La gran estafa

Hoy, en El Universal, leo unas declaraciones duras y contundentes del doctor Rafael Muci, Presidente de la Academia Nacional de Medicina, que son un buen resumen de lo que es el país. Él dice: “Los médicos integrales han sido estafados”.

  ¿Qué son los médicos integrales?  Los médicos integrales son estos jóvenes graduados en ese nuevo concepto de la medicina, de la educación de la medicina y de su práctica que pretende llevar adelante el proyecto revolucionario.

  Dice el doctor Muci: “La diferencia entre los profesionales  egresados de cualquier escuela de medicina local y los médicos integrales es abismal. Estos individuos no saben cómo examinar a un paciente, les hicieron una oferta fraudulenta”.

  He podido conversar con médicos que han trabajado con médicos integrales en algunos hospitales, y afirman que la situación de estos es penosa, porque a lo sumo son paramédicos, médicos no.

  Pero lo que me llama la atención de la frase del doctor Muci es cuando dice: “Estos médicos han sido estafados”. Creo que podemos extender la frase no sólo al caso de los médicos integrales sino también al de tantas misiones y tantos planes y proyectos que ha pretendido llevar adelante el Gobierno Bolivariano en estos 14 años. Todo a la larga se reduce a eso, a una estafa.

  Estuve el fin de semana en Valencia y puede ver el inmenso desperdicio de los miles de millones de bolívares que supuso la construcción del ferrocarril en el centro del país. La obra quedó inconclusa, pero sí colocaron las pancartas. Hay unas muy lindas a lo largo del puente donde se supone iría el tren, donde uno ve a unos niños contentos y sonrientes diciendo: “En el tren vienen cosas buenas”, “Otro logro revolucionario”. Esa es parte de la estafa. Primero se colocó la propaganda y después vendría la obra. La publicidad se puso, la obra no. Así como fueron estafados los médicos integrales, así también han sido estafados los residentes del centro del país que pensaban beneficiarse de un tren que nunca llegó.

  La valla de la niña en la avenida Miranda, en Chacao, que dice: “pronto se bañara en el Río Guaire”, es otro ejemplo. La niña debe tener ya más de 20 años, porque han transcurrido casi dos lustros de la colocación de la vaya. La niña creció y nadie se pudo bañar nunca en el Río Guaire, cada día más pútrido.

  Pues la revolución ha sido eso: una gran estafa para los que creyeron en ella, y un gran perjuicio, un gran mal, un daño terrible y difícil de reparar para los que jamás se compraron el paquete.

 Por eso, cuando estamos a las puertas de una nueva elección, las encuestas son terribles.

  Notitarde: “El país no va bien para 7 de cada 10 venezolanos”. Según la última encuesta de Datanalisis, entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre, el 72,6% de los venezolanos evalúa negativamente la situación del país, a diferencia del 31,8% que tenía esa misma percepción en mayo del año 2012, cuando gobernaba Hugo Chávez.

  Nicolás Maduro ha fracasado, la gente sencillamente no le aplaude lo que ha hecho. El 55% de los venezolanos califica como perjudicial la gestión de Nicolás Maduro. Por eso, con cifras como éstas, hay tanto nerviosismo en el sector oficialista con miras al próximo 8 de diciembre. De allí la acertada declaración que ayer le leíamos al sociólogo Ramón Piñango, en El Nacional: “El gobierno le apuesta más al caos social que al 8 de diciembre”.

  Y quizá eso es lo que están buscando: caos, desorden, perturbaciones para tener la excusa perfecta para no ir a elecciones. Por eso, frente a Henrique Capriles, lo único que ahora tienen como argumento es la “guarimba”. Ayer hubo también “guarimba” en Higuerote. Pero el chavismo debería revisar su estrategia, porque, a la larga, quién gana y quién pierde con estas guarimbas.

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2 comments

  1. Como siempre, impecable por tu lucidez y ponderación. Tu formas parte de “ese algo” y “esos pocos alguien” que aún nos permite (n) mantener la esperanza de un país mejor, del país que nos merecemos.

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