Entre Dios y el diablo

 

  ¿Cómo podría definirse la situación que estamos viviendo en el país? Por ejemplo, es una situación caótica, sin orden, sin concierto, sin  un  rumbo fijo. Una situación marcada por la violencia, la inseguridad. Y, en el plano económico, una situación marcada por la escasez, altísima inflación y por penurias de todo tipo. ¿Cómo calificar nuestra situación? ¿Terrible? ¿Espantosa? ¿Se podría decir infernal? Pues sí, casi se podría decir infernal.

  En el infierno mora el mal, la encarnación del mal es ese ángel caído al que han llamado Satán, el diablo, pues. Frente a esos males espantosos que venimos sufriendo cada día de manera más grave, aguda e insoportable, ayer el señor Maduro, quien forma parte directa de todos esos males porque es parte activa y fundamental del régimen que los ha creado, nos trajo como solución una plan económico absolutamente absurdo. Luego de una larguísima perorata en cadena de radio y televisión, evidenció que no tiene la menor idea de lo que está pasando en el país.  La conclusión a la que llega la leemos  en los titulares de hoy: “El Gobierno va a fijar los precios de todos los productos”. Controles por aquí, controles por allá. Y sabemos que esos controles sólo se traducen en más y más corrupción.

  Tal como vienen los titulares en esta mañana de El Nacional y El Universal: “Maduro anuncia la fijación de los precios de todos los productos”. Aplicará todo esto para derrotar la guerra económica silenciosa emprendida por la burguesía parasitaria y acelerar la transición al socialismo.

  Por otra parte, ayer, mientras Maduro chapaleaba en su perorata, Henrique Capriles, al otro lado del océano, sostenía una reunión muy cordial con el Papa Francisco. Fue acompañado de algunos dirigentes políticos y de la señora Bony Simonovis. Era importante la concurrencia de la señora Simonovis porque ella pudo explicar, de manera directa, la situación de su marido quien está sometido a una suerte de condena a muerte, una tortura larga, terrible, inaceptable, infernal.

  Luego de los saludos protocolares de rigor, el Papa se reunió a puerta cerrada con Capriles, y allí hablaron por espacio de 20 minutos; es decir, el mismo tiempo que le dedicó a Nicolás Maduro. ¿Qué  habrán dicho? ¿Con qué franqueza habrá conversado Capriles? ¿Con qué franqueza le habrá respondido Francisco? Evidentemente, si lo vemos desde el punto de vista político, el mero hecho de que el Papa le haya recibido exactamente en las mismas condiciones que a Maduro es ya un triunfo político, una victoria singular, políticamente  importante. Y tener la buena pro del Papa para que la Iglesia Católica promueva el diálogo ya es algo, sin duda, alentador.

  El Papa, se entiende, es el Vicario de Jesucristo en la tierra, es lo más cercano, para los que profesan la fe católica, a Dios que hay en la tierra.

  Ayer, pues, fue un día entre Dios y el diablo. ¿Cuál ganará?

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3 comments

  1. Por fe, por historia, por solo creencias ganara el bien… La gran pregunta es: Cuando??? Quienes veran ese triunfo??? Mi generacion o las proximAs???… Porque realmente esto es inaguantable e inexplicable….

  2. Excelente editorial! Cesar Miguel demostro una vez mas su profesionalismo y el saber de la realidad nacional. El editorial nos muestra absolutamente quienes estan gobernandonos: una secta diabolica y bizarra!

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