más sabio de los mexicanos después de Alfonso Reyes.

Uno no se sorprendió cuando lo que era un secreto el domingo en la mañana, ya era una noticia de ayer en la noche del Oscar. Pero la MUD nos mantiene, como en Argos, esperando un final que todos conocemos: el candidato que nos puede ayudar a escapar de esta pesadilla es Capriles.

¿Nos entregamos así cómo así a su liderazgo? Es la pregunta que ronda entre los principales accionistas de la Mesa.

Lo que corresponde, entonces, es preparar la salida. Y en el autobús casi todos caben: ¿puede Ledesma ser el eventual candidato? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede María Corina ser la eventual candidata? Creo que no. ¿Puede ayudar a congregar una opción unitaria? Sí. ¿Puede Diego Arría ser el eventual candidato? Creo que no. Puede ayudar a congregar una opción unitaria. No en estos momentos. Intentará crear la suya y está en su derecho.

Así será el guaguancó, y desde la base tenemos el deber de preguntarnos sí estarán a la altura de las circunstancias. Todo indica que sí, pero una parte importante del esfuerzo recae sobre la persona que más opción tiene de ser el eventual candidato designado. Le corresponde a Capriles congregar más allá del círculo de hierro que lo protege y al resto respetar el grado de autonomía que le corresponde a todo candidato.

Si se quiere fortalecer la opción opositora, Capriles tendría que reconocer que AD sigue siendo un partido fundamental con raíces en todo el país. Que Avanzada Progresista es una organización seria que cuenta con una gobernación importante. Que Primero Justicia en solitario podría seguir siendo el primer partido de la oposición, pero no un partido de gobierno. Hay, sobre todo, importantes sectores que merecen ser escuchados.

Enfrentamos a un Estado poderoso, con un líder menguante pero con gran apoyo popular, y sobre todo a un grupo humano que no tiene reparo alguno en utilizar los recursos de todos los venezolanos para perpetuarse en el poder.

Capriles se ha ganado a pulso su condición de líder y primera opción electoral de la oposición. Nadie se lo puede negar, precisamente por esa razón le corresponde abrir el juego para seguir convenciendo a propios y extraños.

Los políticos democráticos son básicamente unos servidores públicos a los cuales les corresponde la ardua y poco gratificante tarea de someterse a las exigencias de sus electores.

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