El uno y el otro – Soledad Morillo Belloso

Por: Soledad Morillo Belloso

Chávez hizo del comerse la luz amarilla un modo de estado. No pocas veces la luz cambiaba a rojo y terminaba comiéndosela. Maduro no hace sino comerse la luz roja. Todo el tiempo. Desde el día uno de su gobierno. Eso se explica porque Chávez era un aventurero. Maduro es un malandro. Los aventureros buscan salirse con la suya, bordeando las normas y saltándosele cada vez que les es posible. Los malandros desprecian las normas y las violan sistemáticamente, llámese Constitución, ley, decreto, normativa, convención  o tratado. Chávez fue un desastre. Un medio ignorante astuto que envidiaba a quienes detectaba como sabidos. Maduro nada en el desastre. Es irremediablemente ignorante y detesta el saber. Son dos personajes distintos.

Chávez, para desgracia histórica, era un manipulador de las masas. Era un populista consciente. Maduro carece de la habilidad para conectarse con las masas; lo de él no es el populismo, es el malandrismo. Chávez mentía con propósito. Maduro miente porque ni siquiera considera importante la verdad.

Chávez era egotista, enfermedad que sólo sufren quienes padecen de complejo de inferioridad. Maduro se sabe mediocre y está feliz con serlo. Chávez era un pueblerino venido a más. Maduro es una mutación genética. El cerebro de Chávez, de haber recibido mejor entrenamiento y formación hubiera conseguido procesar data y convertirla en conocimiento. Las neuronas de Maduro son incapaces de la sinapsis. Chávez es un fracaso de la educación. Maduro representa el fracaso del sistema social.

Chávez hubiera podido ser un buen presidente. No lo fue porque se dejó vencer por su insaciable  ambición de poder, por su portentoso rencor, por su error ideológico  y por su incapacidad para rodearse bien. Maduro nunca pudo ser un buen presidente porque eso es como pensar que cualquier mafioso es capaz de conducir los destinos de un país y gerenciarlo medianamente bien.

Es probable que de no haber fallecido Chávez hubiera acabado corriendo la misma suerte de Lula. Reo y juzgado por delitos de malversación y otras vagabunderías. Maduro seguramente acabará enfrentando a la justicia (nacional y/o internacional) por delitos gravísimos como el narcotráfico y genocidio. Chávez se hacía la vista gorda con respecto a muchas violaciones a la ley y la Constitución que cometían sus funcionarios civiles y militares. Cuesta entenderlo pero probablemente Chávez estaba involucrado aunque no necesariamente comprometido. Maduro ordena las violaciones y además las disfruta.

Chávez siempre tendrá defensores. Maduro terminará siendo un hombre detestado por tirios y troyanos.

@solmorillob
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