¿Dónde estaba Padrino López el 27 de febrero de 1989? – Pedro Pablo Peñaloza

Por: Pedro Pablo Peñaloza

El Ministro de la Defensa siempre pierde la oportunidad de quedarse callado. Nada humano le es ajeno. Y se entiende, dados sus múltiples oficios. Sobre las charreteras del general en jefe Vladimir Padrino López descansa la estabilidad de la patria. Por eso, con la misma que defiende a la República de los ataques del imperio, la emprende contra la Asamblea Nacional elegida por el pueblo y se encarga de combatir la escasez. El hombre orquesta que jamás desafina. En su última incursión dialéctica, el oficial fijó posición –firme, como siempre – sobre el 28 aniversario del Caracazo. De acuerdo con su interpretación de los hechos, todo fue culpa de “una élite gobernante vanidosa y arrogante, que subordinada a poderes foráneos, traicionó y ultrajó a las masas desposeídas”. Ni una línea acerca de la responsabilidad de la Fuerza Armada. Ni un perdón, ni una muestra de arrepentimiento. Honor y gloria al Ejército forjador de libertades. Y verdades.

En febrero y marzo de 1989 hubo muertos. Muchos. Y el general en jefe sabe muy bien el porqué. Aquello ocurrió debido a que esa “élite gobernante vanidosa y arrogante (…) hizo uso desmedido de la fuerza pública para orquestar una represión que generó caos, anarquía y consecuentemente la masacre de conciudadanos desarmados, lo cual fue y seguirá siendo objeto de repudio y rechazo como política degradante que siempre caracterizó al Estado cuarto republicano”. En el Evangelio según Padrino López, los que dispararon los fusiles también fueron víctimas. Pero este relato sagrado carga con sus misterios. ¿Dónde estaba este soldado cuando la élite “hizo uso” de la FAN hace 28 años? ¿Cómo actuaron los uniformados que hoy controlan ministerios y ostentan el poder en Venezuela? Seguro resistían en silencio. Quizás respondan lo mismo mañana, cuando les pregunten sobre su responsabilidad en la asignación de divisas, aprobación de importaciones ficticias y administración de empresas públicas quebradas. Obedientes, no deliberantes.

El comandante en jefe definió la doctrina en enero de 2015: Dios proveerá. Y su subalterno, disciplinado, la acata a pie juntillas. “Las soldadas y soldados de la nueva Fuerza Armada Nacional Bolivariana, antiimperialista, Chavista, Antioligarca y Zamorista, elevan oraciones al Todopoderoso para que eventos de tal naturaleza jamás se repitan”, invoca en su comunicado. Ministro, recuerde la canción: No basta rezar. Para evitar que se reproduzcan esos episodios, hace falta que la FAN ajuste sus planes a los principios constitucionales e internacionales en materia de Derechos Humanos. Que sea una institución transparente, subordinada al poder civil y que rinda cuentas a los ciudadanos. Pasaron 28 años, pero nada ha cambiado. Los asesinados en las protestas de 2014, las redadas de la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) y masacres como las de Barlovento y Cariaco, dejan en evidencia que el “uso desmedido de la fuerza pública” sigue siendo una constante por parte de la “élite gobernante vanidosa y arrogante”.

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